El sector agropecuario ha sido uno de los más afectados por el tema de inseguridad que se ha acrecentado durante el actual gobierno y el sector palmero no ha sido ajeno a este fenómeno que no se vivía en las zonas productoras de la oleaginosa, desde hace varios años.
Así lo planteó el presidente ejecutivo de Fedepalma, Nicolás Pérez Marulanda, durante la 21 Conferencia Internacional sobre Palma de Aceite, que se realiza en Cartagena, y donde advirtió de los problemas que aquejan la actividad.
De acuerdo con el directivo, “a todas luces es evidente que la situación de orden público se ha deteriorado significativamente Nosotros tenemos en los 165 municipios donde sembraba palma en Colombia distintas presencias de grupos armados al margen de la ley, en muchos casos ha habido extorsión, ha habido intentos o o secuestros nuevamente después de muchos años en que eso no se había vuelto a ver y pues eso por supuesto distrae y preocupa a los productores”.
La gente se había acostumbrado a ir tranquilamente a las fincas, poder traer sus insumos, sacar su producto, pero desafortunadamente esa situación hoy en día no es como como uno quisiera.
La situacuón es principalmente crítica en la zona del Catatumbo donde al comienzo de este año hubo un problema serio entre las disidencias de las FARC y el ELN, momentos en que tuvo que estar a media marcha la operación, pero hoy en día todas las plantas están trabajando con muchas dificultades por cuenta del orden público.
Aunque se cuenta con el acompañamiento de la fuerza pública en la medida en que es posible, “nosotros sabemos que hay muchas zonas donde ha habido decisiones unilaterales de suspender operaciones contra los grupos armados ilegales. Eso, nos deja a nosotros a merced de los de los grupos violentos y pues es el peor de los mundos para un eh habitante del campo que es a donde más serio se manifiestan estos efectos. El aumento de la inseguridad es exponencial”.
Añadió que hace 5 años no había extorsiones en el campo colombiano. Ese no es un problema de la palma sino que nos atañe a todos. “Lo he hablado con los colegas del café, del arroz, de la ganadería, todos los productores rurales eh están sufriendo esto. Entonces, si lo comparáramos con respecto a hace 5 años, pues la diferencia es del cielo a la tierra”.
Hoy día las zonas más complejas son el Catatumbo, de lejos el más complicado, el sur de Bolívar también está muy difícil y y el Magdalena Medio, allí también ha habido un recrudecimiento eh de acciones de grupos criminales. Ya son más bandas delincuenciales que hacen operaciones en distintas partes y en el sur del Meta la situación es muy complicada con las disidencias de las FARC, desde Mapiripán hasta San Martín.
Por su parte, el director (e) de Cenipalma, Álvaro Amaya Estévez, manifestó que “aquí hay un aspecto importante respecto al tema de la seguridad. Este sector está activo, está produciendo, cosechando la palma, produciendo el aceite todos los días y eso permite que la inmersión de pequeños palmicultores, de sus hijos, de sus esposas, aunque sean pequeñas áreas, contribuyen a visibilizar que realmente es un interés de todos, de las comunidades, de todos y ese también es un mensaje y una realidad que también perciben los grupos que están al margen de la ley.
Mano de obra
Otro tema que resulta álgido para el sector es la escasez de mano de obra y esto obedece, según Pérez Marulanda, a un problema estructural porque hay menos población viviendo en el campo, y se está envejeciendo. “Tenemos palma sembrada en algunas zonas de baja densidad poblacional. Especialmente eso es un problema muy particular de los Llanos Orientales donde está sembrada la mitad de la palma de aceite de este país”.
En esas plantaciones que están especialmente en los departamentos del Meta y el Casanare, las empresas muchas veces tienen que llevar gente de otras regiones del país a trabajar la palma y eso implica pues un esfuerzo logístico significativo porque toca buscar a dónde van a estar las viviendas para esas personas, dónde va a poder haber educación y salud para sus familias. Entonces es todo una esfuerzo comercial de las empresas ubicadas en esta zona del país.
No obstante, la situación todavía se puede solventar si uno se compara con países, por ejemplo, como Malasia que tiene que llevar gente de otros países del mundo a trabajar a la palma, pues uno podría decir que estamos en una situación mejor, pero yo creo que ese es uno de los principales retos que tiene este país como un todo y la palmicultura colombiana sin duda.
