Con solo fertilización la productividad del café verde puede pasar de 21 a 30 sacos por hectárea, de acuerdo con estudios hechos por Cenicafé, indicó el director de investigaciones económicas de la Federación Nacional de Cafeteros, José Leibovich.
Además, con otras medidas del paquete tecnológico que presta el servicio de extensión del gremio se puede llegar a 38 sacos. Sin embargo, dijo, “eso no es inmediato, eso no es que se vaya a hacer ya. Eso requiere mucho acompañamiento y una política del Estado colombiano para acompañar y ver cómo se soluciona el problema del microfundio que tenemos”.
En la actualidad el sector cafetero está utilizando 450 mil toneladas de fertilizantes al año que es un poco más de la mitad que se necesita.
El directivo se refirió a diferentes retos que tiene el sector de cara al año 2050 y sostuvo que en el tema económico es ver cómo lograr que la mayor parte de los caficultores ascienda en esa pirámide y se ubiquen en la clase media.
“El porcentaje de caficultores que tenemos en pobreza salgan de allí y los que están en clase media emergente suban a la clase media consolidada y los que están en la clase media consolidada suban a la clase alta, o sea, que sean prósperos, que ganen plata, que vivan bien”.
Sin embargo, indicó, hay muchos caficultores nuevos que han llegado a la caficultura y tienen unas áreas sembradas muy pequeñas. Por más productividad que doblen en un terreno tan pequeño, pues no van a poder salir adelante.
Un segundo frente es lo que ha venido sucediendo con el capital humano, es decir, la formación de los nuevos caficultores. Hoy en día hay alrededor de 21 000 empresarios cafeteros, pero son 560 000 caficultores, por eso, dijo, a lo que se debe aspirar es que la mayoría se vuelvan empresarios y ello significa con mayor nivel educativo, manejo de herramientas tecnológicas, de contabilidad, de costos, etc.
Así mismo, indicó que en la actualidad sólo el 12% de café cereza se convierte en café tostado, es decir, se está desperdiciando un gran porcentaje de la materia prima que está en la cereza del café, o sea, el 88% prácticamente se pierde. No obstante, muchos están empezando a utilizarla como compost, como fertilizante natural, pero hay otra cantidad de posibilidades que pueden generar mayor valor y eso es un camino por recorrer y que tiene gran futuro. “Allí puede haber ingresos adicionales para los caficultores”, indicó.
Otro de los aspectos mencionados fue el de los derechos humanos y en particular lo que tiene que ver con el cumplimiento de las normas laborales. “Esto ya no es como antes que se le paga el jornal y chao. Se requiere una actualización de la regulación laboral porque la actual aplica para las ciudades, pero para el campo se requiere una regulación especial porque hoy en día muchos de los trabajadores son itinerantes, no pueden estar cotizando. No existe la posibilidad de cotizar por el día porque la norma no lo permite, lo mínimo que se puede cotizar hoy en día es la semana, pero si el recolector solo trabaja un día a la semana, pues obviamente eso sale demasiado costoso. Entonces, hay que hacer unas adecuaciones de la regulación laboral para que el día de mañana todos tengan su seguridad social”.
A ello se suma la cotización a pensión. Hoy día una fracción pequeña de caficultores está cotizando, ya sea en BEPS o para una pensión. “Tenemos un grupo de caficultores relativamente pequeño que ha logrado una pensión, pero la mayoría no está cotizando y no va a tener una pensión porque eso requiere un proceso de muchos años para lograrla”.
De igual manera, expresó que a futuro el número de caficultores se va a reducir, de manera importante, pero explicó que es un tema de demografía, no de los caficultores, sino de toda la población colombiana y de toda la población mundial. Es un fenómeno que se viene dando, así como en otras épocas había familias que tenían 10 hijos, nuestros abuelos, nuestros bisabuelos tenían familias numerosas con los cambios que se han venido dando en educación, en métodos de control, pero adicionalmente esto es algo muy reciente. Desde la pandemia hay un fenómeno y es una caída muy rápida en la fecundidad de las mujeres colombianas.
Antes se proyectaba que más o menos en el año 2050 la población colombiana iba a dejar de crecer y esa cifra ha sido revisada porque lo que se observa ahora es que esa situación se va a producir mucho antes. En 2035 puede ser que ya la población colombiana deje de crecer. Y eso obviamente en el campo nuestras familias cafeteras hoy en día en promedio también un gran promedio es de 3.8 miembros por familia. “Tenemos un grupo de caficultores que el hogar es monoparental, o sea, es un solo miembro, puede ser que tenga familiares en la ciudad, pero él está solo al frente de él”.
Aunque esto puede sonar caótico no lo es del todo porque eso no va a significar menor café sino que habrá mayor productividad por caficultor y probablemente menos tierra usada en caficultura, pero más productiva.
Así mismo, señaló que Colombia va a tener que seguir importando café porque de lo contrario, el precio para el consumidor nacional tendrá que subir y pagar un valor parecido al que se paga en el extranjero.
Sin embargo, dijo, se observa un crecimiento de la clase media y por tanto del poder adquisitivo, lo cual hace que se va a poder pagar más por un café de calidad. “Después de que uno puede pagarlo y que ve la diferencia, pues dice yo en mi presupuesto ya estoy dispuesto a pagar 5000 pesos por una taza de café, que antes solo estaba dispuesto a pagar 500 o 1000 pesos.
