Los exministros de hacienda José Antonio Ocampo, Alberto Carrasquilla, José Manuel Restrepo, Juan Camilo Restrepo, Juan Carlos Echeverry y Mauricio Cárdenes publicaron una carta pública donde advierten de las consecuencias que tendrían las inversiones forzosas que el presidente Gustavo Petro pretende imponer.
Cabe recordar que la propuesta del gobierno se hace en el marco de la emergencia económica y apunta a que las entidades bancarias redirijan un porcentaje del ahorro del público hacia proyectos que el Ejecutivo considera prioritarios para el país.
En su misiva señalan que las inversiones forzosas no son el mecanismo adecuado para fomentar el crédito ni para atender la emergencia que se presenta actualmente por las inundaciones, principalmente en algunos departamentos del país.
Advierten que dicha medida encarecerá las tasas de interés, al tiempo que reduce la disponibilidad de recursos y termina perjudicando a quienes más necesitan financiamiento.
“La experiencia internacional es contundente, la mayoría de los países que adoptaron estos esquemas los desmontaron al constatar sus efectos negativos. Los países de la región que aún los mantienen son precisamente los que tienen los sistemas financieros más débiles”, señalan los exministros.
De hecho, recuerdan, durante el siglo XXI, solo Bolivia y Venezuela han creado nuevas inversiones forzosas, en los gobiernos de Hugo Chávez y Evo Morales, referentes que difícilmente debería seguir Colombia.
Los bancos administran el ahorro de 38 millones de colombianos, y por eso una decisión de esta magnitud merece un debate técnico riguroso, no la premura de una emergencia.
Sostienen que existen instrumentos más eficaces y menos costosos para canalizar recursos hacia los sectores afectados, como garantías del gobierno nacional, subsidios focalizados a la tasa de interés y líneas de redescuento. La solidaridad con los daminificados se demuestra con acciones eficaces, no com medidas que encarecen el crédito para todos los colombianos, concluyen los exministros.
Los banqueros
También desde la Asociación Bancaria y de Entidades Financieras de Colombia, Asobancaria, se há indicado que las inversiones forzosas son una alternativa inconveniente, pues una de sus consecuencias sería el encarecimiento del crédito para todas las empresas y hogares en el país.
Según el gremio, las tasas promedio de colocación podrían aumentar entre 50 y 100 puntos básicos y el crecimiento de la economía experimentaría una reducción de 0,3 puntos porcentuales como resultado de esta medida.
Además de encarecer el crédito, las inversiones forzosas pueden distorsionar el mercado. Obligar a la banca a colocar recursos sin considerar criterios técnicos, puede afectar la estabilidad financiera, y la confianza de inversionistas, tanto locales como internacionales. La estabilidad es un activo que el país no puede poner en riesgo.
La experiencia demuestra que los incentivos funcionan mejor que las imposiciones. Es importante recordar que las entidades bancarias no prestan recursos propios, sino el ahorro que millones de colombianos les confían.
En ese sentido, la responsabilidad y compromiso inquebrantable de nuestros afiliados es proteger esos recursos y generarles rendimientos. Prestar sin criterios técnicos no es audacia, es irresponsabilidad.
Por su parte, el presidente de Anif, José Ignacio López, manifestó que, aunque el objetivo del Gobierno es impulsar sectores productivos y ampliar el acceso al crédito, este tipo de medidas puede tener efectos colaterales, pues al obligar las inversiones se distorsiona la intermediación financiera, porque el crédito deja de asignarse por eficiencia económica y empieza a responder a decisiones administrativas.
El dirigente también explicó que el decreto modifica cupos de crédito y condiciones de financiación, lo que puede impactar el costo del crédito. Según López, este tipo de políticas ya se han utilizado en Colombia y otros países, pero su uso debe ser limitado.
“Las inversiones forzosas pueden ser útiles en contextos muy específicos, pero sí se expanden demasiado, pueden reducir la profundidad del mercado financiero y afectar la inversión privada”, advirtió.
