ANIF presentó su propuesta de incremento del salario mínimo legal para 2025, sugiriendo un aumento del 6%. Según el análisis de la entidad, este ajuste se basa en proyecciones de inflación (5,0%) y crecimiento de productividad (0,78%). Esto evitaría seguir ampliando la brecha entre los trabajadores formales y los informales.
La discusión formal sobre el ajuste del salario mínimo iniciará este martes con la instalación de la subcomisión de productividad, que servirá como antesala para las negociaciones tripartitas entre empresarios, sindicatos y el Gobierno Nacional. Durante estas sesiones, se evaluarán indicadores económicos clave, como la inflación y la productividad, además de factores políticos que han influido en las decisiones finales.
En su informe, ANIF destaca que los incrementos desmesurados del SML pueden tener efectos contraproducentes en el mercado laboral. Aunque el salario mínimo busca garantizar el poder adquisitivo de los trabajadores formales, usualmente los aumentos han superado considerablemente la inflación. De acuerdo con los economistas, la “regla universal” para el incremento del SML sería el equivalente a la inflación más el cambio en la productividad.
«En particular, los trabajadores informales y los menos calificados suelen tener ingresos laborales inferiores al SML, por lo cual se encuentran excluidos de los resultados de estas discusiones. Entre más elevado sea el SML, más difícil se vuelve para este grupo beneficiarse de los acuerdos resultantes de estas discusiones. Este grupo de trabajadores ha representado el 56,0% de los ocupados totales en lo corrido de 2024», puntualizó el análisis.
Además, de acuerdo con ANIF, al analizar el ingreso de los ocupados en Colombia se evidencia una preocupante tendencia de deterioro salarial, caracterizada por un incremento sostenido del porcentaje de trabajadores que percibe ingresos iguales o inferiores a un SML. Los datos muestran una progresiva concentración de trabajadores en los niveles salariales más bajos.
Según ANIF, en detalle, el 48,4% de los ocupados percibía ingresos de hasta un SML en 2015. Esta cifra aumentó a 53,3% en 2019 y alcanzó 54,7% en 2023. Este fenómeno refleja otro de los efectos de los incrementos elevados del SML: trabajadores que antes devengaban salarios por encima del mínimo terminan cobijados por el nuevo SML.
Adicional a esto, el impacto del incremento del SML se distribuye de manera desigual entre las empresas de diferentes tamaños. En efecto, el 82,5% de los trabajadores cuenta propia ha percibido ingresos inferiores o iguales a un SML en lo corrido de 2024, mientras solo el 17,4% reporta ingresos superiores. «En empresas entre 2 y 10 trabajadores, el 56,7% obtiene ingresos bajo el mínimo, con solo 28,5% superando este umbral. En contraste, en empresas con más de 200 trabajadores solo el 27,7% reporta ingresos de hasta un SML, frente al 72,3% que percibe salarios por encima del mínimo. Así, entre más pequeñas sean las empresas, mayor es (proporcionalmente) la carga que soportan en términos de costos laborales, evidenciando una clara disparidad en la estructura salarial», afirman.
Por ello, el centro de pensamiento hace un llamado a la discusión a pensar en los efectos económicos sobre los trabajadores no representados en la mesa cuando los incrementos del SML exceden la fórmula técnica. Con base en la proyección de inflación de noviembre y fin de año, 5,15% y 5%, respectivamente, y los cálculos de Anif de un incremento de productividad de 0,78%, consideran que el SML para 2025 no debería aumentar más de 6%. Para finalizar, señalan que aumentos por encima del 6% no solo no están justificados por los fundamentales económicos, sino que pueden seguir ampliando la brecha entre los trabajadores formales y aquellos excluidos de dicha formalidad.
