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Así se comportará el dólar esta semana

Por Economista Colombia 10 min de lectura
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(Rodrigo Lama, Chief Business Officer de la fintech latinoamericana Global66).- La semana pasada estuvo marcada por una volatilidad extrema y movimientos abruptos en los mercados financieros globales, en un contexto donde el conflicto en Medio Oriente entró en su quinta semana sin señales claras de desescalada, la publicación de datos de empleo en Estados Unidos sorprendió significativamente al alza, y el mercado de petróleo registró movimientos históricos. El factor que dominó de manera transversal el comportamiento de los activos fue la intensificación de las tensiones geopolíticas en Medio Oriente, con nuevas amenazas sobre infraestructura energética en la región y la virtual interrupción del tránsito de petroleros por el Estrecho de Ormuz que continúa sin resolverse. Este shock energético empujó los precios del WTI por encima de los USD 112 por barril, alcanzando máximos no vistos desde mediados de 2022, mientras que el Brent se acercó a los USD 110, profundizando los temores inflacionarios y generando presiones significativas sobre las expectativas de política monetaria.

En el plano macroeconómico, el dato más relevante de la semana fue la publicación de las nóminas no agrícolas de marzo, que sorprendieron significativamente al alza, triplicando ampliamente las expectativas del consenso y revirtiendo la caída registrada en febrero. Sin embargo, estas cifras no cambian el escenario estructural de un mercado laboral débil. El análisis granular del dato revela que gran parte de la creación de empleo se concentró en el sector salud, impulsada por el retorno de trabajadores que habían estado en huelga semanas anteriores, lo que distorsiona la lectura real del dato. La mejora en la tasa de desempleo se explica parcialmente por una caída en la participación laboral, mientras que los salarios crecieron por debajo de las expectativas, registrando su menor incremento anual en varios años. El promedio de creación de empleo de los últimos meses sigue siendo muy bajo, consistente con un mercado laboral que se ha deteriorado de forma progresiva desde 2025. En este contexto, el dato de marzo no altera la narrativa de fondo de una economía que sigue enfriando su demanda laboral, y fue interpretado como coherente con la postura de mantención de tasas de la Reserva Federal.

El dólar mostró un comportamiento volátil durante la semana. El DXY consolidó posiciones en la zona de 100, impulsado por la demanda de refugio y los sólidos datos de empleo, registrando un avance marginal respecto a la semana anterior. Los rendimientos de los bonos del Tesoro a 10 años se mantuvieron elevados en torno a 4,35%, alcanzando máximos intradía de 4,48% durante la semana, mientras que el VIX se mantuvo en niveles elevados cercanos a 24, reflejando el nivel de estrés persistente en los mercados de renta variable. Las bolsas estadounidenses cerraron una semana mixta, con el S&P 500 acumulando su peor mes desde el año anterior, mientras los inversionistas procesan el impacto del conflicto sobre la inflación, el crecimiento y la postura de la Fed.

Los metales como el oro recuperaron terreno parcialmente, con el XAU/USD avanzando hacia la zona de USD 4.676, rebotando desde los mínimos registrados semanas anteriores tras la fuerte correción desde máximos históricos. La recuperación estuvo apoyada por señales de posibles negociaciones diplomáticas en Medio Oriente, aunque fue limitada por el dólar fuerte y las tasas reales elevadas. El cobre se estabilizó en la zona de USD 5,68, beneficiándose parcialmente de expectativas de demanda industrial, aunque aún bajo presión por los temores de desaceleración global.

En Colombia, el peso mostró una apreciación relevante, con el USD/COP cayendo hacia la zona de $3.668, beneficiado por los elevados precios del petróleo que fortalecen la balanza comercial colombiana, aunque el efecto fue parcialmente compensado por la aversión al riesgo generalizada.

Perspectivas a Corto Plazo

En línea con nuestra perspectiva de un dólar estructuralmente más débil en el mediano plazo, pudimos observar durante la semana que ante anuncios o expectativas de fin de la guerra o tregua en Medio Oriente, los mercados reaccionan exactamente en esa dirección: el dólar se debilita, los commodities repuntan y las monedas emergentes se aprecian. Esta dinámica confirma que el fortalecimiento reciente del dólar responde a un premio geopolítico transitorio y no a un cambio estructural. La liquidez global sigue siendo el factor central que explica el comportamiento tendencial del dólar, pero el shock energético y el consecuente reajuste de expectativas de tasas han generado un desvío que podría extenderse mientras persista la incertidumbre geopolítica. La cadena macro sigue operando: tasas más altas en EE.UU. fortalecen al dólar, presionan a los commodities a la baja y generan depreciación en monedas emergentes.

En este contexto, la variable clave para las próximas semanas sigue siendo la evolución del conflicto en Medio Oriente y su impacto sobre los precios del petróleo. Los reportes de posibles negociaciones de alto al fuego y de una reapertura gradual del Estrecho de Ormuz generaron alivio parcial durante la semana, pero las amenazas de intensificación del conflicto mantienen la incertidumbre. Si se materializa una desescalada efectiva, el premio geopolítico del dólar podría disiparse rápidamente, provocando una caída significativa en el crudo y un alivio inmediato para las monedas emergentes.

El peso colombiano se beneficia directamente de los elevados precios del petróleo, lo que explica su mejor desempeño relativo, aunque la aversión al riesgo global y el dólar fuerte limitan su capacidad de apreciación. En ambos casos, la resolución del conflicto en Medio Oriente será determinante para definir la dirección de estas monedas en las próximas semanas.

Barómetro de tasas de interés

El Barómetro de Tasas de la Fed muestra un endurecimiento adicional en las expectativas del mercado tras la persistencia del shock energético. Según el CME FedWatch Tool, el mercado asigna actualmente una probabilidad superior al 95% de mantención de tasas en el rango 3,50% – 3,75% para la reunión del 29 de abril, con apenas un 5% de probabilidad de un recorte y 0% de probabilidad de un alza.

Más allá de la reunión de abril, distintas fuentes de mercado confirman un cambio drástico en las expectativas para el resto de 2026. El mercado ha eliminado prácticamente por completo las expectativas de recortes de tasas para este año, y por primera vez en este ciclo, la probabilidad de que la próxima movida de la Fed sea un alza, no un recorte, ha superado el 50% hacia fin de año, un giro dramático respecto a las expectativas de hace apenas un mes, cuando el mercado aún asignaba una probabilidad relevante a recortes en el segundo semestre.

Este reajuste refleja el impacto del conflicto en Medio Oriente sobre las expectativas inflacionarias. Los elevados precios del petróleo y la revisión al alza de la inflación por parte de la OCDE a 4,2% han llevado a algunos analistas a contemplar la posibilidad de un alza de tasas hacia fin de año, escenario que se ha convertido en una probabilidad real. En la práctica, este barómetro refuerza un contexto de condiciones financieras restrictivas que limita significativamente el upside de los activos de riesgo y de las monedas emergentes en el corto plazo, a la vez que sostiene un dólar firme mientras la incertidumbre persista.

Calendario Económico – Semana Pasada (31 de marzo – 4 de abril)

Estados Unidos:
Las nóminas no agrícolas de marzo registraron una creación de +178.000 empleos, muy por encima del consenso de +60.000, revirtiendo la caída revisada de -133.000 en febrero. De ese total, +76.000 correspondieron al sector salud, en gran parte por el retorno de trabajadores tras una huelga. La tasa de desempleo bajó a 4,3% desde 4,4%, aunque con una caída en la participación laboral a 61,9%. Los salarios por hora avanzaron apenas +0,2% mensual y +3,5% anual, el menor incremento anual desde mayo de 2021. El PMI de Chicago retrocedió a 52,8, por debajo del consenso, mientras que la confianza del consumidor de marzo subió a 91,8, sorprendiendo positivamente. Las ventas minoristas de febrero superaron las expectativas.

Colombia:
No se publicaron datos macroeconómicos de alta relevancia durante la semana. La atención del mercado estuvo volcada hacia el impacto del petróleo en máximos de varios años sobre la balanza comercial y sus implicancias para el peso colombiano.

Esta Semana (7 – 11 de abril)

Estados Unidos:

la agenda macro de esta semana es de alta relevancia. Se publicarán las minutas de la reunión del FOMC de marzo, que permitirán conocer en detalle las deliberaciones de la Fed y su evaluación del impacto del conflicto en Medio Oriente sobre la economía. Además, se publicará el índice de precios al consumidor (IPC) de marzo, dato de altísima relevancia que medirá el impacto temprano del shock energético sobre la inflación al consumidor. También se conocerá el PIB del cuarto trimestre (tercera lectura), el índice de precios PCE de febrero y las nuevas peticiones de subsidio por desempleo.

Colombia

Se publicarán datos del IPC de marzo, dato relevante para monitorear la trayectoria inflacionaria en un contexto de precios del petróleo elevados.

Perspectiva y escenarios para esta semana: 

“En síntesis, el dólar enfrenta una semana donde el conflicto en Medio Oriente y la publicación del IPC de marzo serán los principales drivers de los mercados. La dinámica es clara: mientras persista la incertidumbre geopolítica y los precios del petróleo se mantengan en máximos de varios años, las expectativas de inflación seguirán al alza, la Fed mantendrá su postura cautelosa y el dólar conservará su prima de refugio. Sin embargo, cualquier señal de desescalada o alto al fuego podría revertir rápidamente esta dinámica, generando una corrección significativa en el crudo, un debilitamiento del dólar y un alivio para las monedas emergentes latinoamericanas.

Si se concretan avances diplomáticos y se produce una desescalada efectiva del conflicto en Medio Oriente, los precios del petróleo podrían corregir violentamente hacia la zona de USD 80-85 por barril en WTI. Este escenario aliviaría las presiones inflacionarias, reactivaría las expectativas de recortes de tasas de la Fed hacia el segundo semestre y debilitaría al dólar a nivel global. Adicionalmente, un IPC de marzo contenido reforzaría esta narrativa. Bajo este escenario, el peso colombiano se fortalecería hacia niveles de $3.580-3.620, apoyado por el retorno del apetito por riesgo y los flujos hacia activos emergentes.

Si el conflicto se intensifica, con una eventual prolongación de la interrupción del Estrecho de Ormuz o nuevos ataques a infraestructura energética, el petróleo podría escalar hacia USD 120-130 por barril, profundizando los temores de estanflación y eliminando por completo las expectativas de recortes de tasas para 2026. Si además el IPC de marzo sorprende al alza, la probabilidad de un alza de tasas hacia fin de año se dispararía. El dólar se fortalecería significativamente como activo de refugio, el VIX podría superar los 30 puntos y los commodities continuarían bajo presión. En ese caso, el peso colombiano enfrentaría presiones hacia $3.750-3.800, en un escenario donde ni siquiera los elevados precios del crudo lograrían compensar la salida de capitales desde mercados emergentes”, indica el experto de la fintech Global66.

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