(Investigaciones económicas Grupo Cibest).- El PIB de Colombia registró un crecimiento real anual del 3,5% en el segundo trimestre de 2026, superando nuestra previsión (3,1%) y la del consenso (3,3%).
Las cifras apuntan a un crecimiento explicado por la demanda interna, mientras el sector externo le resta contribución al crecimiento. En este contexto, sorprende la resiliencia de la economía colombiana en un entorno de tasas de interés elevadas.
El gasto público resultó ser el componente más dinámico de la demanda interna (+12,2% anual). Este comportamiento reflejó el proceso electoral, el aumento de la contratación pública y los incrementos en las remuneraciones de distintas entidades gubernamentales. Asimismo, incidió el pago de retroactivos de nóminas, bonificaciones a funcionarios del sector defensa, en menor medida, ciertos programas sociales.
El consumo privado creció 2,8% anual, impulsado por el Mundial de la FIFA 2026 y la realización de conciertos y otros eventos masivos. De igual manera, el mayor gasto en bienes durables contribuyó positivamente al resultado.
La inversión fija registró un crecimiento anual de 7,0%, impulsada por la apreciación del tipo de cambio, que favoreció la importación de maquinaria y equipo. De igual manera, este desempeño respondió a la necesidad de atender las obras civiles que se adelantan en Bogotá y Medellín.
En este contexto, el déficit comercial se amplió de manera significativa. El aumento de las importaciones, asociado a mayores compras de bienes de capital y de consumo, coincidió con una contracción de las exportaciones.
Desde el enfoque sectorial, la administración pública, entretenimiento y servicios públicos fueron los más dinámicos en el trimestre. En contraste, la agricultura e información y comunicaciones retrocedieron.
El resultado del Indicador de Seguimiento a la Economía (ISE) mostró una desaceleración en junio.
El indicador creció 3,5% anual en el sexto mes del año ( 0,9% mensual), inferior a la lectura de mayo (4,2%), pero superior a la lectura de abril (3,2%).
En junio, destacó el desempeño de entretenimiento (11,4%), servicios financieros (8,7%) y administración pública (6,2%). En contraste, el sector de información y comunicaciones registró una contracción anual de 2,6%.
Sectores productivos
La mayoría de los macrosectores registraron una expansión en su actividad (11 de 12) frente al 1T26, con base en las series ajustadas por efecto estacional (SA, en adelante).
No obstante, solo 5 de las 12 actividades presentaron variaciones trimestrales superiores al promedio histórico prepandémico.
El sector de servicios (actividades terciarias) continúa siendo el motor del crecimiento, impulsado por entretenimiento (4,0% trimestral SA), administración pública (2,3%), y actividades financieras (1,9%).
La rama de entretenimiento mostró un mayor dinamismo, impulsada por el destacado desempeño de los juegos de azar en línea, en el marco del Mundial de Fútbol de 2026, así como por una mayor realización de eventos masivos frente al mismo periodo de 2025.
Por su parte, las actividades de administración pública, educación y salud aceleraron su ritmo de crecimiento y superaron el 1,5% registrado en el trimestre anterior. Este resultado obedeció principalmente a la temporada electoral de mayo y junio, al pago de retroactivos y al aumento de la remuneración de los asalariados -incluidos salarios y contribuciones sociales- en estos sectores.
Por su parte, la rama comercio, transporte, alojamiento y comidas (CTAC) apenas avanzó 0,3% trimestral SA.
La sólida demanda de los hogares, que ha sido determinante en trimestres anteriores, impulsó principalmente el comercio de bienes durables, destacándose a lo largo del año los rubros de vehículos y motocicletas, equipos de informática y electrodomésticos.
Sin embargo, este desempeño fue parcialmente contrarrestado por la contracción en almacenamiento, alojamiento, servicios de comida y transporte acuático.
Entre tanto, el sector financiero siguió expandiéndose (1,9% trimestral SA), ubicando el año corrido en 2,0% y que respondió a la dinámica favorable de las comisiones en moneda extranjera, servicios bancarios y seguros generales.
Las actividades secundarias (manufactura y construcción) experimentaron resultados mixtos.
La manufactura retrocedió 0,4% trimestral SA en el 2T26, a pesar de un avance anual en la serie original (2,0%) ante un buen desempeño de los rubros de bebidas alcohólicas y no alcohólicas, elaboración de azúcar asociada a buen rendimiento de caña de azúcar y refinación de petróleo.
Por su parte, las cifras sectoriales de la construcción ya anticipaban un desempeño positivo (aquí ), como resultado de la fortaleza de las obras civiles, mientras que las edificaciones continúan en retroceso en línea con un deterioro de las iniciaciones y de las ventas de vivienda.
En efecto, la construcción evidenció el mayor crecimiento (6,4% trimestral SA) desde diciembre de 2021 (11,4%), periodo de rebote del crecimiento post pandemia.
Las actividades primarias presentaron un desempeño positivo en el segundo trimestre del año.
El sector minero creció 0,4% trimestral SA, impulsado por el aumento en la extracción de carbón, oro y, roca y sal, aporte que fue parcialmente compensado por la caída de 2,6% trimestral SA en la extracción de petróleo.
En contraste, la agricultura registró un avance de 0,4% trimestral SA, explicada por la fortaleza en los cultivos permanentes de café y la ganadería.
En suma, el consumo continúa impulsando favorablemente los resultados en el sector servicios, mientras que la construcción, altamente dependiente de la inversión, muestra señales mixtas de recuperación.
Rubros de la demanda
Las cifras para el 2T26 revelaron un desempeño positivo del consumo privado.
El consumo privado mostró un avance de 2,8% anual, consistente con un incremento del 0,5% con respecto al primer trimestre, lo que lo ratifica como uno de los principales soportes de la demanda interna.
En el segundo trimestre del año, el consumo de los hogares en bienes durables exhibió una aceleración pronunciada, con un incremento anual de 15,9%, seguido por los bienes semidurables (5,2%) y los bienes no durables (1,6%).
Por su parte, el gasto en servicios continuó mostrando un comportamiento favorable, con un crecimiento de 2,0% anual y una contribución de 1,1 p.p. al avance del consumo.
Lo anterior estuvo en línea con una cesta de consumo liderada por el gasto en recreación y cultura (9,5% anual) y bienes y servicios diversos (4,7%), los componentes que más contribuyeron al crecimiento del consumo de los hogares.
El gasto público tuvo uno de los mayores crecimientos observados en los últimos años.
El consumo público marcó un aumento de 12,2% anual y 2,2% intertrimestral, consolidándose como el principal motor del crecimiento económico en el segundo trimestre.
Este comportamiento estuvo en línea con un ritmo elevado de ejecución presupuestal y una expansión generalizada de los diferentes componentes del gasto gubernamental.
Con mayor detalle, el gasto público colectivo creció 14,3% anual, impulsado principalmente por los gastos asociados a la organización de los procesos electorales y mayores remuneraciones en entidades públicas.
Por su parte, el gasto público individual de no mercado avanzó 14,4% anual, favorecido por una mayor provisión de servicios de educación pública y el aumento en la remuneración de docentes y otros asalariados, mientras que el gasto público individual de mercado creció 0,6%.
La inversión fija avanzó de forma importante, de la mano de una mayor demanda de maquinaria y equipo.
La inversión fija mostró un incremento de 7,0% anual, la cifra más alta de los últimos 6 trimestres, y un avance del 2,4% trimestral.
El resultado estuvo soportado en un ascenso pronunciado de la demanda por maquinaria y equipo, que registró un crecimiento de 13,2% anual y explicó la mayor parte del aumento de la formación bruta de capital fijo.
Asimismo, la inversión en otros edificios y estructura tuvo una expansión de 8,2% anual, producto de la dinámica observada principalmente en el segmento de obras civiles y a la recuperación gradual de algunos segmentos asociados a la construcción no residencial.
En contraste, la inversión en vivienda se mantuvo en terreno negativo, con una reducción de 2,2% anual, mientras que los recursos biológicos cedieron 0,8%.
El sector externo volvió a restar crecimiento, en un contexto de fuerte expansión de las importaciones y persistencia de un amplio déficit comercial.
Las exportaciones se redujeron 1,0% anual durante el segundo trimestre del año, como resultado de caídas tanto en las ventas externas de bienes (-0,3%) como de servicios (-3,9%).
Las importaciones se aceleraron hasta un crecimiento de 7,5% anual, favorecidas por el mayor dinamismo de la demanda interna y en un contexto de fuerte apreciación del peso colombiano frente al dólar. Como resultado, el balance del comercio exterior continuó deteriorándose y registró un déficit de COP32,1 billones, superior a los COP29,5 billones observados un año atrás.
Nuestra visión
Este resultado imprime un sesgo ligeramente alcista en nuestro pronóstico para 2026. Más allá del desafiante panorama inflacionario y del entorno aún marcado por elevadas tasas de interés, la demanda interna ha mostrado una resiliencia notable. Consideramos que la apreciación del tipo de cambio, los flujos de remesas provenientes del exterior y la expansión del gasto público explican buena parte de la fortaleza reciente de la actividad económica.
En primer lugar, la apreciación del tipo de cambio ha brindado un soporte favorable al desempeño del consumo de los hogares y de la inversión. Durante el primer semestre, la tasa de cambio se apreció un 12,9% frente al mismo período del año anterior. Como resultado, las importaciones de bienes de consumo duradero crecieron un 50,5% anual, mientras que las compras externas de bienes de capital avanzaron un 11,9% anual.
En paralelo, las remesas continúan consolidándose como una fuente relevante de ingresos para los hogares colombianos. Aunque su dinámica se ha moderado en los meses más recientes, las entradas acumuladas durante la primera mitad del año alcanzaron COP24,4 billones. Dado que estos recursos suelen destinarse principalmente al consumo inmediato, este flujo se ha convertido en uno de los principales soportes de la fortaleza que continúa exhibiendo el gasto de los hogares.
Además, el impulso proveniente del gasto público ha sido uno de los factores que explican el comportamiento excepcional del PIB en los últimos trimestres, aun cuando ha estado acompañado por un significativo deterioro de las cuentas fiscales. Con cifras al 2T26, este rubro completa cuatro trimestres consecutivos con tasas de expansión que duplican su promedio histórico de largo plazo. Si bien esta mayor contribución del sector público ha respaldado el crecimiento económico reciente, los persistentes desbalances fiscales y la acelerada acumulación de deuda limitan la sostenibilidad de este motor de crecimiento en el mediano y largo plazo.
Ahora bien, las elevadas tasas de interés han afectado especialmente al sector de construcción de edificaciones, lo que ha impedido una recuperación más pronunciada de la inversión fija. Este subsector acumula ya tres años consecutivos de contracciones en el PIB, lo que ha derivado en retrocesos ininterrumpidos de la inversión en vivienda desde 2023. Como resultado, la tasa de inversión cayó hasta el 16,1% del PIB, su nivel más bajo en el último año.
En suma, anticipamos que las fuentes actuales de crecimiento podrían traducirse en un avance ligeramente superior a nuestra estimación vigente de 2,6% para 2026. No obstante, las revisiones recientes de las cuentas nacionales han exhibido un patrón de correcciones a la baja, con ajustes promedio cercanos a 0,28 pp en el crecimiento del PIB desde 2022. En este contexto, no descartamos que futuras revisiones de la serie introduzcan ajustes en la misma dirección.
