(Investigaciones económicas Bancolombia).- Primer giro: decrecen las exportaciones ganaderas. Aun cuando los precios internos del ganado gordo en pie en Colombia venían con un comportamiento alcista desde inicios de 2020, estaban por debajo de los precios en dólares de competidores como Brasil, Uruguay y Paraguay, lo que generó mucho interés por el ganado colombiano entre los importadores, principalmente en Medio Oriente. Sin embargo, desde mediados del año pasado, las exportaciones vienen cayendo debido a que los precios del ganado colombiano ahora superan los de sus competidores por cambios en las cotizaciones del ganado y las tasas de cambio en los diferentes países. En particular, con Brasil, con el que competimos en las ventas de ganado en pie al Medio Oriente, pasamos de tener una ventaja competitiva vía precio a estar por encima de ellos en alrededor de 35 centavos de dólar el kilo (noviembre 2023); es decir, somos un 23% más caros
Para el futuro de las exportaciones, lograr consolidar la entrada al mercado chino será un factor clave. Un reporte del USDA publicado en octubre plantea una caída del 3% en las importaciones de res en canal en China durante 2024, lo que por ahora podría dificultar la entrada a ese mercado de nuevos proveedores como Colombia. Sin embargo, a largo plazo, cualquier participación sobre los más de 3,5 millones de toneladas de carne que China importa al año podría ser clave para intentar seguirle los pasos a Brasil. Dada la disparidad en cuanto a volumen, lograr diferenciar la carne de Colombia ante ese consumidor va a ser una inversión necesaria
Segundo giro: aumenta el sacrificio bovino para abastecer el mercado local. Durante la primera parte de 2023 se observó un fenómeno de sustitución entre carnes, con una mayor oferta de pollo y cerdo a costa de un menor consumo de res. A partir de la mitad del año las cosas han cambiado; ahora se ve una desaceleración en la oferta de sustitutos, especialmente pollo, y una industria ganadera que intenta aprovechar unos precios internos que todavía oscilan un 20% por encima del promedio de 2021. Esto explica que el sacrificio bovino para consumo interno haya mostrado a octubre un crecimiento del 4,7% (peso en canal), después de que retrocediera en 2020, 2021 y 2022 un 6,2%, 1% y 3,7%, respectivamente.
El reto en 2024 proviene del mal desempeño de los restaurantes y un consumidor con menor capacidad de compra. El consumidor se ha visto obligado a buscar las opciones más económicas en todo tipo de productos, lo que podría ir en contra del negocio de ganadería bovina por sus mayores precios comparados con otras carnes. Además, una mirada a las transacciones semanales de tarjetahabientes Bancolombia muestra, desde mediados del año pasado, un retroceso real en el consumo en restaurantes; acumulado a la segunda semana de diciembre, el gasto real en restaurantes cayó un 7%, con disminuciones cada vez más pronunciadas (la semana del 7 al 13 de diciembre retrocedió casi 20%).
Tercer giro: Los precios del ganado en pie dejan de crecer y corrigen parcialmente a la baja. Aunque lejos todavía de los precios del año 2021, parece que el fenómeno alcista en precios de ganado en pie tocó techo y se abre espacio para una mayor estabilidad. Por un lado, menores ventas al exterior y un desempeño económico incierto son las razones para pensar que no deberíamos, por ahora, volver a observar un repunte alcista en precios del ganado; sin embargo, tampoco sería de esperarse una corrección fuerte a la baja, en la medida en que los precios mayoristas de otras carnes se han mantenido fuertes en medio de una oferta que se desacelera. La inflación cede terreno, pero los derivados cárnicos no ayudan. El DANE acaba de publicar un IPC de alimentos a cierre de 2023 que en su variación mensual cedió 0,42%, y como variación anual creció 5%, muy por debajo del IPC general, que aumentó 9,28%. Dentro de las cifras a detalle que acaban de publicarse para noviembre, se resalta que, mientras las carnes y pescado presentaron incrementos anuales de precios al consumidor entre el 5% y 8%, las carnes preparadas tuvieron un aumento del 20,14%. Este tipo de productos acumula casi dos años con variaciones anuales de dos dígitos, lo que podría ser señales de una demanda creciente de productos de menor valor, y una migración del consumo fuera del hogar desde restaurantes hacia negocios de comida rápida, donde son carnes diferentes a la res las que más se benefician de esa tendencia. Además, en noviembre precisamente comenzó la aplicación de los impuestos saludables que cobija muchos de los derivados cárnicos.
