La incertidumbre obstaculiza el desarrollo del sector empresarial y la atracción de inversión

Por Economista Colombia 8 min de lectura
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La Encuesta de Opinión Industrial Conjunta (EOIC), de la ANDI, muestra que, para enero de 2025, el desempeño de los empresarios continúa bajo un clima de incertidumbre, tal como ha venido siendo desde la mitad del año 2022.

En enero de 2025 el 62,7% de los encuestados calificó la situación actual de la empresa como buena y apenas el 30,9% de los participantes prevé mejores expectativas en el inmediato futuro. Esto refleja un deterioro, dado que en 2024 la cifra era del 35,9%.

En el primer mes del año, el 26,6% de las empresas señalaron que su operación ha sido afectada por la inseguridad. Se calcula que, en promedio, el costo de este fenómeno representa el 1,8% de sus ventas.

Los principales aspectos de inseguridad que afectaron a las empresas en enero de 2025 fueron: bloqueo en las vías (74,3%), dificultad para acceder a algunas zonas (45%) e impedimentos para transportar bienes (44,3%).

El 71,1% de las empresas reportó incrementos en los costos logísticos en enero de 2025 frente al mismo mes del 2024, de entre el 5 y el 20%.

“El país necesita que se implemente de manera urgente una estrategia diseñada para acelerar el crecimiento económico, que incluya a todos los sectores productivos y que, además, esté acompañada de un ambiente de certidumbre jurídica y fiscal, así como de seguridad física y energética. Lo anterior, debe ser una decisión contundente que nos permita perfilarnos como un país altamente competitivo y atractivo para la inversión, tal y como hemos venido señalando desde la ANDI en repetidas ocasiones”, señaló Bruce Mac Master, presidente de la ANDI.

Al iniciar el 2025, la coyuntura económica del país estuvo marcada por tensiones geopolíticas entre Colombia y Estados Unidos; incrementos en la inseguridad; grandes dudas sobre la seguridad energética; una agenda legislativa intensa, donde la reforma a la salud provocó una crisis del sector; una reforma laboral que tiene como objetivo aumentar los costos en la contratación, en lugar de enfocarse en la generación de empleo y la reducción de la informalidad, y, una compleja situación de las finanzas públicas. Todo lo anterior, genera un ambiente de incertidumbre que obstaculiza el desarrollo del sector empresarial y la atracción de inversión.

Este es el panorama que enfrenta la actividad manufacturera al iniciarse el año 2025. Recordemos que la industria ha atravesado una compleja situación registrando tasas negativas durante 24 meses. Afortunadamente desde diciembre de 2024, el sector comienza a revertir esta tendencia. Para el mes de enero de 2025 la Encuesta reporta que la producción manufacturera aumentó 3,0%, y que las ventas totales y las ventas para el mercado nacional registran tasas positivas.

Con respecto a otros indicadores de la economía, el inicio de 2025 es positivo, el comercio al por menor tuvo un crecimiento de 10,2%; las exportaciones totales presentaron un aumento del 4,3%, y dentro de estas, las industriales incrementaron 24,9%. Asimismo, la demanda de energía no regulada de la industria registró una variación positiva de 1,7%, a pesar de que la demanda de energía total disminuyó -0,5%.

“Desde la ANDI hemos venido insistiendo en la necesidad de implementar urgentemente una estrategia para acelerar el crecimiento económico que tenga en cuenta todos los eslabones de la economía, y que, además esté acompañada de un ambiente de certidumbre jurídica, fiscal, seguridad física y que garantice el abastecimiento de los recursos minero-energéticos”, señala el gremio.

Producción y ventas

De acuerdo con los resultados de la Encuesta, en enero, comparado con el mismo mes de 2024, la producción aumentó 3,0%, las ventas totales crecieron 1,5% y, dentro de éstas, las ventas hacia el mercado interno aumentaron 4,1%. En el año inmediatamente anterior, estas tasas eran de 0,2%, -3,2% y -4,3% respectivamente.

Al analizar el comportamiento por sectores encontramos un desempeño heterogéneo. En particular, sectores como el de la refinación de petróleo e insumos para la construcción, siguen rezagados; siendo estas actividades productivas de gran relevancia para el país al generar grandes encadenamientos que impulsan a otros sectores y, a su vez, son grandes generadores de empleo.

Utilización de la capacidad instalada

En enero de 2025 el indicador de uso de la capacidad instalada se situó en 79,1%, por encima al observado en el mismo mes del año anterior (78,2%) y del promedio histórico de utilización de capacidad instalada (76,8%).

Inventarios y pedidos

Respecto a los indicadores de inventarios y pedidos, el 73,9% de la producción encuestada califica sus pedidos como altos o normales, cifra significativamente superior a la registrada en el mismo mes del 2024 (63,8%), sin embargo, se encuentra por debajo del promedio histórico (77,1%). Esto refleja una mejora en la demanda, pero aun es insuficiente para alcanzar una plena recuperación económica.

En el caso de los inventarios, estos son calificados como altos por el 12,2% de la producción manufacturera, mientras que, en enero de 2024, esta cifra se encontraba en 13,9%.

Clima de negocios

La situación de la industria manufacturera también se refleja en la percepción de los empresarios sobre el clima de negocios, como lo muestran los indicadores de la Encuesta. En efecto, en enero de 2025 el 62,7% de los encuestados califica la situación actual de la empresa como buena, superior al 59,7% observado en enero de 2024.

Por su parte, el porcentaje de empresas que prevé una mejor situación en el inmediato futuro refleja un deterioro, debido a que en enero de 2025 se situó en 30,9%, por debajo al observado en el mismo mes de 2024 (35,9%). Es decir, los empresarios manifiestan incertidumbre desde mitad del año 2022.

Obstáculos para la actividad productiva

Para el primer mes de 2025, los principales obstáculos que enfrentaron los empresarios en el desarrollo normal de su actividad son en su orden: falta de demanda, costo y suministro de materias primas, volatilidad de la tasa de cambio, incertidumbre por las reformas en curso y la situación política del país, infraestructura y costos logísticos, inseguridad, estrategia agresiva de precios y comercialización, contrabando y competencia desleal, costos financieros y escasez de mano de obra y costos laborales altos.

Para esta edición, se incluyeron preguntas relacionadas con las expectativas de crecimiento de la producción, así como una sección ampliada sobre seguridad y costos logísticos, considerando su creciente relevancia para el sector empresarial colombiano.

Los resultados muestran que las empresas encuestadas esperan un crecimiento promedio de su producción para 2025 en unidades monetarias del 9,8%. En términos de cantidades, las expectativas de crecimiento son del 7,6%, los datos fueron ponderados por las ventas de cada empresa encuestada. Estas cifras reflejan un moderado optimismo por parte del sector empresarial frente al desempeño productivo para el presente año.

La seguridad continúa siendo un aspecto fundamental que afecta la actividad económica tanto en las regiones como en las ciudades principales del país.

Se preguntó a los empresarios si su empresa se ha visto afectada por los problemas de inseguridad en lo corrido del 2025. El 73,4% manifestaron que no se han visto afectados, mientras que el 26,6% señalan que sí han sido impactados por este problema.

En promedio, el costo de la inseguridad para las empresas, considerando tanto las medidas preventivas como las pérdidas ocasionadas, representa en promedio, 1,8% de sus ventas. Indagamos sobre cómo se manifiestan los problemas de inseguridad en el desarrollo normal de la actividad productiva. Encontramos que los principales aspectos de inseguridad que afectan el desempeño de las empresas en 2025 son: bloqueo en las vías (74,3%), dificultad para acceder a algunas zonas (45%), impedimentos para transportar bienes (44,3%), ciberdelitos (22,9%), atracos (16,4%), robo al interior de la empresa (16,4%), vandalismo (12,9%), piratería terrestre (10,7%), extorsión (5,7%), secuestros (1,4%) y microtráfico (1,4%), entre otros (8,6%).

En cuanto a las medidas para contrarrestar el problema de inseguridad, el 53,5% de los empresarios responde que sí ha tomado medidas, el 36,8% indica que no lo ha hecho, mientras que el 9,7% contempla tomar acciones a futuro.

Las empresas reportan que las principales medidas que usan para contrarrestar el problema de inseguridad en 2025 son las políticas y/o procedimientos de seguridad (33,8%); la seguridad física (vigilancia privada, personal) (28,6%); los sistemas de video vigilancia (23,4%); la modificación de rutas y horarios (18,2%); la ciberseguridad (seguridad informática) (18,2%); la capacitación del personal (14,3%); la coordinación con autoridades y fuerza pública (14,3%); el uso de escoltas y acompañamiento (10,4%); la vigilancia y monitoreo satelitales o GPS (10,4%); el control de acceso a las instalaciones (10,4%); y los frentes y comités de seguridad (8,1%); entre otros.

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