El cierre del primer semestre marca uno de los momentos más decisivos para la gestión financiera empresarial e individual. Tras seis meses de actividad, este momento permite revisar el cumplimiento de presupuestos y metas, analizar el comportamiento de los ingresos, gastos e inversiones, y determinar si las decisiones adoptadas al inicio del año están dando los resultados esperados o si es necesario realizar ajustes para afrontar con mayor solidez la segunda mitad del año.
Esta revisión cobra especial relevancia en Colombia. De acuerdo con la más reciente encuesta MiPyme ANIF 2025-2026, el 35 % de las empresas no lleva un registro ordenado de sus cuentas financieras, una situación que limita la planeación, dificulta la toma de decisiones estratégicas y aumenta la vulnerabilidad frente a cambios en el entorno económico. Asimismo, el 44,7 % de las unidades de subsistencia mezcla las finanzas personales con las del negocio, una práctica que no solo dificulta conocer la situación real de la empresa, sino que también afecta la organización de las finanzas personales y reduce la capacidad de planificar, ahorrar e invertir de manera efectiva.
Para IRIS, compañía de financiamiento vigilada por la Superintendencia Financiera de Colombia, este panorama refleja la necesidad de que las empresas y las personas fortalezcan su capacidad financiera y cuenten con herramientas que les permitan planificar distintos escenarios, proteger su patrimonio y alcanzar sus objetivos, independientemente de la coyuntura económica.
«Las empresas que crecen de manera sostenida son las que entienden que una buena gestión financiera no consiste únicamente en generar ingresos, sino en saber proteger y hacer crecer su capital. La mitad del año es el momento para preguntarse si los recursos de la compañía están realmente trabajando a favor del negocio o permanecen inmovilizados. Contar con una estrategia de ahorro e inversión es lo que permite afrontar la incertidumbre, aprovechar oportunidades y ejecutar los planes de crecimiento con mayor solidez», afirma Isabel Palacio, gerente de CDT en IRIS.
Más de 3.500 empresas y 6.700 personas han confiado en las soluciones de IRIS para fortalecer su gestión financiera. A través de herramientas de ahorro e inversión, han podido administrar mejor sus recursos, generar rentabilidad sobre su capital y avanzar hacia sus objetivos financieros. En ese contexto, los Certificados de Depósito a Término (CDT) se han consolidado como una de las principales alternativas para quienes buscan obtener rendimientos sobre sus recursos sin perder de vista sus necesidades de liquidez. A la fecha, este producto registra más de 14.000 inversiones y supera los COP $500 mil millones administrados, cifras que reflejan la creciente confianza de empresas y personas en instrumentos que les permiten hacer crecer su dinero de manera segura y planificada.
Como respuesta a esta necesidad, IRIS cuenta con un portafolio de CDT diseñado para adaptarse a las diferentes necesidades de ahorro e inversión de empresas y personas. Actualmente, ofrece tasas de hasta el 13 % efectivo anual para inversiones a un año, y del 12,70 % efectivo anual para inversiones a 7 meses para inversiones desde 50 millones. Además, dispone de alternativas para otros horizontes de inversión, permitiendo que cada cliente elija la opción que mejor se ajuste a sus necesidades de liquidez, su perfil financiero y sus objetivos de rentabilidad. De esta manera, tanto las empresas como las personas pueden hacer un uso más estratégico de sus recursos, equilibrando liquidez, rentabilidad y el cumplimiento de sus metas financieras.
«Las personas no pueden controlar los cambios de la economía ni la incertidumbre del entorno, pero sí pueden tomar decisiones que fortalezcan su bienestar financiero. La diferencia entre quienes alcanzan sus metas y quienes no, muchas veces no está en cuánto ganan, sino en qué tan pronto comienzan a hacer que su dinero trabaje para ellas. Convertir el ahorro en una estrategia de inversión permite que el patrimonio crezca de manera constante y con un propósito claro», finaliza Isabel Palacio, gerente de CDT en IRIS.
Con este panorama, el cierre del primer semestre deja de ser únicamente un punto de evaluación para convertirse en una oportunidad de acción. Tanto para las empresas como para las personas, las decisiones que se tomen en este momento pueden fortalecer su estabilidad financiera y mejorar su capacidad para responder a los desafíos y aprovechar las oportunidades que traiga la segunda mitad del año.
