Proteger el abastecimiento de agua para los hogares frente a la prolongación del fenómeno de El Niño es una prioridad técnica inaplazable. Ante el descenso continuo de los caudales en varias cuencas de Cundinamarca y Boyacá, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) puso en marcha una ofensiva de evaluación hidrológica y control en 35 municipios declarados en estado de alerta por riesgo de desabastecimiento.
La directriz institucional ordena a las 14 direcciones regionales revisar de manera detallada, cuenca por cuenca y expediente por expediente, el comportamiento de las fuentes que alimentan acueductos urbanos y veredales.
A partir de aforos e informes técnicos de campo, la autoridad ambiental definirá las medidas administrativas necesarias para modificar asignaciones, reducir caudales o suspender temporalmente concesiones de aguas superficiales a industrias, comercios y actividades agropecuarias que ejerzan una presión crítica sobre las bocatomas comunitarias.
“La instrucción a nuestros equipos técnicas es perentoria; revisar cada punto crítico sobre el terreno. No podemos permitir que el estrés hírdico deje sin agua potable a la población. Cada decisión de disminuir caudales o suspender concesiones superficiales se tomará con estricto rigor técnico y científico, aplicando el Código de Recursos Naturales y el Decreto 1076, que priorizan de forma absoluta el consumo humano por encima de cualquier actividad económica”, advirtió el director general de la CAR, Alfred Ignacio Ballesteros.
Frente a este escenario de escasez, la CAR emitió una reomendación preventiva a los sectores productivos para que se abstengan de radicar nuevas solicitudes de conseción sobre fuentes superficiales en las zonas en riesgo, advirtiendo que, bajo los balances hidrológicos actuales, dichos trámites carecen de viabilidad técnica de otorgamiento.
Para asegurar que las actividades económicas no frenen sus operaciones ni compitan por el agua de las comunidades, la autoridad ambiental activará mesas de acompañamiento técnico para habilitar fuentes alternativas.
La estrategia impulsa el aprovechamiento legal y regulado de aguas subterráneas mediante pozos profundos y aljibes tecnificados, la implementación de sistemas masivos de cosecha de aguas lluvias y la identificación de fuentes superficiales secuandarias independientes que no surtan redes de acueducto público.
