(AFP).- Bolivia anunció este miércoles la expulsión de la embajadora de Colombia a la que acusa de «injerencia» luego de que el presidente Gustavo Petro calificara las protestas que enfrenta el gobierno de Rodrigo Paz como una «insurrección popular».
Desde inicios de mayo, campesinos, obreros, mineros y otros trabajadores exigen con fuertes manifestaciones la renuncia del recién asumido mandatario boliviano, en medio de una profunda crisis económica.
La decisión, que no implica ruptura de relaciones bilaterales, «responde a la necesidad de preservar los principios de soberanía, no injerencia y respeto mutuo entre Estados», dijo la cancillería boliviana en un comunicado.
El Ministerio de Relaciones Exteriores señaló que dio a la embajadora, Elizabeth García, un «plazo» para que abandone el país, sin más precisiones. La cancillería de Colombia aún no se pronunció.
En su cuenta en X, Petro escribió el pasado domingo que «Bolivia vive una insurrección popular» que «es la respuesta a la soberbia geopolítica». «Mi gobierno está dispuesto, si es invitado, a buscar fórmulas pacíficas de salida a la crisis política boliviana», agregó.
Bolivia «considera indispensable que toda valoración o pronunciamiento externo respecto de la situación interna del país» debe hacerse con «responsabilidad» y «prudencia diplomática», añadió la cancillería.
El gobierno de Paz asegura que las protestas en su contra son un intento de «golpe de Estado» y que son orquestadas por el exmandatario socialista Evo Morales, prófugo de la justicia por un caso de presunta trata de una menor.
La expulsión de la embajadora colombiana llega un día después de que Estados Unidos respaldara públicamente a Paz.
«Esto es un ‘golpe’ financiado por esa alianza entre política y crimen organizado en toda la región» de América Latina, dijo el subsecretario de Estado estadounidense, Christopher Landau.
