(Investigaciones económicas Grupo Cibest).- El déficit de la cuenta corriente de Colombia se amplió hasta 3,5% del PIB en el 2T26 (USD4.702 millones), su nivel más alto desde el 4T22. Con este resultado, el desbalance externo aumentó de forma significativa frente al 1T26 (1,0% del PIB). Asimismo, las cifras revisadas para 2025 confirman que el déficit de cuenta corriente se ubicó en 2,4% del PIB, lo que para el año corrido de 2026 significaría una ligera corrección del balance (-2,3% del PIB).
Para el segundo trimestre del año, el nuevo máximo se explicó por dos razones:
Mayor dinamismo de la demanda interna, que se vio reflejado en un incremento del consumo de bienes importados y mayores utilidades salientes de rentas factoriales.
La apreciación de la tasa de cambio. Durante el 2T26, el USDCOP se ubicó en COP3.570 en promedio (-13,3% anual). Este comportamiento redujo el valor de las exportaciones y, al mismo tiempo, favoreció la demanda por bienes importados.
No obstante, destacamos que la apreciación cambiaria mitigó parcialmente el deterioro de la cuenta corriente medido como porcentaje del PIB, al reducir la base de comparación del producto en dólares.
En este sentido, durante el 2T26 aumentó el déficit comercial de bienes y servicios como porcentaje del PIB. En el segmento de bienes, el déficit se amplió en 1,4 pp frente al 1T26 (de 2,3% a 3,6% del PIB), como resultado de un incremento significativo de las importaciones (+14,2% trimestral) y de un crecimiento más moderado de las exportaciones (+2,7% trimestral). Por su parte, en el segmento de servicios, el balance volvió a ser deficitario, revirtiendo la corrección temporal observada en el primer trimestre del año. En particular, este componente registró un déficit del 0,5% del PIB, frente al superávit de 0,3% del PIB del trimestre previo. Esta dinámica respondió a una caída de las exportaciones y a un avance de las importaciones.
En bienes, a lo largo del 2T26 los envíos al exterior de la canasta tradicional mostraron resiliencia en un contexto de mayores precios del petróleo. Las exportaciones de crudo se vieron favorecidas por un aumento del precio implícito de exportación, que incluso compensó la leve caída de las cantidades exportadas frente al trimestre inmediatamente anterior. Asimismo, contribuyeron el incremento de las ventas de ferroníquel y el dinamismo de la canasta no tradicional. No obstante, el desempeño favorable de estos segmentos fue insuficiente para contrarrestar el fuerte crecimiento de las importaciones.
Las compras externas de bienes estuvieron impulsadas por la apreciación de la tasa de cambio. En este contexto, continuó evidenciándose una dinámica favorable en las importaciones de bienes durables, dentro de las que destacaron las compras de vehículos eléctricos. Por su parte, las importaciones de bienes de capital registraron un desempeño particularmente sólido, impulsadas por mayores adquisiciones de maquinaria industrial, equipos de oficina y herramientas para el sector agropecuario.
Por su parte, el balance de servicios volvió a registrar un déficit (0,5% del PIB) tras la corrección temporal observada en el 1T26. Esto sugiere una moderación del aporte del turismo receptor al balance externo, en un contexto marcado por la realización de la Copa Mundial de la FIFA 2026 en EE.UU., México y Canadá.
El 2T26 reflejó una recomposición de la cuenta financiera
El envío neto de utilidades empresariales (rentas factoriales) se ubicó en 2,4% del PIB, por encima del registro observado en el primer trimestre del año. En el 2T26, el envío de rentas factoriales hacia el exterior ascendió a USD6.031 millones, el segundo nivel más alto desde 2022. Este resultado estuvo impulsado por mayores utilidades en los sectores minero y petrolero, favorecidas por el aumento de los precios del crudo. Asimismo, destacamos el dinamismo de la actividad económica durante el período, con una expansión anual del PIB de 3,5%, superior a la expectativa del consenso (3,3%). Entre tanto, los rendimientos de inversiones de empresas colombianas en el exterior subieron a 2,0% del PIB (1,9% del PIB en 1T26).
Con entradas netas de transferencias corrientes —principalmente remesas—por 3,1% del PIB, el rubro disminuyó como porcentaje del PIB, aunque permaneció muy por encima del promedio prepandemia (1,8%). Frente al 1T26, los flujos entrantes retrocedieron hasta USD4.477 millones (-1,4% trimestral). Estos ingresos compensaron parcialmente el desbalance comercial y de rentas factoriales, evitando un mayor déficit externo. Lo anterior respondió a la baja exposición del país a una política migratoria más restrictiva en EE.UU. y a una mayor diversificación en los países de origen de las remesas.
Por su parte, la cuenta financiera registró entradas netas equivalentes a 2,8% del PIB, lo que representó un flujo de USD3.719 millones, el nivel más alto desde el 4T22. Este resultado respondió principalmente a la liquidación de activos externos por parte de residentes colombianos, quienes redujeron sus inversiones en el exterior y repatriaron recursos. A ello se sumaron los pagos realizados por no residentes a colombianos por concepto de derivados financieros. En este contexto, el principal aporte provino del rubro de otra inversión, que registró entradas netas por USD6.930 millones, impulsadas por la reducción de depósitos, créditos y otros activos financieros de residentes en el exterior.
No obstante, estos flujos fueron parcialmente compensados por la reducción de la tenencia de activos colombianos por parte de inversionistas extranjeros, reflejada en una salida neta de inversión extranjera de portafolio (IEP) de USD6.653 millones. De esta forma, el 2T26 marcó un cambio relevante frente a la dinámica habitual entre la inversión extranjera en Colombia y la inversión colombiana en el exterior. Por su parte, la inversión extranjera directa (IED) neta se ubicó en 2,4% del PIB, cubriendo parte del déficit de cuenta corriente.
Nuestra visión
El déficit de cuenta corriente en el 2T26 fue el más alto desde 2022 e incluso se ubicó cerca del promedio observado antes de la pandemia (4,0% del PIB). Este resultado estuvo asociado al buen desempeño de la actividad económica y a la apreciación del tipo de cambio. Hacia adelante, prevemos que el déficit de cuenta corriente continuará viéndose presionado por la fortaleza del peso, especialmente en el componente de la balanza comercial. Por tanto, anticipamos un deterioro del balance externo frente a 2025.
