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4 de cada 10 colombianos despilfarran su prima por no tener buenos hábitos financieros

Por Economista Colombia 4 min de lectura
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Se acerca la mitad del año y la buena noticia, al menos para cerca de 10,8 millones de colombianos con contratos laborales formales, es la llegada de la prima. Pero ¿qué tan bien la utilizan? Un reciente sondeo realizado por la firma Insolvencia Colombia e IFI Inteligencia Financiera con 600 de sus clientes que reciben este beneficio reveló que el 42% de ellos (4 de cada 10) siente que despilfarra este dinero extra.

La prima de mitad de año es una prestación social obligatoria que todo empleador en Colombia debe pagar a sus trabajadores formales como compensación por el valor que generan en la empresa. Consiste en el pago de 15 días de salario por cada semestre trabajado (o proporcional al tiempo laborado si es menor), lo que equivale exactamente al 50% de un sueldo mensual.

Según lo explica Luis Benítez, experto en finanzas personales y director de Insolvencia Colombia e IFI Inteligencia Financiera, “en un contexto económico donde la inflación y las tasas de interés siguen exigiendo un manejo prudente del dinero, este ingreso extra se convierte en una herramienta crucial para la salud financiera del hogar”.

Pero el experto también aclara que “la prima no debe verse como un regalo para gastar en caprichos, sino como un recurso estratégico. Es un respiro financiero, pero su impacto real depende de la radiografía económica de cada persona. No existe una fórmula única, pero el peor error que podemos cometer es dejar que ese dinero se diluya en el gasto diario sin una planeación previa. Si se usa con estrategia, la prima puede ser el detonante para salir de un bache financiero o para empezar a construir patrimonio».

Para orientar a los colombianos sobre el adecuado manejo de este beneficio extra, Insolvencia Colombia e IFI Inteligencia Financiera compartió un análisis de los tres caminos que se pueden tomar con este dinero y en qué casos aplica cada uno:

Pagar deudas: Si una persona tiene deudas con altas tasas de interés (como tarjetas de crédito o créditos de consumo), el mejor destino para la prima es la amortización de estos saldos. Al reducir el capital de las deudas, disminuyen los intereses mensuales y, en consecuencia, se reduce el gasto fijo del hogar, liberando capacidad de efectivo para los meses siguientes.

Inversión en CDT: Para quienes tienen sus finanzas en orden y no arrastran obligaciones costosas, las herramientas de renta fija son una opción ideal. Invertir la prima en un Certificado de Depósito a Término (CDT) es recomendable si el objetivo es proteger el dinero de la inflación y generar un rendimiento seguro a corto o mediano plazo (6 a 12 meses), especialmente si se tiene planeado un proyecto o gasto mayor al cierre del año.

El ahorro puro: Guardar el dinero en una cuenta de ahorros de alta rentabilidad o fondos de inversión colectiva de bajo riesgo es la mejor opción para quienes aún no cuentan con un colchón financiero. Se recomienda destinar la prima al ahorro si el trabajador no tiene un fondo de emergencia equivalente a por lo menos tres meses de sus gastos básicos.

¿En qué definitivamente no se debe gastar la prima?

El análisis de Insolvencia Colombia e IFI Inteligencia Financiera también enciende las alarmas sobre los errores más comunes. El uso inadecuado de este dinero suele estar ligado a la gratificación instantánea y a los gastos hormiga o lujos que no corresponden a la realidad financiera de la persona.

«Definitivamente, no es conveniente utilizar la prima para financiar lujos innecesarios, compras de tecnología por impulso o viajes costosos si se tienen deudas pendientes o si el presupuesto mensual ya está comprometido. Cambiar el televisor o irse de vacaciones usando la prima mientras las tarjetas de crédito están al límite es cavar un hueco financiero más profundo. Si hay deudas, el lujo es la tranquilidad de pagarlas», puntualiza Benítez.

Finalmente, el experto recomienda aplicar la regla del 70/30 para quienes desean un equilibrio: destinar el 70% de la prima a sanear finanzas, ahorrar o invertir, y el 30% restante al disfrute o bienestar familiar, asegurando así un beneficio integral sin descuidar el futuro financiero.

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