El diagnóstico que nadie quiere publicar: Colombia crece, pero de forma desigual. Según el DANE, el PIB avanzó 2,6% en 2025, impulsado principalmente por el comercio, los servicios y el gasto público. Sin embargo, para los más de 5,18 millones de micronegocios que conforman la base real de la economía popular del país, el panorama es otro: más unidades productivas, pero ingresos que siguen sin recuperarse.
Según la encuesta Emicron del DANE — correspondiente al tercer trimestre de 2025— los ingresos nominales de estos negocios registraron una caída del 0,7% anual. Una señal de que el rebote del PIB todavía no se traduce en más plata en el bolsillo de quienes sostienen la economía desde abajo. En ese sentido, formalizarse no es un trámite burocrático, es una cuestión de supervivencia.
Es en ese escenario donde Ruta Prospera —proyecto de cooperación entre la Fundación del Valle (España), el Ayuntamiento de Madrid, el Gobierno de Bélgica, ACTEC e Interactuar— decidió intervenir en Itagüí, municipio del sur de Valle de Aburrá, no con créditos ni con bonos sino con formación, metodología y conexión real al mercado y con una inversión de €352.000.
En total, el proyecto ha impactado a 351 personas en su primer año —el 69% mujeres, superando la meta mínima del 45%— y fortaleció 202 empleos, 140 de ellos a tiempo completo. Una cifra que cobra aún más valor cuando se contrasta con el dato nacional: el 94,3% del tejido empresarial colombiano son microempresas, y más de la mitad de los ocupados del país trabaja en condiciones informales.
La apuesta del proyecto es una Escuela de Negocios estructurada en cuatro programas, diseñados para acompañar al empresario según el nivel de desarrollo de su emprendimiento: desde quien apenas tiene una idea hasta quien ya tiene empleados y necesita planificación estratégica. El programa estrella, el MBA Acelera Empresarial (Método Base de Aceleración), es quizá el más revelador: de 47 empresarios que comenzaron, 31 se graduaron satisfactoriamente —un 66% de tasa de graduación— y sus negocios registraron, en promedio, un crecimiento del 27% en ventas y la formalización de 115 empleos.
Pero los números no cuentan toda la historia. Jeisson Valderrama Ariza, dueño de Nuestra Lechona, en el barrio Viviendas del sur de Itagüí, lo resume así: su restaurante de comida típica colombiana nació durante la pandemia como alternativa a ser domiciliario. Creció sin estructura, casi colapsa al dar el salto a local físico, y llegó al programa cuando ya estaba considerando cerrar. Hoy tiene cuatro personas en su equipo, proveedores de su mismo barrio, procesos definidos y una proyección de expansión que incluye múltiples sedes y hasta un concepto de gastronomía colombiana para eventos corporativos. La lechona no solo se salvó: se convirtió en negocio.
Al respecto Liliana Yaneth Tabares Ruiz, líder de Desarrollo Agroempresarial de Interactuar y del proyecto Ruta Prospera, mencionó: «Crear empresa en Colombia no es fácil. Es enfrentarse cada día a la informalidad como única salida, a los costos de formalización que no dan espera, a un mercado que no perdona la improvisación. Por eso cuando el 93% de quienes pasan por nuestros programas adopta nuevas herramientas de gestión —no porque se las exijamos, sino porque las necesitan para sobrevivir— entendemos que estamos tocando algo real. Ruta Prospera existe para esa persona que sueña con cambiar su vida a través de un negocio propio y que merece algo más que buena voluntad: merece método, acompañamiento y una red que la sostenga cuando el camino se ponga difícil».
La historia de Laetitia Deleite Artesanal cuenta algo similar desde otro ángulo. Una empresa familiar de tres generaciones que nació de una receta casera de vino durante la pandemia. Lo que empezó como un producto para compartir en familia terminó convirtiéndose en una marca que hoy distribuye en varios municipios de Antioquia, con estructura interna ordenada, objetivos estratégicos definidos e implementación de herramientas de control financiero. El MBA Acelera Empresarial fue, en sus propias palabras, el punto en que la visión dejó de ser únicamente intuitiva para estar respaldada por procesos reales.
El modelo no se limita al aula. Ruta Prospera conectó a sus empresarios con 13 eventos comerciales durante el 2025 —incluyendo la Feria Hecho en Medellín en Plaza Mayor y el Festival Comercial de Itagüí— donde los participantes generaron ventas reales y 608 nuevos contactos. La Feria Conexiones con Propósito de diciembre cerró con $62 millones en ventas totales del evento y 680 visitantes presenciales. Estos no son números de vitrina: son transacciones que demuestran que la economía popular puede competir cuando tiene las herramientas.
Con miras a 2026, el proyecto expandirá su cobertura hacia La Estrella y Caldas, lanzará seis nuevos grupos del programa Alístate entre marzo y septiembre, y abrirá un nuevo ciclo del MBA para 63 empresarios adicionales, buscando alcanzar la meta de 100 graduados. Un gran festival comercial en el parque de Itagüí está previsto para agosto. La cifra macro colombiana del 94,3% de microempresas en el tejido productivo nacional no es solo estadística: es el público al que este modelo puede escalar.
