Aunque se trata de una premisa de hace mucho tiempo, cada vez cobra más valor en un mercado globalizado como el actual y es aplicar la cadena de valor inversa, es decir, mirar lo que quiere el consumidor, para tomar la decisión de qué se va a producir.
De acuerdo con el director de la Cámara de Alimentos de la Andi, Camilo Montes, hay que comprender muy bien quién es el consumidor, no se trata de ver qué produzco sino a quién le voy a vender y gracias a la tecnología cada vez es más fácil llegar al consumidor final.
Hoy el consumidor está buscando productos premium y ello implica alimentos con baja huella de carbono, quieren conocer quiénes participaron en toda la elaboración del producto (trazabilidad), se pregunta cómo ese alimento aporta a una dieta balanceada, cuál es el perfil nutricional de ese alimento y quiere saber cómo ese alimento responde a sus rituales de consumo, por ejemplo, tamaño de las porciones, etiquetado, etc.
Cuando se conoce al consumidor hay que devolverse en la cadena y ver cómo se abastece, si es una compra directa, a través de canales, cómo juega internet en esa decisión de compra. Ver cómo se abastecen los canales si es directamente con las industrias o por medio de personas que agrega la demanda. Es desarrollar la cadena de valor inversa, es decir, desde la demanda hasta la oferta.
Aquí también entra en juego un factor clave como es la asociatividad porque el mercado internacional es eficiente cuando se habla de contenedores y no de cajas que se exportan
Además, Colombia tiene una ventaja muy grande en el mercado internacional y es la sostenibilidad.
Balance
De otro lado, Montes se refirió al balance de la industria de alimentos en el primer semestre y destacó que los números son positivos si se comparan contra el 2024, porque “la realidad es que el año 2024 fue el peor año para la industria de alimentos en 15 años. Entonces, claro, nos estamos comparando contra el peor año, sin embargo, desde finalizando el año pasado, octubre, empiezan algunas categorías a recuperarse”.
Los últimos datos que publicó el DANE en su encuesta manufacturera mensual, muestra que prácticamente todas las categorías, salvo panadería y chocolatería, han tenido una buena recuperación en términos de producción, ventas y en parte el empleo.
En comercio exterior el resultado también es positivo. Los industriales colombianos de todos los tamaños, micro, pequeño, medianos y grandes, son 46 mil industrias, la quinta parte de la producción manufacturera en Colombia es la industria de alimentos, y han visto en el comercio exterior una estrategia decidida para soportar estos años tan complejos y “hemos avanzado en la diversificación de mercados. La industria de alimentos exporta a 156 países del mundo, si comparamos el último año en el que tenemos datos, que es de junio del año pasado a mayo de este año, las exportaciones colombianas están creciendo a dos dígitos, tanto en valor como en volumen”.
Mercados muy importantes como el de los Estados Unidos, a pesar del arancel recíproco que se está pagando desde abril, sigue siendo el más importante, “la tercera parte, cerca del 30% de las exportaciones de alimentos con valor agregado van a ese país y allá estamos creciendo también a dos dígitos”.
El comercio internacional está hoy reconfigurándose, las cadenas globales de valor están teniendo un choque estructural por todo este desafío de los aranceles, por el costo de la logística, por la irrupción tecnológica, pero ahí están los exportadores colombianos y especialmente la industria de alimentos encontrando y buscando oportunidades.
Mejora el consumo
Los hogares colombianos, de acuerdo al observatorio de consumo de alimentos que la Andi tiene con la firma Raddar, gastan cerca del 34% de todos sus ingresos en alimentos, de esos el 18% más o menos es en alimentos desarrollados por la industria, es decir alimentos que tengan una transformación.
Si bien el año pasado fue muy malo pues, se ha visto muy impactado por realidades como el nuevo impuesto saludable, que desde el año pasado se empezó a pagar con el 10%, subió al 15% y este año ya llegó al 20%, lo cual termina afectando muy duro el consumo. También está la implementación del nuevo etiquetado frontal de advertencia que además el gobierno cambió las reglas de juego en la mitad del proceso, lo cual termina afectando el consumo.
A pesar de todo ello, desde octubre del año pasado se empezó a ver una recuperación en la capacidad de consumo de los hogares, luego de venir de épocas de inflación de dos dígitos en toda la economía, y la de alimentos ya está controlada en algunas categorías, aunque en otras como chocolatería y confitería se ve afectada tanto por el mi pueso como por el aumento en el precio de las materias primas, por ejemplo el cacao.
Preocupa la inseguridad
Así mismo, el directivo se refirió a cómo la inseguridad está golpeando a toda la cadena. Al respecto indicó que la ANDI hizo recientemente en la encuesta opinión industrial conjunta un análisis a profundidad sobre los temas de seguridad en el sector.
En la industria de alimentos termina afectando en dos grandes puntas, primero en la compra y acceso a materias primas, ya que gran parte provienen de la ruralidad colombiana, entonces ahí el reto de la seguridad empieza a sentirse, pero también en el último eslabón de la cadena, llegar a los barrios, llegar a las tiendas, a los supermercados implica un reto en seguridad complejo y es ahí donde esta cooperación entre entre la industria, los empresarios, la policía y las fuerzas militares tiene que ser fundamental para poder superar este gran reto de seguridad.
Retos
Sobre los retos de la industria de alimentos, Montes señaló que prefiere ver como oportunidades y en tal sentido destacó que Colombia tiene una frontera agrícola por desarrollar. Son cerca de 37 millones de hectáreas disponibles para producir alimentos, de las cuales utilizamos en agricultura, según la UPRA, cerca de seis millones de hectáreas, entonces tenemos una frontera agrícola formidable por desarrollar.
Además, por ser un país tropical se tienen todas las estaciones a lo largo del año, una ubicación estratégica donde podemos llegar por los dos océanos, por un lado el mercado que más rápido está creciendo en el mundo que es el asiático, al más consolidado que es el europeo y al mercado con mejor capacidad de gasto que es el de los Estados Unidos, entonces tenemos una ubicación formidable.
Por otro lado, se cuenta con una industria de alimentos muy amplia, 46 mil industrias, todos los departamentos y municipios del país tienen al menos una industria de alimentos y eso en medio de un planeta que está buscando alimentos, que tenemos retos de seguridad alimentaria, donde necesitamos cada vez más alimentos para una población que es creciente, vamos a 9.800 millones de habitantes de aquí al 2050 y ahí Colombia tiene una gran oportunidad.
Entonces, se debe ver como una oportunidad para superar desafíos, como entender a ese consumidor, como la articulación institucional, como la adopción de la tecnología, como la atracción de talento humano, especialmente jóvenes a toda esta producción, entonces ahí es una agenda gigante. “Nosotros en la ANDI le hemos propuesto al país lo que denominamos la agenda de agro más industria, que básicamente busca responder la pregunta de qué debería ser Colombia para volverse un país relevante en agroindustria de aquí a 10 años”.
