7 cuentas que debe revisar hoy ante créditos al 17%

Por Economista Colombia 6 min de lectura
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Hay hogares que siguen cumpliendo con sus pagos, pero sienten que la plata ya no alcanza igual. Después de pagar la tarjeta, la cuota del crédito, el arriendo, el mercado y los servicios, muchas familias quedan con muy poco margen para ahorrar, atender un imprevisto o llegar con algo de aire a la siguiente quincena. En ese escenario, el problema no es solo que las tasas sigan altas. También lo es seguir dejando decisiones para después.

Así lo advierte un análisis financiero de Crowe Co, que pone el foco en algo que muchas personas están sintiendo en su día a día: aplazar una refinanciación, seguir pagando solo lo mínimo o no revisar a tiempo el presupuesto puede salir más caro de lo que parece. Y marzo llega con señales que vale la pena mirar de cerca. La tasa de política monetaria del Banco de la República se mantiene en 10,25%, el interés bancario corriente para consumo y ordinario subió de 16,82% efectivo anual en febrero a 17,01%, y a eso se suma una inflación que en febrero de 2026 fue de 1,08% mensual y 5,29% anual. En otras palabras, endeudarse sigue costando y organizar mejor la plata del hogar se vuelve más importante.

¿Eso cómo se siente en la vida real? En cuotas que pesan más, tarjetas que no bajan al ritmo esperado y presupuestos que se aprietan cada vez más. Diana Peñuela, gerente senior de Auditoría de Crowe Co, explica que el llamado “costo de esperar” aparece cuando una persona mantiene una deuda cara durante más tiempo del necesario, aun cuando ya podría revisar mejores condiciones, cambiar plazos o reorganizar sus pagos. El mensaje de fondo es sencillo: esperar también cuesta.

Qué revisar en casa antes de que las cuentas se aprieten más

1. Evalue primero las deudas que más le están quitando aire al mes: No todas las obligaciones pesan igual. Por eso, la primera tarea es identificar cuáles le están absorbiendo más ingreso. La recomendación es empezar por la tarjeta de crédito, sobre todo si ya se volvió costumbre pagar solo el mínimo. Después conviene mirar créditos de libre inversión, de consumo y refinanciaciones anteriores que hayan quedado mal armadas. Una señal clara de alerta es esta: si después de pagar una deuda ya casi no le queda margen para mercado, transporte o ahorro, esa obligación ya merece revisión.

2. Haga cuentas: si más de un tercio de su ingreso se va en deudas, hay alerta: Cuando más del 35% del ingreso neto del hogar ya está comprometido en cuotas, el presupuesto empieza a perder oxígeno. Esa presión se nota más si además usted ya está usando la tarjeta para gastos básicos, si dejó de ahorrar o si cada quincena se le hace más corta. No hay que esperar a atrasarse para reaccionar. Muchas veces la dificultad empieza mucho antes, cuando la plata simplemente deja de rendir.

3. No se deje llevar solo por una cuota más baja: Una refinanciación puede ayudar, pero no siempre significa un alivio real. A veces la cuota baja, sí, pero a costa de alargar demasiado la deuda o de aumentar el valor total a pagar. Antes de aceptar, vale la pena revisar con calma la tasa, el nuevo plazo, el total final, los seguros, las comisiones y cualquier cobro adicional. La pregunta clave es esta: ¿de verdad le ayuda a respirar mejor sin disparar el costo total? Si la respuesta es no, ese alivio puede ser engañoso.

4. Antes de asumir una compra grande, mire si su ingreso realmente la aguanta: En tiempos de tasas altas, no basta con pensar que “la cuota sí da”. Lo importante es saber si esa nueva obligación cabe de verdad en su presupuesto sin poner en riesgo otras necesidades básicas. Antes de comprar a crédito, revise qué tan estable es su ingreso, cuánto pesa ya su carga mensual y cuánto le costará en total esa decisión. Si esa compra lo deja sin margen para una urgencia o lo obliga a vivir demasiado apretado, quizá no es el mejor momento.

5. Ojo si pagar el mínimo ya se volvió una costumbre: Pagar solo el mínimo de la tarjeta puede parecer una salida rápida, pero casi siempre termina siendo una solución cara. Eso pasa porque buena parte del pago se va en intereses y muy poco reduce realmente la deuda. Si lleva varios meses en esa dinámica, vale la pena revisar cuánto está abonando en realidad al capital. Muchas veces la persona siente que está cumpliendo, pero el saldo casi no baja. Ahí es cuando la tarjeta empieza a convertirse en una carga más pesada de lo que parece.

6. Vuelva a mirar los gastos fijos, incluso los pequeños: Cuando el bolsillo está apretado, no solo pesan las grandes cuotas. También lo hacen esos gastos que parecen menores, pero que al sumarse terminan desordenando el mes: plataformas, domicilios, planes de celular, compras impulsivas, transporte, antojos o suscripciones que ya ni se usan. Revisar qué sigue siendo necesario y qué se puede recortar no siempre resuelve todo, pero sí puede darle más espacio al presupuesto sin esperar a que llegue una mora.

7. Pregúntese si su hogar tiene cómo responder a un imprevisto: Una de las señales más claras de que las finanzas están tensas aparece cuando cualquier gasto inesperado desordena todo: una medicina, un arreglo en la casa, un recibo más alto o una salida no prevista. Si para cubrir algo así usted tiene que usar la tarjeta, pedir prestado o aplazar otro pago, es momento de reorganizar prioridades. No se trata solo de evitar atrasos, sino de recuperar un pequeño colchón que le dé al hogar algo de tranquilidad.

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