En Colombia, el cultivo de banano representa una de las principales actividades agrícolas de exportación, con impacto directo en la generación de empleo rural y la dinamización económica de regiones como Urabá, Magdalena y La Guajira. Además de su peso comercial, este cultivo se enfrenta a retos cada vez más exigentes: variabilidad climática, enfermedades como la Sigatoka negra, y la necesidad de adoptar estándares de producción ambientalmente responsables.
En este contexto, la producción bananera en el país ha venido transformándose. Hoy, el fortalecimiento de prácticas sostenibles y la incorporación de tecnologías son ejes fundamentales en la gestión de cultivos más resilientes, eficientes y respetuosos con los ecosistemas.
Desde BASF, el compromiso con este proceso se refleja en el desarrollo de soluciones integrales para el manejo del banano, que incluyen un portafolio especializado de fungicidas, herbicidas, bioestimulantes y coadyuvantes adaptados a las condiciones del país. “Nuestro propósito es acompañar a los productores en la implementación de un modelo agrícola más sostenible, eficiente y preparado para los desafíos actuales del campo colombiano”, señala Teófilo Bustingorri, gerente del negocio de Soluciones para la Agricultura -BASF Colombia.
“Para BASF la innovación se encuentra dentro de su ADN y por esto en el cultivo de banano se está preparando la introducción de una nueva y revolucionaria molécula para el control de Sigatoka, lo que es una excelente noticia para los productores de banano, ya que esta nueva herramienta para el manejo de la enfermedad, brinda alta eficacia permitiendo ser incluida en programas antirresistencia, contando además con todos los estándares regulatorios requeridos por UE, mejorando así la sostenibilidad en el cultivo de Banano” agregó Bustingorri.
Estas soluciones son acompañadas por estrategias de aplicación precisa, como la calibración de equipos terrestres y aéreos y el uso de drones, que permiten optimizar el uso de insumos, mejoran la cobertura y minimizan el impacto ambiental.
Además de las soluciones productivas, la industria agroquímica impulsa la formación continua de técnicos y agricultores, promoviendo buenas prácticas agrícolas, gestión eficiente de los recursos naturales y adopción de herramientas para mejorar la toma de decisiones en campo. Esta transferencia de conocimiento ha sido clave para fortalecer la producción sostenible y garantizar una trazabilidad más robusta en toda la cadena de valor.
El trabajo también se alinea con los principios de la economía circular, a través de iniciativas como la activa participación en el programa Campo Limpio, que promueve la correcta recolección y disposición final de envases vacíos, con triple lavado, de productos fitosanitarios. Esta gestión responsable de residuos agrícolas contribuye a reducir riesgos ambientales y a mejorar las condiciones sanitarias en zonas productoras.
En conjunto, estas acciones fortalecen el rol estratégico del banano colombiano como motor de exportación, y ejemplo de cómo la sostenibilidad, la tecnología y la agricultura pueden avanzar juntas hacia un modelo de desarrollo más equilibrado y competitivo.
