(Mariana Quinche, economista de BBVA Research para Colombia).- La inflación mensual se ubicó en 0,17% en julio, por debajo de lo esperado por los analistas (0,31%). Con este resultado, la inflación anual descendió a 6,03%, 11 puntos básicos (pb) menos que en junio, aunque todavía se sitúa 93 pb por encima del nivel observado al cierre de 2025.
La moderación de la inflación anual estuvo explicada exclusivamente por la canasta de alimentos, cuya variación anual se redujo hasta 5,82%, 101 pb por debajo de la registrada el mes anterior.
El descenso se concentró principalmente en los alimentos perecederos y, en menor medida, en los procesados. En el caso de los perecederos, el comportamiento podría estar asociado a una mayor oferta de algunos productos.
En contraste, la inflación sin alimentos aumentó ligeramente hasta 6,08% (+9 pb), impulsada principalmente por el comportamiento de los precios regulados.
La inflación anual de regulados aumentó hasta 6,44% (+53 pb), debido principalmente al incremento de las tarifas de electricidad y gas. En este último caso, un efecto base amplificó el aumento de la variación anual. Por su parte, la inflación de bienes se mantuvo prácticamente estable en 3,25% (+2 pb), reflejando presiones contrapuestas dentro de la subcanasta.
Los equipos de telefonía móvil y las prendas de vestir para hombre ejercieron presiones al alza, mientras que los vehículos particulares, nuevos y usados, continuaron moderando su inflación, prolongando la tendencia observada durante buena parte del año.
En contraste, la inflación anual de servicios disminuyó hasta 6,96% (-7 pb), favorecida por una menor inflación en los arriendos, los servicios de comunicación fija y móvil y el transporte aéreo.
No obstante, persisten presiones asociadas al aumento del salario mínimo, particularmente visibles en las tarifas de administración de las propiedades horizontales.
En este contexto, la inflación sin alimentos ni regulados —indicador seguido de cerca por el Banco de la República— se redujo ligeramente hasta 5,96% (-4 pb).
En síntesis, la inflación anual descendió en julio por primera vez después de cuatro meses consecutivos de aumentos. Sin embargo, la moderación provino exclusivamente de los alimentos.
Esperamos que este descenso sea transitorio y que la inflación retome una senda alcista en los próximos meses, en un contexto marcado por la eventual materialización del fenómeno de El Niño, el dinamismo de la demanda interna, los efectos rezagados del aumento del salario mínimo y los riesgos derivados del conflicto en Medio Oriente.
Bajo este escenario, mantenemos nuestra previsión de una inflación de 7,0% al cierre de 2026.
