A través de una carta pública a la Mesa de Concertación Salarial, un grupo de exministros, economistas, presidentes de gremios y académicos, pidieron que el ajuste del salario mínimo para 2926 se haga con base en criterios técnicos, considerando el impacto que tal decisión puede tener en lo económico y lo social.
Cabe recordar que el ministro del interior, Armando Benedetti, ya dijo que ese aumento debería ser de dos dígitos e incluso habló del 11%, lo que generó reacciones como las del presidente de Fenalco, Jaime Alberto Cabal, quien decidió no participar este año en la mesa, teniendo en cuenta que ya el gobierno tomó una decisión sobre dicho aumento.
En la misiva, los firmantes consideran que el salario mínimo es una herramienta que garantiza dignidad y protege a los trabajadores formales, en una economía que busca crecer y generar oportunidades. Un piso salarial sólido y sostenible es clave para impulsar la equidad y la protección social.
La mesa de concertación entre trabajadores, empleadores y gobierno, que se instaló este lunes, debe ser un espacio orientado a acuerdos que re ejen la realidad económica del país. “Todos queremos que se logre una concertación”.
El salario mínimo juega un papel fundamental en nuestra economía: afecta la demanda laboral formal, la oferta de trabajo, la competitividad, la sostenibilidad pensional y las finanzas públicas. Su fijación debe seguir lineamientos constitucionales y legales, que garanticen un ingreso vital y móvil, acorde con la inflación y con la productividad laboral.
Es relevante tener en cuenta que el salario mínimo no es la herramienta de política social más idónea: otras medidas pueden ser más efectivas para solucionar los problemas de distribución del ingreso y equidad, y evitar la disyuntiva entre favorecer a quienes tienen empleo y perjudicar a quienes están desempleados o en la informalidad, que son la mayoría. En un país donde el 55% de los ocupados es informal —80% en el campo— donde por cada trabajador con salario mínimo hay cuatro informales, las variables más relevantes en la concertación deben ser la inflación y la productividad
En economías modernas es natural que los salarios, incluido el mínimo, se actualicen para compensar la inflación causada o esperada. Las ganancias de productividad también deben reflejarse en mejores salarios, impulsando crecimiento y empleos de calidad. Ajustar el salario mínimo conforme al costo de vida y la productividad preserva su función y genera un entorno predecible para hogares y empresas.
Aumentos del salario mínimo por encima de inflación y productividad generan los efectos contrarios: mayor informalidad y presiones a los precios afectando en mayor medida a la población de menores ingresos.
Los Observatorios Fiscal y Laboral de la Universidad Javeriana ha sido enfáticos en llamar la atención sobre estos riesgos. También se afectan las finanzas públicas. El Marco Fiscal de Mediano Plazo de 2025 supuso un incremento del salario mínimo de 7,1%. Cada punto porcentual adicional le costará a los contribuyentes y a la Nación cerca de $240 mil millones en pensiones, según Anif, y alrededor de $600 mil millones en gasto total no financiado.
“Para la negociación del salario mínimo de 2026, hacemos un llamado a los actores de la mesa de concertación a que lleguen a un acuerdo responsable, basado en criterios técnicos. Solo así se protege a los trabajadores y se abren oportunidades para quienes hoy están en la informalidad o buscando empleo. Confiamos en que un diálogo serio permitirá un acuerdo justo, sostenible y favorable al empleo formal y al crecimiento económico”, concluye la carta.
