El gasto de los hogares llega a $1.000 billones y acumula 11 meses de caída anual

Por Economista Colombia 6 min de lectura
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En septiembre, hubo una caída del 2,9% en el gasto de los hogares en comparación con el mismo mes del año previo, mostrando una ligera recuperación en su tendencia.

De acuerdo con la Gastometría de RADDAR, el gasto de los hogares en Colombia en septiembre ascendió a $82,4 billones, totalizando 1,004 trillones de pesos en los últimos 12 meses. Esta cifra representó un aumento anual corriente del 7,77%, que en este mes evidenció una leve mejora en la dinámica del gasto.

Los hogares en Colombia llevan experimentando una dinámica de contracción del gasto real durante 10 meses consecutivos, lo que se traduce en una menor cantidad de bienes y servicios en el carrito de compra si se compara con el año pasado. Lo anterior, en primera medida es resultado de una inflación significativamente alta que en el mes septiembre de 2023 cerró en 10,99%; por otro lado, entre los factores que ayudaron a que el gasto se recuperara levemente se encuentra la buena dinámica que presentó el empleo traducido en mayores ingresos vía salario y remesas.

Comparado con el mes de septiembre del 2022, los hogares han asignado más dinero a canastas básicas como: Alimentos para el hogar y Transporte y comunicaciones. Sin embargo, otra canasta recibe más dinero, posiblemente como una solución a la inflación de alimentos que golpeó de manera fuerte a los hogares y se podría estar convirtiendo en esa búsqueda de precios bajos; esta canasta es comidas por fuera del hogar que recibió 0,30% más que el año pasado.

Todas las canastas de consumo presentaron una tendencia a la contracción acumuladas 12 meses, dónde las canastas con las contracciones más significativas fueron educación, alimentos para el hogar y vivienda, un comportamiento resultado del aumento en los costos de transporte por combustibles, aumentos en precios de servicios públicos como la electricidad y algunas hortalizas.

Es de tener en cuenta que la inflación se vive diferente en cada región del país, debido a que las formas de vida y las características económicas de cada ciudad son diferentes. Con esto en mente, para septiembre del 2023 Cali, Cartagena, Bogotá, Montería y Pasto se ubicaron como las ciudades con la mejor dinámica del gasto real, es decir, ha mejorado el poder adquisitivo de estas ciudades ubicándose por encima del promedio nacional. Mientras tanto, la ciudad de Cúcuta fue la ciudad con la mayor caída del gasto real resultado de un aumento en los precios de los combustibles, algunos artículos para el cuidado personal y alimentos como el tomate, tubérculos y papa.

En Colombia, los patrones de compra han experimentado cambios significativos. En marzo del 2023 la inflación en el país tocó techo histórico, por lo que los consumidores empezaron a enfocarse de manera más intensa en la búsqueda de promociones. No obstante, a medida que la inflación ha ido desacelerándose de forma gradual, los compradores han comenzado a dar prioridad a la búsqueda de oportunidades y al valor que encuentran en sus adquisiciones.

En otras palabras, el precio en el proceso de compra está perdiendo relevancia progresivamente. En su lugar, lo que adquiere un papel cada vez más importante es la satisfacción y la experiencia que perciben al comprar esos productos que ya conocen y en los que han depositado su confianza.

Los motivos de compra en los hogares de Colombia pueden considerarse como un reflejo tanto de las condiciones económicas del país como del estado de ánimo de los consumidores.

En 2019, en lo que se consideraba la «antigua normalidad», los hogares manifestaban que el 21% de sus compras se basaban en necesidades. Sin embargo, con la llegada de la pandemia en 2020 y 2021, la necesidad se convirtió en un motivador de compra aún más prominente, en parte debido a las circunstancias extraordinarias. Este aumento en la importancia de la necesidad llegó a su punto máximo en 2022, coincidiendo con el inicio de un notorio aumento en los precios en el país, especialmente en los alimentos.

No obstante, en lo que va del año 2023, se observa una disminución de la necesidad como motivador de compra. En su lugar, factores como el gusto, la calidad y el precio están ganando terreno, lo que sugiere una mejora en la percepción de los compradores y una mayor diversificación en sus razones para adquirir productos.

El gasto experimentó un cambio del 0,04 % en pesos corrientes en relación al mes anterior. Los hogares experimentaron una inflación mensual del 0,53% y un 10,99% en comparación al año anterior. Esto provocó una caída del 0,49% en términos reales con respecto al mes anterior y una disminución del 2,91% en comparación con el mismo mes del año pasado.

La desaceleración en el gasto de este mes podría atribuirse a la dinámica de la colocación de créditos, que ha estado en declive, sin embargo, la variación anual en la colocación con tarjetas de crédito para este periodo retomó a terrenos positivos. Asimismo, la dinámica de crecimiento en el aporte por parte de los salarios y rentas evitaron que el gasto real fuera menor.

La colocación crediticia ha experimentado un cambio de tendencia notable, a pesar de mantener variaciones anuales negativas. Este fenómeno puede atribuirse en parte a la disminución de las tasas de interés, lo que ha incentivado a los consumidores a buscar financiamiento. Además, un factor determinante ha sido el aumento del ingreso disponible de los hogares, gracias a la reducción en los pagos de deudas y una disminución en las compras frecuentes a crédito.

La colocación crediticia ha experimentado un cambio de tendencia notable, a pesar de mantener variaciones anuales negativas. Este fenómeno puede atribuirse en parte a la disminución de las tasas de interés, lo que ha incentivado a los consumidores a buscar financiamiento. Además, un factor determinante ha sido el aumento del ingreso disponible de los hogares, gracias a la reducción en los pagos de deudas y una disminución en las compras frecuentes a crédito.

Las remesas han vuelto a desempeñar un papel positivo en el crecimiento del gasto, principalmente gracias al aumento en el flujo de remesas hacia el país. Este fenómeno sugiere que los trabajadores en el extranjero han ajustado los montos que envían a sus hogares debido a la disminución de la tasa de cambio del peso colombiano, lo que hace que sus envíos sean más significativos en términos de poder adquisitivo local. Paralelamente, el impacto negativo del crédito en el gasto está disminuyendo gradualmente, reflejando una dinámica mejorada en la colocación de créditos.

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