(AFP).- El secretario general de la OEA, Albert Ramdin, afirmó el lunes que Nicaragua abandonó la democracia luego de que el presidente de ese país, Daniel Ortega, descartara celebrar elecciones en las que participe la oposición en el exilio.
Ortega, en el poder desde hace casi dos décadas, lanzó la advertencia en momentos en que grupos opositores exiliados han manifestado su esperanza de que la presión internacional logre una transición o comicios libres en Nicaragua.
«Que se olviden, aquí (en Nicaragua) no volverá a haber elecciones para que por ahí intenten ellos atrapar el gobierno y atrapar el poder», declaró Ortega el domingo en el aniversario de la revolución sandinista.
El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) consideró que de ese modo «el régimen nicaragüense ha hecho ahora explícito lo que sus acciones venían demostrando desde hace tiempo: ha abandonado la democracia, incluso la apariencia de ella».
Tal postura «constituye la negación definitiva del derecho soberano del pueblo a elegir a su gobierno», añadió Ramdin en X.
Ortega sostuvo que sus opositores, prácticamente todos en el exilio, «vienen conspirando (…) buscando cómo organizar partidos para que en una elección que ellos suponen (…) esos partidos ganen».
Pero «aquí se acabó la historia de que los partidos puestos por los yanquis (Estados Unidos) volverán a llegar al gobierno. ¡Jamás!», subrayó.
Las declaraciones del exguerrillero, de 80 años, también fueron criticadas por el gobierno derechista de Costa Rica, que advirtió en un comunicado sobre un «cierre sistemático de los espacios cívicos y la persecución contra las voces disidentes».
El gobierno de los copresidentes y esposos Ortega y Rosario Murillo rechazó esa declaración e indicó que Nicaragua «no es una provincia» del país vecino.
Tras una reforma constitucional que amplió el mandato presidencial de cinco a seis años, Nicaragua debería celebrar elecciones en 2027.
Ortega, que gobierna con poder absoluto, también adelantó que serán aprobadas leyes que «les pongan un muro, un bloque a los golpistas, a los vendepatrias, y que por mucha plata que les den los yanquis, no podrán» llegar al poder.
