El nuevo Gobierno recibe un sector energético que enfrenta riesgos simultáneos: restricciones financieras que comprometen la prestación del servicio, pérdida de confianza para la inversión, y la confluencia de un desabastecimiento de energía y gas, esto debido a retrasos en proyectos estratégicos de infraestructura, medidas de intervención adversas para el sector y reducción significativa de la producción de gas natural nacional que se presentan al tiempo de la inminente llegada de lo que sería uno de los fenómenos de El Niño más fuertes de la historia.
Así lo indicó la Asociación Nacional de Servicios Públicos y Comunicaciones (Andesco), que destacó la designación de María Nohemí Arboleda Arango, como ministra de minas y energía de próximo gobierno, al tiempo que reiteró que tiene la oportunidad de convertir el sector en uno de los principales motores de crecimiento económico e industrialización del país.
En lo financiero, la situación de la región Caribe es crítica y urgente. El Fondo Empresarial de la Superservicios requiere cerca de $6 billones para garantizar la continuidad de la prestación del servicio para todos los usuarios de Air-e, pero también para los demás usuarios del país por las obligaciones que esta tiene con otros actores del sistema, derivadas de su intervención que superan los $2,7 billones.
Desde Andesco se identifican cinco prioridades que la agenda del próximo Gobierno debe contemplar:
1. Seguridad energética como prioridad de Estado: Establecer un Consejo Presidencial de Seguridad Energética que le proporcione relevancia a la situación, y en conjunto con las entidades del sector haga seguimiento semanal a las variables clave para garantizar el abastecimiento de energía eléctrica y gas natural, destrabe los proyectos estratégicos de infraestructura de generación de energía eléctrica e importación de gas natural reactivando la Comisión Intersectorial de Infraestructura y Proyectos Estratégicos, priorizando los Proyectos de Interés Nacional y Estratégico, gestione la campaña de ahorro de energía y gas requerida, y adelante las demás acciones necesarias. En el mediano plazo, recuperar la soberanía y producción nacional de gas natural, acelerar el proyecto costa afuera Sirius, así como ampliar la oferta de energía firme con subastas de energía eléctrica tecnológicamente neutrales.
2. Estabilidad financiera de las empresas de servicios públicos: honrar el pago de las obligaciones derivadas de la intervención de Air-e, girar la totalidad de los subsidios adeudados y garantizar la apropiación presupuestal necesaria. De forma estructural, establecer marcos tarifarios que equilibren eficiencia, sostenibilidad e inversión.
3. Confianza para invertir en infraestructura energética: restablecer la estabilidad regulatoria y revisar las normas que hoy generan incertidumbre, como la obligación de contratar el 95% de la energía para las hidroeléctricas, limitaciones ambientales a la operación de los embalses y los cambios a la liquidación del Cargo por Confiabilidad, que están afectando la energía disponible. El respeto por los contratos y la independencia técnica de las entidades son condición para atraer nueva inversión. Asimismo, es importante avanzar en una agenda interinstitucional que promueva la ejecución de la infraestructura prioritariacon la participación de inversión pública y privada en los proyectos estratégicos para el sistema eléctrico y consolidar la interconexión con los países vecinos.
4. Una solución integral para la región Caribe: Definir un modelo de prestación del servicio para la región que permita el saneamiento financiero pero que incentive a los prestadores a proporcionar un servicio eléctrico que que reconozca las particularidades sociales y económicas de la región.
5. Decisiones técnicas y no políticas: implementar procesos meritocráticos para la designación de directivos del sector y garantizar la separación de funciones, e independencia y carácter técnico en las decisiones. Un sector estratégico requiere instituciones sólidas e independientes.
El sector energético colombiano cuenta con la infraestructura, el conocimiento técnico y la capacidad empresarial para responder a estos retos. Desde Andesco reiteramos nuestro compromiso para trabajar de la mano con el nuevo Gobierno y el nuevo Ministerio de Minas y Energía en la construcción de una política energética de Estado que garantice energía continua, confiable y asequible para todos los colombianos.
