Los precios del campo en Colombia volvieron a subir en marzo. El índice de precios agropecuarios de la Bolsa Mercantil de Colombia (IPAP-BMC) registró una variación mensual de 2,2 %, ubicándose en 252,1 puntos, y completando tres meses consecutivos de aumentos, en un contexto marcado por menor oferta de productos y mayores costos de producción.
En marzo, el comportamiento del índice estuvo marcado por productos como la papa, los cítricos y el tomate, que lideraron los incrementos por una menor disponibilidad desde regiones como Boyacá, Cundinamarca, Nariño, Santander, Valle del Cauca y Meta. También influyeron el ganado bovino y las aves de corral. En contraste, el plátano, las legumbres verdes, el trigo, la yuca y el cacao registraron caídas, lo que ayudó a moderar el aumento. La mayoría de los productos del índice registraron aumentos frente a febrero.
“Si se observa el comportamiento del IPAP-BMC en los últimos doce meses, hay una tendencia al alza, con repuntes asociados, sobre todo, a choques de oferta en productos específicos. En marzo, esa presión volvió a sentirse en alimentos clave como papa, cítricos y tomate, lo que explica que la variación anual llegue a 11,7 %. Más que un aumento homogéneo en todo el agro, el índice muestra cómo ciertas restricciones de abastecimiento, sumadas a mayores costos y afectaciones logísticas, terminan marcando el resultado agregado”, señaló Juan Camilo Suárez, vicepresidente financiero de la Bolsa Mercantil.
En el caso del tomate, los incrementos estuvieron asociados a una menor producción y a dificultades en la recolección por efecto de las lluvias, lo que redujo el abastecimiento desde zonas clave como Boyacá, Cundinamarca y Nariño. Una dinámica similar se observó en los cítricos, con menor disponibilidad desde regiones como Santander, Valle del Cauca y Meta.
A este comportamiento se suman presiones recientes sobre la estructura productiva del campo: por un lado, la pérdida de empleo en el sector agropecuario y el peso persistente de la informalidad, que debilitan la capacidad productiva y la estabilidad de los ingresos rurales; y por otro, el aumento en los costos de insumos clave, como los fertilizantes, cuyos precios han subido cerca de 44 % desde 2024 por tensiones internacionales, encareciendo la producción y trasladando presión adicional a los precios finales para el consumidor.
El resultado de marzo confirma que los precios del agro siguen respondiendo principalmente a cambios en la oferta. Cuando se reduce la disponibilidad de productos o se afectan las condiciones de producción y transporte, los ajustes en los precios se hacen visibles con rapidez.
El IPAP-BMC se construye a partir de información real de transacciones del sector agropecuario, lo que permite seguir de cerca cómo se están formando los precios en el origen de la cadena. A partir de esta información, la Bolsa Mercantil de Colombia aporta una lectura continua del mercado, en un momento en el que factores como el clima, los costos y la logística están marcando el comportamiento del agro en el país.
