(Investigaciones económicas Grupo Cibest).- La Junta Directiva del Banco de la República (JDBR) decidió, por primera vez en cerca de tres años, incrementar su tasa de interés en 100 puntos básicos (pb) hasta 10,25%, el nivel más alto desde septiembre de 2024. La votación fue dividida: cuatro codirectores votaron a favor de aumentar la tasa, dos optaron por una reducción de 50 pb y uno por mantenerla inalterada, patrón que refleja la división al interior de la Junta. La decisión, que sorprendió al consenso de analistas, estuvo respaldada por la persistencia de presiones inflacionarias, el comportamiento de las expectativas y un entorno macroeconómico marcado por la apertura de los desbalances externos.
La JDBR reconoció que la inflación permanece elevada y continúa enfrentando obstáculos para converger de manera sostenida hacia la meta. En particular, la inflación finalizó el 2025 en 5,10% anual, solo 10 pb por debajo del cierre de 2024, en un contexto marcado por la materialización de choques al alza adicionales. Para el 2026, el equipo técnico aumentó sustancialmente su previsión de inflación para cierre de año desde el 4,1% hasta el 6,3% anual.
Las expectativas de inflación siguieron siendo un elemento central en la decisión, ya que continúan muy por encima del límite superior del rango de tolerancia del Emisor.La expectativa de inflación anual para diciembre de este año aumentó en 17 pb y se ubica en 6,2%, mientras quelas expectativas a diciembre del 2027 ya se ubican en 4,7%, por fuera del rango de tolerancia del Emisor.
A este panorama se suma el deterioro del frente externo, reflejado en una ampliación del déficit comercial. Este desbalance incrementa la vulnerabilidad de la economía frente a choques financieros y cambiarios y eleva el riesgo de presiones inflacionarias adicionales a través del canal de precios importados. En este contexto, una postura monetaria más restrictiva contribuye a mitigar estos riesgos y a preservar la estabilidad macroeconómica.
En cuanto al entorno internacional, la Junta reconoció que las condiciones financieras externas se han tornado relativamente más holgadas, tras los recortes recientes de la Reserva Federal. No obstante, las señales apuntan a una pausa en el proceso de flexibilización, lo que mantiene un entorno externo aún incierto y refuerza la necesidad de cautela en la conducción de la política monetaria local.
Implicaciones sobre nuestra visión
En suma, el ajuste de 100 pb reafirma contundentemente el compromiso del Banco con la convergencia de la inflación hacia la meta en el mediano plazo y con la estabilidad macroeconómica. Al mismo tiempo, deja claro que el ciclo de política monetaria aún no ha concluido y que la evolución futura de la tasa seguirá dependiendo de la dinámica de la inflación, de las expectativas y de la materialización de los riesgos identificados, tanto internos como externos.
En este escenario, prevemos que los riesgos alcistas para la inflación respaldan un ciclo de ajuste en 2026, con una tasa que aumentaría hasta el 11,00%.
