El análisis de la coyuntura actual del abastecimiento del mercado colombiano de gas natural revela un punto de inflexión. La pérdida de la autosuficiencia a finales de 2024 ha llevado a acudir a la importación como una fuente estructural del suministro, al tiempo que ha puesto en evidencia la imperiosa necesidad de retomar la actividad exploratoria, aunar esfuerzos para asegurar el desarrollo de las reservas e impulsar la ampliación de la capacidad de transporte
Así lo señala un informe de Promigas en donde indica que a pesar de la magnitud de los recursos descubiertos, especialmente en áreas costa afuera, persisten contingencias de orden técnico, ambiental, social y contractual que impiden su conversión en reservas efectivas.
Desde finales de 2024, Colombia ha tenido que recurrir a importaciones de gas natural para cubrir una porción del consumo de los distintos segmentos de la demanda nacional. Este hecho marcó un cambio con respecto a la situación del mercado desde diciembre de 2016, pues desde entonces las importaciones se destinaban exclusivamente a atender algunas plantas térmicas ubicadas en la región Caribe.
A pesar de la necesidad creciente de gas importado para cubrir la demanda local de los próximos años, el Gobierno Nacional ha mantenido sin modificaciones su política para desincentivar la inversión en exploración y producción de hidrocarburos. En esta línea, no ha adjudicado nuevas áreas para desarrollar estas actividades, por lo que la exploración continúa limitada a los contratos suscritos hasta 2022.
Al mismo tiempo, ha persistido en la suspensión de los proyectos piloto de yacimientos no convencionales en el Magdalena Medio, que tienen gran potencial en gas; y ha impulsado nuevos gravámenes al sector, como el impuesto especial a la extracción de crudo creado con el Decreto Ley 175 de 2025, en el marco del estado de conmoción interior.
En paralelo, el Gobierno ha propuesto que se intensifique la explotación de las áreas ya contratadas y se mejore el aprovechamiento de los recursos extraídos. En este contexto, flexibilizó la regulación para facilitar las compras de gas, tanto nacional como importado, en especial por parte de los usuarios clasificados como demanda esencial, que incluye hogares, vehículos y pequeños comercios. Del mismo modo, está promoviendo el desarrollo de nueva infraestructura de importación de gas, tanto en la Costa Caribe como en la región Pacífica.
De esta manera, el mercado colombiano de gas natural está expuesto a condiciones cambiantes en la oferta, la demanda y el precio de equilibrio. Con la creciente dependencia del suministro internacional, estos cambios pueden originarse tanto dentro como fuera del territorio nacional.
Dado que el principal desafío que enfrenta el mercado colombiano de gas natural es la seguridad de abastecimiento, es prioritario revisar la magnitud de los recursos descubiertos y potencialmente al alcance de la demanda nacional. Es decir, aquellos que podrían desarrollarse bajo el liderazgo del Ministerio de Minas y Energía y sus entidades adscritas, con el concurso activo de las empresas dedicadas a la exploración y producción de hidrocarburos.
Según los datos publicados por la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios, entre abril de 2024 y abril de 2025, el costo de las compras de gas natural por parte de los prestadores del servicio tuvo un incremento de 70,4% en el mercado de Bogotá, 39,7% en el de Medellín y 29,7% en el de Barranquilla. Por su parte, el costo unitario variable, que re”eja el costo por metro cúbico consumido, tuvo un aumento de 30,4%, 14,0% y 16,8%, respectivamente.
Lo ocurrido en estos tres mercados relevantes, que aglomeran alrededor del 45% de los usuarios de gas natural del país, evidencia un incremento en las tarifas que supera con creces el aumento de precios de la economía. Esto en la medida en que ha sido necesario acudir a gas importado y que, dada la regulación vigente, las transacciones para esto corresponden a compras de corta duración hechas con poca antelación. Además, la estrechez del mercado nacional ha impulsado un aumento de los precios del gas local.
Por eso, señala el informe, el sector está en un punto en el que se requiere una visión de largo plazo, decisiones oportunas y una coordinación efectiva entre el Gobierno Nacional, las autoridades locales, el sector privado y las comunidades para que se garantice el abastecimiento de gas natural y más de 35 millones de ciudadanos sigan contando con un energético confiable, asequible y con una menor huella de carbono que sus sustitutos.
La pérdida de autosuficiencia en el abastecimiento nacional plantea riesgos para el trilema energético:
• Seguridad energética: creciente dependencia de gas importado.
• Equidad: vulnerabilidad a la volatilidad de precios internacionales, con impacto tarifario en los hogares.
• Sostenibilidad: riesgo de retorno a combustibles más contaminantes, con aumentos de entre 0,4 y 0,7 Mt CO₂ al año si parte de la industria y el transporte migra a fuentes más emisoras.
El costo de oportunidad por importar gas en lugar de aprovechar fuentes nacionales podría alcanzar entre 7 y 15 billones de pesos en los próximos 10 años. Además, cada año de retraso en la entrada del gas offshore a partir de 2031 puede generar sobrecostos de hasta $5 billones anuales.
Frente a esto, el informe propone un conjunto de medidas urgentes y estratégicas para restablecer el equilibrio del sector y aprovechar su potencial como motor de progreso:
Medidas de corto plazo:
✅Ajuste regulatorio para contratos competitivos de largo plazo.
✅Agilización en licencias ambientales y consultas previas.
✅Flexibilización de la comercialización de gas térmico para atender la demanda no térmica.
Medidas estructurales:
✅ Retomar la exploración de hidrocarburos y desarrollar pilotos de yacimientos no convencionales.
✅Convertir recursos contingentes en reservas efectivas, especialmente en campos offshore como Sirius.
✅Optimizar el esquema fiscal y licenciamiento ambiental para atraer inversión.
✅Desarrollar infraestructura de transporte que conecte nuevas fuentes al mercado.
✅Impulsar un plan de masificación del gas para reducir la pobreza energética.
✅Reconocer el rol del gas como respaldo de fuentes renovables intermitentes.
Promigas reafirma su compromiso con una transición energética justa, resiliente y basada en evidencia técnica y económica. La sostenibilidad del sector gasífero es fundamental para el bienestar de millones de colombianos y para la competitividad del país.
