En Colombia, el 40,7 % de los hogares está liderado por una mujer, según el DANE. Muchas de ellas son la única fuente de ingreso de su familia y, aun así, enfrentan barreras estructurales para acceder al sistema financiero formal: sin historial crediticio, sin garantías y, muchas veces, sin alguien que crea en sus capacidades empresariales. En medio de ese panorama, el microcrédito se ha convertido en una de las principales herramientas de inclusión económica del país y en un motor silencioso de miles de negocios liderados por mujeres.
Más aún en temporadas como el Día de la Madre, una fecha que mueve el comercio nacional y en la que cientos de microempresas creadas por mujeres participan activamente desde sectores como alimentos, confección, belleza, regalos y servicios. En ese contexto, las cifras de Interactuar muestran un comportamiento financiero que rompe varios prejuicios alrededor del acceso al crédito en población vulnerable. Al mes de abril de 2026, las 4.679 clientas de Interactuar que son madres cabeza de hogar representan el 12,3 % de toda su base de clientes activos. Su cartera conjunta supera los $41.164 millones, con un ticket promedio de $9,3 millones por crédito.
Pero el dato más revelador está en su comportamiento de pago. Su índice de cartera vencida es de apenas 3,62 %, uno de los más bajos del segmento microfinanciero. El indicador evidencia no solo capacidad de pago, sino altos niveles de disciplina financiera y sostenibilidad empresarial. Si se analiza la calidad de la cartera crediticia, las mujeres están demostrando ser las más responsables en los microcréditos.
El panorama nacional respalda ese perfil: en 2025 el sector microfinanciero colombiano desembolsó $17,8 billones — un crecimiento real anual del 16,7 %, el más alto desde 2022 — y el 51,5 % de los clientes fueron mujeres, según Asomicrofinanzas. Solo en ese año se crearon más de 106.000 empresas lideradas por mujeres en Colombia, generando cerca de 942.000 empleos directos, según datos publicados por Infobae Colombia en diciembre de 2025.
“En Interactuar creemos en el poder de las mujeres como agentes de transformación. Por eso, nuestra apuesta por acompañarlas no es solo una decisión estratégica, es una convicción: cuando una mujer fortalece su negocio, transforma su vida, la de su familia y la de su entorno. Cada empresaria que acompañamos es una historia de progreso, resiliencia y generación de oportunidades.”, afirma Lina Montoya, directora ejecutiva de Interactuar.
Bajo este panorama, vale la pena resaltar la historia de Rocío Agudelo, que en 2012 tenía una idea: hacer cremas y venderlas. Sin local, sin máquinas y sin capital, empezó llevando doce unidades en una bolsa plástica a pie hasta la casa de su mamá. Los vecinos se enteraron del sabor, y la calle se convirtió en su primer punto de venta. Cuando la demanda comenzó a crecer, acudió a Interactuar para solicitar su primer microcrédito y comprar un congelador que le permitió aumentar su producción.
Ese fue el inicio de una cadena de crecimiento que hoy convirtió a Delicrem+ en una empresa con 12 años de trayectoria, 21 empleos directos y una producción diaria de 5.000 cremas distribuidas en varios municipios de Antioquia. En 2024 inauguró su nueva planta de producción tras obtener el registro INVIMA, uno de los hitos más importantes de su proceso empresarial: “Yo le agradezco mucho a Interactuar por todo el acompañamiento que me ha dado”, dice Rocío. Pero aclara algo que es realmente importante: Interactuar no le regaló nada. Interactuar le creyó, la formó, le prestó el dinero y la impulsó a ser quien es hoy en día.
En ese mismo sentido, Gloria Elena Tabares firmó su primer microcrédito en Interactuar en marzo de 2015. En ese momento vivía en un apartamento de alquiler en el Popular 1 de Medellín y tenía claro lo que quería: un negocio propio que le permitiera estar más tiempo con su familia. Arrancó con sus manos, su esposo y su hijo adolescente elaborando palitos, panzerotis y practimasas en ese mismo apartamento. Nadie les abrió las puertas fácilmente. “Tocamos muchas puertas y ninguna se abría… hasta que llegamos a Interactuar”, recuerda.
La asesoría que recibió como clienta de Interactuar no solo le permitió acceder a capital: le enseñó a proyectarse, a formalizarse y a pensar como empresaria. Hoy su empresa, Margaripalos, genera 17 empleos formales — la mayoría ocupados por madres cabeza de hogar del mismo sector donde ella creció — y se proyecta hacia una expansión productiva que le permita abrir más oportunidades laborales para otras mujeres. “Interactuar fue el único lugar donde no nos vieron como un número, sino como una posibilidad. Interactuar me enseñó a liderar, a gerenciar”, afirma.
Las empresas de Rocío y Gloria Elena producen y venden los 365 días del año. Sus empleadas llegan al trabajo todos los lunes. Sus créditos se pagan cada mes. La microempresa liderada por madres en Colombia no es una historia de temporada — mueve empleo, dinamiza barrios enteros y fortalece la economía desde su base más esencial.
