En enero, la mano de obra se consolidó como el componente de mayor crecimiento del Índice de Costos de la Construcción de Edificaciones, con un aumento de 15,3%, explicado en gran medida por el incremento del salario mínimo decretado para 2026, de acuerdo con un análisis de la Dirección de Estudios Económicos e Información de Camacol Bogotá y Cundinamarca.
Además, el incremento en el costo de la mano de obra se transmite de manera indirecta a otros componentes del índice, impactando no solo al grupo de mano de obra sino también a otros costos asociados a la construcción.
El incremento en mano de obra para 2026 se distribuyó de manera diferencial, con un mayor impacto en los cargos operativos, mientras que los cargos especializados registraron aumentos cercanos, pero ligeramente superiores, a la inflación. Esto refleja que las empresas debieron ajustar no solo los puestos operativos, sino también los especializados, con el fin de preservar las jerarquías salariales.
Señala el gremio que este ajuste del salario mínimo tiene implicaciones relevantes para distintos sectores de la economía, particularmente para aquellos intensivos en mano de obra, donde el salario mínimo actúa como un referente clave en la estructura de costos. En este contexto, las presiones derivadas de este aumento han llevado a las empresas de la construcción de edificaciones a fortalecer el seguimiento y análisis de la evolución de sus costos, con el fin de evaluar los posibles efectos sobre la dinámica y sostenibilidad del sector.
el desalineamiento entre el ajuste del salario mínimo, la inflación observada en 2025 (5,1%) y el crecimiento de la productividad (0,9%) podría generar presiones inflacionarias adicionales, así como un traslado relativamente rápido hacia el Índice de Costos de la Construcción de Edificaciones (ICOCED), particularmente a través del componente de mano de obra. Asimismo, se anticipó que las empresas enfrentarían la necesidad de recomponer sus estructuras salariales internas con el fin de preservar las jerarquías y diferenciales entre cargos, lo que podría amplificar el impacto del incremento salarial más allá de los trabajadores que devengan directamente el salario mínimo.
Los datos muestran que el incremento de los costos en el subsector de edificaciones en Bogotá y Cundinamarca se explica principalmente por la dinámica salarial, más que por factores externos como materiales, logística o tipo de cambio. Así, aunque el grupo materiales representa el 50,4% del índice, aportaron apenas 0,73 puntos porcentuales a la variación anual, mientras que mano de obra, con un peso del 20,4%, contribuyó 3,31 puntos, consolidándose como el principal determinante del aumento del ICOCED en el mes de enero de 2026 (6,05%).
De manera similar, los costos de equipo y servicios especializados registraron incrementos de 11,2% y 7,0%, respectivamente, lo que evidencia cómo el aumento histórico del salario mínimo se transmite a otros componentes de la actividad constructora. En el caso del equipo, cuya tarifa de alquiler incorpora gastos de propiedad, operación y administración, los ajustes salariales pueden incidir indirectamente a través de mayores tarifas de mercado asociadas a la gestión de la mano de obra vinculada a estos elementos. Por su parte, los servicios especializados, que implican la contratación de proveedores externos para la ejecución de actividades que incluyen materiales, equipos, herramientas menores y transporte, pueden reflejar incrementos en los costos laborales de dichos proveedores, trasladándose posteriormente a la estructura de costos de los proyectos en desarrollo.
Con base en estos resultados, resulta fundamental promover un diálogo constructivo entre autoridades y actores del subsector, que permita armonizar el fortalecimiento de las condiciones laborales con la sostenibilidad, la inversión y la competitividad, construyendo de manera conjunta un futuro más equilibrado tanto para los hogares de la región como para los actores vinculados a la construcción de edificaciones.
