La economía colaborativa desempeña un papel relevante y con frecuencia complementario dentro de las finanzas de los hogares colombianos: uno de cada dos trabajadores de este segmento (50%) también reciben ingresos provenientes de un empleo formal de tiempo completo, mientras que más de cuatro de cada diez (42%) obtienen ingresos netos superiores a $1,2 millones mensuales, después de gastos, a través de estas actividades.
Así lo establece un nuevo estudio de TransUnion, titulado ‘La economía colaborativa en Colombia: repensando el riesgo crediticio, la inclusión y las oportunidades de mercado’, destaca la creciente importancia de los trabajadores de la economía colaborativa, que de acuerdo con Forbes representa al menos el 8% de la fuerza laboral del país.
Aunque este tipo de trabajo (que generalmente es facilitado a través de aplicaciones digitales) desempeña un papel cada vez más relevante tanto en los ingresos de los hogares como en la economía en general, los enfoques tradicionales de evaluación crediticia no siempre contemplan de manera integral el perfil financiero de estos consumidores, lo que evidencia una brecha entre la percepción y la realidad.
Detalle por generaciones
Aunque los Millennials representan la mayor proporción de participantes (39%), también se observa una presencia significativa de la Generación Z (33%) y la Generación X (25%). La economía colaborativa hace referencia a modalidades de trabajo de corto plazo, basadas en tareas o proyectos, generalmente facilitadas por plataformas digitales o aplicaciones.
«Los trabajadores de la economía colaborativa constituyen un segmento relevante y en crecimiento que con frecuencia es percibido como más riesgoso debido a la volatilidad de sus ingresos y a supuestos patrones de pago inconsistentes Estos consumidores pueden enfrentar barreras significativas al momento de solicitar crédito, como tasas de interés más altas, límites de crédito más bajos y procesos más complejos, ya que los ingresos provenientes de estas actividades suelen excluirse de las evaluaciones financieras tradicionales. Sin embargo, nuestros hallazgos muestran que muchas de las percepciones sobre este grupo de consumidores podrían estar equivocadas», afirmó Virginia Olivella, Directora Senior de Investigación y Consultoría para Colombia en TransUnion.
La mitad de estos trabajadores tiene empleo formal de tiempo completo
El estudio indica que la mitad de estos trabajadores cuenta con empleo formal de tiempo completo y que el 43% utiliza los ingresos de la economía colaborativa como complemento, lo que contribuye a una mayor estabilidad y previsibilidad de sus ingresos futuros. Además, la mayoría (53%) afirma cumplir sus obligaciones financieras sin dificultad, lo que sugiere que este grupo podría representar una oportunidad atractiva para las entidades financieras.
Sin embargo, una proporción mayor de trabajadores de la economía colaborativa reporta dificultades de pago (47%) frente al 35% de la población general, lo que indica que ciertos segmentos pueden enfrentar mayores niveles de presión financiera.
Un hallazgo especialmente relevante es que estos consumidores muestran una alta participación en actividades de monitoreo crediticio. El 61% afirma revisar su historial o situación crediticia al menos una vez al mes, frente al 34% de la población general. Este comportamiento refleja una mayor disciplina financiera y una comprensión más profunda del funcionamiento del sistema crediticio.
En conjunto, los resultados sugieren la necesidad de avanzar hacia modelos de evaluación más personalizados, que consideren las características individuales de cada consumidor y no únicamente su tipo de empleo.
Pese a las barreras de acceso, el apetito por el crédito supera al del mercado en general
Los trabajadores de la economía colaborativa muestran una fuerte demanda por productos financieros. El 52% solicitó crédito o refinanciación durante los últimos seis meses y el 59% planea hacerlo durante los próximos doce meses. En comparación, solo el 39% de los consumidores activos en crédito a nivel general manifiesta intenciones similares.
Asimismo, presentan mayores niveles de participación en productos financieros tradicionales:
50% posee tarjeta de crédito vs. 46% de la población general.
41% tiene préstamos personales vs. 34% de la población general.
16% cuenta con crédito hipotecario vs. 10% de la población general.
La mayor participación en créditos hipotecarios y préstamos personales podría reflejar el papel que desempeñan los ingresos provenientes de actividades colaborativas para respaldar compromisos financieros importantes, como la adquisición de vivienda, así como para gestionar necesidades de liquidez derivadas de la variabilidad en los ingresos.
Sin embargo, más de un tercio de los trabajadores encuestados reporta haber enfrentado dificultades al solicitar crédito. Las principales barreras identificadas fueron:
48% menciona procesos de solicitud complejos.
39% señala condiciones o precios poco favorables.
35% indica que la variabilidad de sus ingresos generó cuestionamientos o rechazo.
28% no pudo presentar documentación estándar, como comprobantes de nómina.
“Aunque los trabajadores de la economía colaborativa muestran una fuerte demanda de crédito, el estudio sugiere que muchos no están siendo atendidos en todo su potencial por las entidades financieras. Esto ocurre pese a que una proporción importante ya dispone de productos de crédito y presenta un desempeño de pago que, en términos generales, es comparable al de la población de consumidores activos en crédito», señaló Olivella.
La economía colaborativa se consolida como una fuente duradera de ingresos
Las actividades de la economía colaborativa están evolucionando de una solución temporal a un componente permanente de los ingresos y la planificación financiera de muchos hogares, lo que resalta la necesidad de que las entidades financieras integren esta realidad dentro de sus estrategias de riesgo e inclusión. Por ejemplo, el 71% no planea abandonar este tipo de trabajo en el corto plazo, mientras que el 25% espera mantener su nivel actual de participación y otro 30% planea incrementar el tiempo dedicado a estas actividades.
“A medida que la economía colaborativa se consolida como una fuente complementaria de ingresos para millones de personas, la industria crediticia tiene la oportunidad de replantear la forma en que evalúa a estos consumidores y ampliar la inclusión financiera mediante una mejor valoración de los ingresos no tradicionales dentro de los marcos actuales de riesgo y originación. Adaptarse a la evolución del perfil de los consumidores, incorporando por ejemplo fuentes alternativas de información, podría permitir satisfacer las necesidades de más colombianos al tiempo que impulsa un crecimiento sostenible para las entidades financieras”, concluyó Olivella.
