La inteligencia artificial ya se está utilizando en Colombia para automatizar ventas, servicio al cliente, conciliaciones financieras, logística y gestión de personal, con casos en los que las compañías reportan reducciones de horas de trabajo y procesos que pueden ejecutarse hasta 10 veces más rápido.
La adopción empresarial de inteligencia artificial está pasando de las pruebas con herramientas generativas a la automatización de procesos que hacen parte de la operación diaria. Empresas de logística, restaurantes, servicios profesionales y comercio están integrando IA para reducir tareas manuales, conectar información y acelerar la respuesta a clientes. “Automatizar con IA no significa simplemente instalar un chatbot. Significa transformar una operación que hoy está dispersa entre Excel, WhatsApp, correos y personas en un sistema conectado, visible y mucho más fácil de controlar”, explica Luciano Musella, consultor en inteligencia artificial para empresarios.
Los casos de uso abarcan tres grandes frentes: los procesos administrativos, con conciliaciones, documentos, reportes y horarios; los comerciales, con cotizaciones, seguimiento y atención de clientes; y los operativos, con inventarios, pedidos, logística y seguimiento de entregas. La tendencia que gana espacio es la Vertical AI, soluciones desarrolladas específicamente para una industria y capaces de intervenir varios pasos de un mismo proceso.
Uno de los ejemplos está en las conciliaciones financieras. Musella explica que han desarrollado sistemas que comparan movimientos bancarios con facturas y comprobantes para realizar el proceso automáticamente. También han implementado plataformas que reciben pedidos por WhatsApp y trasladan la información organizada directamente a la operación de la compañía.
En logística, una plataforma desarrollada para Makand centralizó la operación de sus camiones en un solo sistema. La empresa puede conocer la ubicación de cada vehículo, el producto que transporta y el estado de cada entrega, mientras los clientes pueden consultar digitalmente dónde se encuentra su mercancía.
“En restaurantes, por su parte, la automatización está llegando a la gestión del personal. Sistemas desarrollados con IA permiten organizar en un clic los horarios de decenas de trabajadores, una actividad que anteriormente podía demandar varias horas cada semana”, asegura.
Estos casos reflejan un cambio en la forma en que las compañías están abordando la tecnología. La prioridad se concentra en procesos con reglas claras, información disponible y tareas repetitivas, donde el ahorro de tiempo puede traducirse en una mayor capacidad operativa.
La productividad aparece como uno de los primeros indicadores para medir el resultado. “En algunos procesos podemos llegar a ser hasta diez veces más rápidos”, comenta. La medición puede hacerse a partir de horas de trabajo liberadas, reducción de errores, velocidad de respuesta y cantidad de clientes que puede atender una misma estructura.
La automatización también está modificando las funciones de los trabajadores. El Fondo Monetario Internacional estima que cerca de 40% de los empleos del mundo están expuestos a la inteligencia artificial. La exposición incluye actividades que pueden automatizarse y otras en las que la tecnología complementa las capacidades de los empleados.
En una empresa contable, por ejemplo, la IA puede encargarse de organizar movimientos bancarios para que el profesional dedique más tiempo al análisis financiero. En una firma jurídica puede revisar documentos e investigar antecedentes. En salud puede apoyar la agenda, documentación y seguimiento de pacientes.
“La inteligencia artificial transforma el trabajo”, sostiene Musella. En su análisis, las tareas repetitivas pierden peso dentro de algunas funciones, mientras aumentan las actividades relacionadas con análisis, estrategia, atención y toma de decisiones.
Las pequeñas y medianas empresas también están incorporando estas herramientas. Una compañía con cinco empleados puede utilizar modelos de IA disponibles para organizaciones de mayor tamaño y aplicarlos en atención por WhatsApp, análisis de información, procesos comerciales o desarrollo de herramientas internas.
El costo de entrada también se ha reducido frente a ciclos anteriores de transformación tecnológica. Para una pyme, el punto de partida puede ser un solo proceso: identificar dónde se pierden más horas, qué actividad genera más errores o qué operación está limitando las ventas, automatizarla y medir el resultado antes de ampliar la implementación.
La inteligencia artificial también se está utilizando para personalizar la relación con los clientes. Los sistemas pueden analizar información de cada comprador y generar propuestas ajustadas a sus necesidades, mientras automatizan respuestas, pedidos, seguimiento y consultas. Musella señala que algunos de estos procesos pueden ejecutarse hasta 10 veces más rápido.
Otro frente es la toma de decisiones. Las empresas pueden utilizar IA para analizar ventas, costos, inventarios, comportamiento de clientes y diferentes escenarios antes de definir una estrategia. “Yo no utilizaría la IA como un oráculo que me dice qué hacer. La utilizaría como una herramienta que me permite llegar a una decisión mejor preparado”, señala.
El impacto, finalmente, sobre la rentabilidad depende de la capacidad de convertir el ahorro de tiempo en resultados financieros. Entre los indicadores que pueden utilizar las empresas están reducción de costos, aumento de ventas, menor cantidad de errores, mayor capacidad de atención y disminución de los tiempos de operación.
Finanzas, logística, restaurantes, salud, servicios jurídicos, comercio y servicios profesionales concentran actualmente algunos de los principales casos de uso. Datos disponibles, integración tecnológica, capacitación de los equipos, selección del proceso, medición del retorno y seguridad son algunos de los factores que condicionan los resultados de estas implementaciones.
