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Roberto Sánchez se enfrentará a Fujimori en la segunda vuelta presidencial de Perú

Por Economista Colombia 4 min de lectura
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(Bloomberg).- El diputado de izquierda Roberto Sánchez cuenta con los votos suficientes para imponerse por un estrecho margen a otro contendiente y avanzar a la segunda vuelta presidencial en Perú frente a la conservadora Keiko Fujimori, según los resultados publicados por el organismo regulador electoral tras semanas de revisión de votos impugnados.

Con más del 99,9% de los sufragios contabilizados en el conteo oficial, Sánchez se aferraba al segundo lugar por unos 18.500 votos, gracias al apoyo en bastiones de zonas remotas del país. No más de 18.000 votos siguen en disputa, lo que le da un margen suficiente para superar al empresario de derecha Rafael López Aliaga, según las cifras oficiales.

La segunda vuelta pondrá en evidencia visiones profundamente divergentes sobre cómo gobernar una de las economías más estables de América Latina. Keiko, hija del fallecido presidente Alberto Fujimori, compite por cuarta vez por la presidencia tras obtener el 17,2% de los votos en la primera vuelta. Ha terminado en segundo lugar en cada una de las últimas tres elecciones en Perú.

Sánchez, en cambio, se ha presentado como heredero del expresidente Pedro Castillo, quien fue destituido en 2022 acusado de intento de golpe de Estado y actualmente está en prisión. Sánchez, que fue ministro de Comercio Exterior y Turismo de Castillo, ha prometido indultarlo y avanzar con su plan de reescribir la Constitución, posturas que ya han incomodado a los inversionistas.

Pero los resultados de la primera vuelta seguramente enfrentarán impugnaciones por parte de López Aliaga. El exalcalde de Lima, conocido por su apodo “Porky”, ha pedido a las autoridades anular la elección tras retrasos en la entrega de boletas en algunos centros de votación de la capital.

López Aliaga ha denunciado fraude y afirmó que cientos de miles de votos fueron “robados” a su partido. Observadores internacionales dijeron no haber visto evidencia de fraude.

Quien gane la segunda vuelta del 7 de junio será el décimo presidente de Perú desde 2016 y sucederá al mandatario interino, José María Balcázar, el 28 de julio para un mandato de cinco años.

Perú ha tenido cuatro jefes de Estado desde la elección anterior de 2021, en medio de una persistente inestabilidad política. El Congreso se ha vuelto más poderoso que el Ejecutivo, y es poco probable que el nuevo presidente controle un bloque legislativo lo suficientemente grande como para revertir esa situación.

Tras funcionar como un sistema unicameral, el país reactivó el Senado por primera vez en más de 30 años. Resultados preliminares muestran que los partidos conservadores están en condiciones de obtener minorías más amplias tanto en la Cámara baja como en el Senado.

Segunda vuelta polarizante

La segunda vuelta será una suerte de revancha de 2021, cuando Fujimori perdió las elecciones presidenciales ante Castillo por unos 40.000 votos.

Esta vez, la conservadora se ha posicionado como una candidata dura contra el crimen y parece tener su mejor oportunidad hasta ahora de ganar la presidencia en un país donde los votantes consideran la seguridad pública como su principal preocupación. Fujimori ha prometido endurecer el control de las fronteras y deportar migrantes a los que ha calificado como delincuentes.

Sus planes económicos favorables al mercado también le han valido respaldo entre los inversionistas. Ha prometido mantener la estabilidad macroeconómica de Perú y proteger la Constitución de 1993, una carta magna que favorece a las empresas y que fue promulgada durante el gobierno de su padre, a la que a menudo se le atribuye haber sentado las bases del crecimiento económico del país.

En contraste, Sánchez, un psicólogo de 57 años, impulsa la redacción de una nueva Constitución para redistribuir la riqueza y revisar contratos clave de inversión. También ha sido crítico del presidente del banco central, Julio Velarde, considerado un pilar de la economía peruana.

Su plataforma de izquierda ha obtenido apoyo del electorado de los Andes y zonas rurales, que en elecciones recientes han respaldado en gran medida a candidatos antisistema, en un contexto de creciente descontento político en Perú.

Sánchez ha logrado un respaldo abrumador en regiones donde se ubican importantes minas, lo que refleja tensiones persistentes entre las empresas mineras y las comunidades locales que se sienten excluidas de los beneficios.

Obtuvo más del 45% de los votos en provincias como Cotabambas y Chumbivilcas, donde se encuentran la enorme mina de cobre Las Bambas, operada por la china MMG Ltd, y la mina Constancia de la canadiense Hudbay Minerals.

Perú es una potencia minera, el tercer mayor productor mundial de cobre y un importante proveedor de oro, plata y zinc.

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