La industria manufacturera del calzado en Colombia enfrenta una de sus tormentas más complejas. En los históricos talleres del barrio Restrepo en Bogotá, así como en las zonas industriales de Medellín, Bucaramanga, Cúcuta y el Valle del Cauca, por mencionar solo unas regiones, la invasión masiva de suelas y componentes de caucho sintético de bajo costo procedentes de China está acorralando a la producción local. Esta competencia desleal, impulsada por grandes superficies e importadores, está apagando el tradicional sonido de las troqueladoras y poniendo en riesgo una cadena productiva que une al campo con la ciudad.
Un mercado desigual
El impacto comercial en los talleres urbanos refleja una pérdida alarmante de participación en el mercado nacional. De acuerdo con cifras de la Asociación Colombiana de Industriales del Calzado, el Cuero y sus Manufacturas (Acicam), el calzado de producción nacional formal abarca actualmente tan solo el 35% del mercado interno, mientras que el 65% restante ha sido absorbido por las importaciones masivas e informales. Ante este panorama, Fernando García Rubio, director ejecutivo de Confecaucho, cuestiona con contundencia la falsa narrativa de sostenibilidad del mercado actual.
“Nos creemos sostenibles y hablamos a los cuatro vientos que debemos consumir más verde, pero somos felices comprando zapatos con suelas que de lejos han venido acabando con una tradición industrial de muchas familias”, asegura el dirigente gremial.
En contraste, el caucho natural colombiano ofrece una alternativa sostenible y competitiva. El país cuenta con más de 60.000 hectáreas sembradas, principalmente en Meta, Caquetá, Córdoba y Antioquia, que producen cerca de 25.000 toneladas de caucho seco al año. Sin embargo, Colombia sigue dependiendo en un 65% de importaciones asiáticas para suplir su demanda interna.
Además, el potencial ambiental es significativo: cada hectárea de caucho sembrada captura entre 10 y 15 toneladas de CO₂ al año, convirtiéndose en un aliado estratégico de la bioeconomía y la transición energética. Por cada empleo en plantaciones de caucho natural se generan seis empleos adicionales en la agroindustria y la industria transformadora.
Por otro lado, el comercio exterior refleja luces y sombras. Según cifras del Dane y Procolombia, entre enero y abril de 2026, las exportaciones de calzado colombiano alcanzaron US$11,7 millones, con Estados Unidos, Ecuador y Costa Rica como principales destinos. En el mercado interno, los hogares destinaron $1,57 billones a la compra de calzado en los primeros cinco meses del año, un crecimiento del 2,6% frente a 2025.
La pérdida de más de 300.000 empleos y el impacto directo en el campo
Más allá de los balances económicos, el costo social de esta coyuntura ha alcanzado proporciones devastadoras para las familias colombianas. De los más de 500.000 empleos directos e indirectos que articula esta cadena agroindustrial, se calcula que más de 300.000 se han destruido por el cierre sistemático de micro y pequeñas empresas. Esta caída golpea violentamente a las comunidades campesinas en departamentos como Caquetá, Meta, Caldas, Tolima, Córdoba, Guaviare y Antioquia, donde el cultivo de caucho natural actúa como el principal motor de desarrollo legal. Al respecto, García Rubio enfatiza la urgencia de defender la producción local.
“Proteger la industria nacional del calzado no es un capricho proteccionista, sino un ejercicio de soberanía productiva. Como consumidores, tenemos en nuestros pies la decisión de respaldar el trabajo digno de nuestras regiones”,puntualiza García Rubio.
Al rescate del caucho 100% colombiano
Frente a la tibia respuesta gubernamental, la Confederación Cauchera Colombiana (CCC) abandera una estrategia de rescate de la cadena de valor incentivando el uso de caucho natural 100% nacional. Este insumo no solo ofrece mayor durabilidad, confort y biodegradabilidad frente a los derivados del petróleo, sino que impulsa un encadenamiento directo donde cada empleo en las plantaciones genera más de seis puestos en la industria final. Proteger la manufactura nacional se consolida, así como un compromiso integral con la economía del país y el medio ambiente.
