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América Latina y el Caribe crecerá 2,2% en 2026, según el Banco Mundial

Por Economista Colombia • • 5 min de lectura
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El Banco Mundial proyecta un crecimiento del 2,2% para América Latina y el Caribe en 2026, en línea con el 2,4% registrado en 2025, según la última edición del Panorama Económico de América Latina y el Caribe. Aunque el crecimiento promedio de la región sigue siendo modesto, las trayectorias divergentes entre los países muestran que es posible alcanzar un desempeño más sólido.

Varios países que han adoptado decisiones de política coherentes y de largo plazo están obteniendo mejores resultados, con tasas de crecimiento sostenidas superiores al 3% y al 4%, niveles de inversión más elevados y una confianza creciente por parte de los mercados.

El Salvador y Paraguay continúan registrando un crecimiento superior al promedio regional, impulsados por la mejora de las condiciones de seguridad, los esfuerzos de consolidación fiscal y una sólida inversión privada. Panamá y la República Dominicana también han mantenido un fuerte crecimiento sobre la base de políticas igualmente sólidas y sostenibles. Argentina sigue una trayectoria similar y se proyecta que crecerá durante tres años consecutivos, de 2025 a 2027, algo que no ocurría desde hace casi dos décadas, derivado de ajustes fiscales, reformas tributarias y una economía más abierta.

“América Latina y el Caribe tiene el potencial de alcanzar un crecimiento más sólido y ambicioso. Los países que han mantenido marcos macroeconómicos sólidos, fortalecido sus instituciones y avanzado en reformas están demostrando que un mayor crecimiento es posible. La región cuenta con un enorme talento humano y abundantes recursos. La prioridad ahora es aprovechar estas fortalezas mediante políticas consistentes e inversiones que permitan aumentar la productividad, crear mejores empleos e incrementar los ingresos”, señaló Susana Cordeiro Guerra, vicepresidenta del Banco Mundial para América Latina y el Caribe.

Los riesgos para la región se perfilan a la baja. La volatilidad de los precios de la energía podría frenar el proceso desinflacionario y mantener la postura cautelosa de los bancos centrales, prolongando así las elevadas tasas de interés reales que restringen el crédito y la inversión. Los elevados niveles de deuda y la carga de sus intereses continúan limitando el espacio fiscal y desplazando la inversión pública. Asimismo, El Niño podría afectar la agricultura y la generación hidroeléctrica, lo que podría provocar aumentos de los precios de los alimentos y de la energía.

El informe también analiza cómo la inteligencia artificial (IA) podría impulsar la productividad al tiempo que transforma el mundo del trabajo en toda la región. Las empresas ya están adoptando ampliamente la IA, aunque rara vez la integran en actividades centrales de sus procesos de negocio. Entre la población en general, una mediana del 17 % de los adultos en edad de trabajar afirma utilizar herramientas de IA generativa (IA Gen), lo que representa aproximadamente la mitad de la tasa observada en Estados Unidos y Canadá. En ambos casos, las principales barreras para un uso productivo no son el costo ni el acceso, sino las capacidades de gestión, las habilidades de los trabajadores y la capacidad de las empresas para reorganizarse en torno a estas nuevas herramientas.

“La IA ya está aquí. La pregunta es si la región podrá utilizarla de manera productiva. Una herramienta poderosa es menos relevante si los trabajadores y las empresas carecen de la capacidad de actuar s obre la información que generan. Los gobiernos que inviertan ahora en habilidades y capacidades empresariales probablemente obtendrán beneficios reales”, indicó Carlos Rodríguez-Castelan, economista en jefe encargado del Banco Mundial para América Latina y el Caribe.

El informe concluye que la IA generativa ya está transformando el trabajo cognitivo. Aproximadamente el 8 % de la fuerza laboral ocupa empleos altamente calificados e intensivos en conocimiento que podrían beneficiarse de la IA, mientras que cerca del 10 % trabaja en ocupaciones cognitivas rutinarias cuyas tareas están más expuestas a la automatización. Una segunda ola de cambios podría afectar gradualmente el trabajo físico, a medida que disminuyan los costos de las tecnologías de automatización. Cerca de una cuarta parte de los trabajadores de la región desempeñan empleos manuales rutinarios que podrían verse afectados.

El informe recomienda fortalecer las capacidades de las empresas, ampliar las carreras técnicas y de ciclo más corto, así como modernizar los sistemas digitales y de datos de los gobiernos. También destaca el potencial de la “IA a pequeña escala”, aplicaciones de bajo costo adaptadas a las necesidades locales que ya muestran resultados prometedores en ámbitos como la educación, la telemedicina y la prestación de servicios públicos. Esta IA a pequeña escala también podría convertirse en una herramienta poderosa para las pequeñas y medianas empresas, los agricultores y la población en general, al poner conocimientos especializados al alcance de millones de personas.

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