Implicaciones en los mercados financieros de la intervención militar de Estados Unidos a Venezuela

Por Economista Colombia 8 min de lectura
Compartir: Facebook X LinkedIn

(Vicepresidencia de Estructuración en Mercado de Capitales – Grupo Cibest Capital).- El sábado 3 de enero de 2026 marcó un punto de inflexión en la geopolítica latinoamericana con la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, por fuerzas estadounidenses en una operación militar a gran escala. De acuerdo con declaraciones oficiales del presidente Donald Trump, esta acción responde a años de inestabilidad atribuida al régimen de Maduro, acusado de narcotráfico y violaciones a los derechos humanos. Trump afirmó que Estados Unidos asumirá el control temporal de Venezuela para garantizar una “transición segura y ordenada” hacia un gobierno democrático, evitando un vacío de poder que agrave la crisis humanitaria y la migración masiva. En este contexto, se confirmó que Washington ha iniciado conversaciones con Delcy Rodríguez actual líder del régimen y quien asumió como presidenta encargada de Venezuela, quien ha mostrado disposición a cooperar siempre y cuando se cumplan condiciones clave para Estados Unidos.

Por otra parte, el pasado 5 de enero se llevó a cabo la audiencia judicial en Estados contra Nicolás Maduro y su esposa quienes comparecieron en una corte federal en Nueva York y se declararon no culpables por los cargos relacionados con narcotráfico. Analistas políticos advierten que este escenario anticipa un proceso prolongado, donde la transición política requerirá tiempo y negociaciones complejas.

En el ámbito económico, los anuncios de Trump enfatizan la estabilización de los recursos naturales venezolanos, particularmente el petróleo, que representa una de las reservas probadas más grandes del mundo (303 mil millones de barriles aproximadamente según la OPEP). Según mencionó el mandatario de Estados Unidos, se prevé que compañías estadounidenses lideren inversiones masivas en infraestructura para revitalizar la industria petrolera, actualmente deteriorada por años de subinversión y sanciones.

Comportamiento de los Activos Venezolanos durante 2025

Durante 2025, los activos venezolanos, limitados principalmente a bonos soberanos en default y bonos de Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA), mostraron una alta volatilidad, aunque con retornos significativamente positivos. Este comportamiento estuvo impulsado en primera instancia, por la expectativa de un cambio de gobierno y, posteriormente, por la creciente presión ejercida por Estados Unidos sobre el régimen de Maduro.

A mediados de agosto, la administración Trump anunció el despliegue naval hacia el sur del mar Caribe con el objetivo inicial de combatir el narcotráfico, medida que evolucionó hacia políticas más agresivas, como el cierre de rutas marítimas y aéreas, y la incautación de tanqueros «fantasma» que transportaban crudo sancionado. Estas acciones generaron un repunte notable en los precios de los activos venezolanos, reflejando expectativas de resolución política en medio de un contexto de alta incertidumbre.

Estos instrumentos acumularon valorizaciones superiores al 100% durante el año 2025, acompañadas de una mejora sustancial en la percepción de riesgo en Venezuela y superando ampliamente los retornos de bonos soberanos de otras economías latinoamericanas. Incluso, el pasado 5 de enero reflejaron un desempeño positivo destacable (valorizaciones entre el 25% y 35%) luego de conocerse esta noticia.

Este desempeño refleja un creciente optimismo del mercado frente a las medidas adoptadas por Estados Unidos, que han actuado como catalizadores y han reforzado las expectativas de recuperación para los tenedores de deuda venezolana. Basado en el desempeño del 2025 es probable que este comportamiento positivo continúe para este tipo de activos, aunque es importante mencionar que la reestructuración de la deuda soberana tomará tiempo.

Escenarios e Implicaciones para los Mercados Financieros: Colombia, Latinoamérica y Precios del Petróleo

Este evento ha generado opiniones divididas. Mientras algunos ven con optimismo la intervención en Venezuela, otros cuestionan la operación militar unilateral de Estados Unidos y el tono adoptado por el presidente Trump hacia otros países de la región, incluyendo Colombia.

Reconociendo que este es apenas el inicio de un proceso complejo con múltiples frentes por resolver, presentamos un primer análisis sobre el impacto en los mercados financieros y las áreas donde podrían surgir riesgos y oportunidades.

En el corto plazo, consideramos que este acontecimiento podría impulsar un mayor optimismo y mejorar la percepción de riesgo regional, apoyado en expectativas de reactivación económica y apertura comercial entre Venezuela y sus vecinos, incluyendo Colombia. Por ejemplo, antes de la ruptura bilateral, el comercio entre Colombia y Venezuela superaba los USD 7.000 millones anuales, y en su mejor momento (2007) el mercado venezolano llegó a representar cerca del 17% de las exportaciones de Colombia, cifras que muestran el potencial de recuperación. Esta percepción positiva se suma a nuestra proyección para 2026 de mayores flujos hacia bonos soberanos y acciones latinoamericanas, favorecida por la debilidad del dólar, la resiliencia económica y el atractivo relativo de las valuaciones. Este entorno podría propiciar la compresión de spreads de bonos en la región y continuar la apreciación de monedas locales.

No obstante, persisten riesgos que podrían contrarrestar este efecto o generar volatilidad en el corto plazo, como lo son: fricciones geopolíticas entre Estados Unidos con países aliados de Venezuela, entre ellos China, Rusia e Irán, un proceso de transición política en Venezuela que se torne complejo y unos factores inherentes a cada país que podrán llevar a que la magnitud de este impacto sea diferente.

Para Colombia, si bien se abren oportunidades relevantes en el frente económico por una eventual reactivación de la relación bilateral y un posible giro hacia un gobierno con políticas promercado en el marco de las elecciones de 2026, consideramos que factores internos podrían limitar el impacto en los mercados financieros para el corto plazo. Entre estos riesgos destacamos la incertidumbre fiscal, un posible aumento de la informalidad laboral y presiones inflacionarias que podrían llevar a una política monetaria más restrictiva.

En el plano internacional, los precios del petróleo pueden reflejar riesgos de disrupciones temporales en la producción venezolana y tensiones geopolíticas, lo que podría presionar los precios al alza mientras se clarifica el panorama político y el plan de inversión anunciado por el presidente Trump en infraestructura energética. Sin embargo, el impacto en precios de corto plazo no debería ser significativo, teniendo en cuenta que, aunque Venezuela tiene las mayores reservas de crudo del mundo, su participación en la producción global es menor al 1% debido al colapso de infraestructura y falta de inversión en los últimos años. De hecho, en la sesión del lunes 5 de enero, los futuros de crudo cerraron con incrementos superiores al 1.5%.

En el mediano plazo y largo plazo, el panorama no es muy claro. Algunos analistas internacionales han mencionado que, si se consolida un gobierno reconocido por Estados Unidos y se materializan inversiones significativas (estimadas entre USD 80 y 100 mil millones) en el sector energético venezolano, la oferta global de crudo podría aumentar entre 1 y 2 millones de barriles diarios. Este plan incluiría la modernización de refinerías, nuevas exploraciones y alianzas público-privadas, con potencial para que la producción supere los 3 millones de barriles por día en un horizonte cercano a 5 años. Este aumento de oferta ejercería presión bajista sobre los precios del petróleo, mitigando en parte cualquier impulso alcista que se pueda observar en el corto plazo.

A nivel regional, una transición ordenada hacia la normalización institucional y la apertura económica podría atraer inversión extranjera directa y flujos de portafolio hacia sectores estratégicos como infraestructura y servicios financieros. La reconfiguración del mapa energético y político en Sudamérica también podría consolidar una mayor alineación con Estados Unidos, favoreciendo tratados comerciales y reformas promercado que impulsen un crecimiento sostenido en la región.

Para Colombia, esto podría significar oportunidades en comercio bilateral y proyectos transfronterizos, con impactos positivos sobre el crecimiento económico y la inversión extranjera directa. Paralelamente, la estabilización de Venezuela reduciría presiones migratorias y fiscales; sin embargo, el impacto en los mercados financieros locales a un mayor plazo sigue siendo incierto, a la espera de mayor claridad sobre los alcances y la velocidad de la reactivación bilateral y el tiempo que finalmente tome la denominada transición política y económica.

PUBLICIDAD (banner)