Con el triunfo en segunda vuelta de Abelardo de la Espriella por la presidencia de Colombia, el país inaugura un ciclo político orientado hacia la seguridad, la inversión privada y la reactivación productiva. Sin embargo, el crecimiento llegará solo para aquellas organizaciones que planeen con inteligencia estratégica, innoven con foco en valor para sus clientes y ejecuten con agilidad y disciplina de resultado; así lo afirma David Guzmán Mendoza, consultor senior en Estrategia e Innovación de Modelos de Negocio y Socio de Change Americas (www.changeamericas.com), quien presentó un completo análisis de lo que viene para el sector empresarial con el nuevo Gobierno.
Para el experto, con el inicio del Gobierno de Abelardo de la Espriella, Colombia inaugura un nuevo ciclo político con implicaciones directas y profundas para la empresa privada, la inversión, la seguridad jurídica y la competitividad del aparato productivo nacional.
“En economía, como en los negocios, la mayor ventaja competitiva no la tienen los más grandes ni los más inteligentes, sino los que actúan antes de que el ciclo sea obvio. Colombia ahora está frente a uno de esos momentos. La pregunta no es si el nuevo ciclo traerá oportunidades. La pregunta es si su empresa estará preparada para capturarlas primero que la competencia”, afirma David Guzman.
El consultor señala que Colombia llega a este cambio de gobierno con una economía que creció 2,2% en el primer trimestre de 2026, una tasa de interés en 11,25%, un sistema tributario que ocupa el puesto 36 entre 38 países de la OCDE en competitividad fiscal, y una informalidad laboral del 55%, número que representan para el país activos enormes y una productividad sistemáticamente por debajo de su potencial.
Al mismo tiempo, afirma que hay señales que no deben ignorarse: la inversión extranjera directa creció 34,4% en el primer trimestre de 2026; las exportaciones no minero-energéticas marcaron su nivel más alto en la última administración, llegando a US$26.388,9 millones en 2025; y la confianza empresarial repuntó de forma sostenida durante el segundo semestre de 2025, lo que puede significar que el mercado anticipó el cambio antes de que se produjera, quizá impulsado por el fin de Gobierno de Gustavo Petro.
El experto también asegura que el programa «Patria Milagro» de De la Espriella plantea cuatro transformaciones de fondo que los empresarios deben leer con atención, no como propaganda política, sino ahora como arquitectura de oportunidades.
En primer lugar, el nuevo ciclo económico se fundamenta en la seguridad territorial y la competitividad fiscal como pilares esenciales para el desarrollo, planteado como un plan de choque de 90 días para desmantelar la extorsión en sectores clave como el agro, la logística y el turismo, transformando la seguridad en el habilitador principal para atraer inversión y abrir nuevas geografías de negocios.
El segundo tiene que ver con mejorar el clima de inversión mediante la reducción del tamaño del Estado en hasta un 40%, la simplificación regulatoria, la eliminación gradual del 4×1000 y una menor carga tributaria para las empresas que generen empleo formal, apuntando a un salto cualitativo en la competitividad fiscal del país.
El tercer frente tiene que ver con una fuerte reactivación en infraestructura, energía y sectores de largo plazo. El plan contempla duplicar la producción petrolera, implementar el fracking con responsabilidad ambiental, retomar concesiones viales, construir más de un millón de viviendas y desarrollar 30.000 kilómetros de vías terciarias, lo que dinamizará a más de 30 industrias conexas gracias al efecto multiplicador de la construcción.
Finalmente, el programa plantea potenciar el talento y la producción local mediante el aprovechamiento de la frontera agroindustrial en la altillanura, incentivos para la economía digital e inteligencia artificial, y una meta de reducción del 40% en la informalidad laboral para expandir el mercado de consumo formal.
“Para transformar el nuevo panorama en crecimiento real, las organizaciones deben abandonar la inercia y tomar decisiones deliberadas que comiencen por actualizar su planeación estratégica, dejando atrás los supuestos obsoletos de años anteriores”, señala David Guzmán.
Este proceso exige evaluar los riesgos regulatorios y las oportunidades sectoriales actuales para redefinir el mapa estratégico de la compañía, al tiempo que se rediseña el modelo de negocio. El objetivo es identificar dónde la empresa puede ser más competitiva, exportadora y digital, ajustando su propuesta de valor para capturar de manera efectiva las oportunidades emergentes.
Asimismo, dice el consultor, es indispensable priorizar las inversiones hacia sectores de alto potencial como la infraestructura, la agroindustria, la seguridad energética, la logística y las tecnologías disruptivas que impacten directamente sus flujos de valor. Para consolidar esta transformación, las empresas deben desarrollar agilidad y velocidad de ejecución mediante el lanzamiento de proyectos piloto, respaldados por una estricta disciplina operativa. Esto requiere establecer indicadores claros como los OKR, tableros de analítica de datos, ciclos cortos de seguimiento y un equipo humano altamente competente, empoderado y fidelizado que garantice la captura de valor en el mercado.
“Los ciclos de gobierno que alinean seguridad, inversión y reactivación productiva no se repiten con frecuencia en la historia de un país. Colombia puede estar frente a uno de esos momentos históricos”, afirma el experto.
Finaliza diciendo que planear con inteligencia, innovar con foco y ejecutar con agilidad y disciplina será la diferencia entre observar el nuevo panorama país o convertirlo en su mapa de ruta ejecutado.
