En Colombia aún persisten alertas en cuanto a las garantías que protegen la seguridad, la salud y la vida de un trabajador. Según el informe de siniestralidad laboral diagnosticado para el año 2025 por el Observatorio de la Seguridad y la Salud en el Trabajo del Consejo Colombiano de Seguridad (CCS), en promedio, cada 20 horas un trabajador pierde la vida en el desarrollo de sus labores. A esta cifra se suman 534.444 casos por accidentalidad laboral, 10.294 enfermedades calificadas de origen laboral y 438 muertes asociadas al trabajo.
Es por esto que, como medida preventiva inicial, toda organización, desde el área de Seguridad y la Salud en el Trabajo, debe identificar las señales de agotamiento físico y mental que puede presentar un trabajador.
“Lo primero que se debe evidenciar es si se trata de un cansancio temporal, observando si los síntomas persisten a pesar del descanso y si este afecta el desempeño, la salud y el comportamiento del trabajador. Para contrarrestar la situación, se deben evaluar factores como: el riesgo psicosocial, la carga laboral, el ausentismo y el rendimiento, además de ofrecer espacios de comunicación abierta y posteriormente realizar vigilancia de la salud. La detección temprana permite prevenir enfermedades laborales y fortalecer el bienestar de los trabajadores”, señala Sergio Osorio, docente de la Especialización en Gerencia de la Seguridad y Salud en el Trabajo de la Fundación Universitaria Horizonte.
Señales de alerta que emite el cuerpo cuando hay estrés, fatiga o agotamiento laboral
Para Luisa Fernanda Becerra Rodríguez, Coordinadora Administrativa de la Unidad de Servicios Psicológicos de la Universidad Católica de Colombia, el cuerpo suele manifestar señales de que el estrés está afectando la salud. Dolores de cabeza, colon irritable, molestias estomacales o diferentes síntomas físicos que muchas veces se intentan aliviar únicamente con medicamentos pueden estar relacionados con procesos de somatización derivados de un estrés mal gestionado.
Las principales señales de alerta incluyen la fatiga persistente, la dificultad para concentrarse, la irritabilidad, trastornos del sueño, dolores de cabeza, espasmos musculares, disminución del rendimiento, desmotivación y cambios en los estados de ánimo. Si el cuerpo emite estos síntomas y se mantienen durante el tiempo y, a pesar de los descansos, no se evidencia mejoría, esto indica que se está atravesando por un nivel preocupante de estrés o agotamiento laboral que requiere una intervención inmediata de un especialista en Seguridad y Salud en el Trabajo.
Sin embargo, los síntomas pueden empeorar, por lo que el agotamiento laboral afecta directamente la salud de la persona y puede conllevar incapacidades. Según Sergio Osorio, docente de la Especialización en Gerencia de la Seguridad y Salud en el Trabajo de la Fundación Universitaria Horizonte, “el agotamiento laboral puede afectar la salud física y mental significativamente, provocando estrés crónico, ansiedad, depresión, trastornos del sueño, enfermedades cardiovasculares y disminución del sistema inmunológico. Cuando los síntomas son persistentes y afectan la capacidad para desempeñar el trabajo o ponen en riesgo la seguridad del trabajador, es necesario acudir a una valoración por los profesionales de la salud. El médico puede determinar la necesidad de tratamiento, apoyo psicológico o dar incapacidad para ayudar a su recuperación”.
Para Luisa Fernanda Becerra Rodríguez, Coordinadora Administrativa de la Unidad de Servicios Psicológicos de la Universidad Católica de Colombia, “es importante prestar atención a las señales que indican un exceso de estrés, como dificultades de concentración o memoria, fatiga persistente, irritabilidad, pérdida del disfrute por las actividades cotidianas, cambios en el estado de ánimo, dolores de cabeza, tensión muscular, sensación constante de agitación o una disminución del rendimiento”.
Factores del entorno laboral que afectan al agotamiento de los trabajadores
Entre los principales factores que conducen al agotamiento laboral se encuentran: la sobrecarga del trabajo, las amplias jornadas, la presión por los resultados, la falta de realizar pausas, la falta de reconocimiento, el desequilibrio entre la vida laboral y personal y los diferentes factores psicosociales. Algunos de los sectores laborales más expuestos y que viven con frecuencia agotamiento son los empleos de salud, educación, atención al cliente, transporte, construcción, manufactura y tecnologías de la información, debido a sus exigencias físicas, mentales y emocionales.
Estrategias saludables que favorecen al trabajador para mantener un equilibrio entre la vida laboral y personal
Las recomendaciones que brinda Sergio Osorio, docente de la Especialización en Gerencia de la Seguridad y Salud en el Trabajo de la Fundación Universitaria Horizonte, son: prevenir el agotamiento laboral desde la planificación organizada por parte de las empresas, donde, como hábito y plan responsable, promuevan las pausas activas, gestionen adecuadamente las cargas de trabajo, fomenten un clima laboral saludable y desarrollen programas de bienestar y salud mental.
Asimismo, desde el lado del trabajador, se recomienda ser cuidadoso con adoptar hábitos como realizar actividades físicas, dormir lo suficiente, tener una buena alimentación, hidratarse, practicar técnicas de manejo del estrés, tomar pausas activas durante la jornada y establecer límites entre el trabajo y la vida personal. Estas acciones ayudan a mejorar el bienestar, la productividad y la calidad de vida.
Por ello, “incorporar hábitos de relajación contribuye a reducir el riesgo de que estas situaciones se presenten”, precisó Luisa Fernanda Becerra Rodríguez, Coordinadora Administrativa de la Unidad de Servicios Psicológicos de la Universidad Católica de Colombia.
Atención psicológica al servicio de la comunidad sin costo
Como parte de su compromiso con la promoción de la salud mental y el bienestar de la comunidad, la Universidad Católica de Colombia, a través de la Unidad de Servicios Psicológicos, ofrece atención gratuita a niños, niñas, adolescentes, parejas, adultos y familias en 18 consultorios especialmente destinados para este servicio.
Entre las patologías que se atienden desde este espacio se encuentran:
Episodios mixtos ansioso-depresivo.
Episodios de ansiedad no especificada.
Otros problemas emocionales y del comportamiento que comienzan habitualmente en la infancia y la adolescencia.
Problemas de conducta y emociones no especificadas, cuyo inicio se presenta habitualmente en la infancia y adolescencia.
Problemas en la actividad y la atención.
Ansiedad Generalizada.
Problemas de adaptación.
Episodio depresivo leve.
