¿Quién protege sus datos en redes sociales? El caso TikTok reactiva el debate sobre la privacidad y la vigilancia digital

Por Economista Colombia 5 min de lectura
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Aunque han pasado un par de meses desde que el gobierno de Estados Unidos, literalmente, vetó a la red social TikTok, evento que, si bien parcialmente se resolvió y que reabrió tensiones diplomáticas y comerciales entre el gigante norteamericano y China, hoy sigue generando un debate con preguntas difíciles pero muy necesarias de responder: ¿quién tiene realmente el control de los datos personales en la era digital? ¿Hasta dónde pueden llegar las plataformas tecnológicas y los gobiernos con la información que usted publica todos los días en sus redes sociales?

Lo que comenzó como una medida de seguridad nacional terminó convirtiéndose en un llamado de atención mundial sobre la fragilidad de la privacidad en internet que no pierde actualidad.

En el caso particular de Colombia, el tema cobra actualmente mayor interés y así lo evidencia un reciente análisis de los abogados Sarita Enríquez y Juan Nicolás Lozano, del equipo de protección de datos y competencia del bufete Posse Herrera Ruiz, quienes abordaron el caso de TikTok como una muestra clara del poder que ejercen hoy los datos personales en decisiones políticas, económicas y regulatorias.

Según explican Enríquez y Lozano, el manejo que le da a la información la empresa china ByteDance —dueña de esta red social— provocó la reacción del gobierno estadounidense, que teme que los datos de millones de ciudadanos puedan ser usados con fines de vigilancia, manipulación o propaganda. En otras palabras, lo que podría parecer un asunto lejano, ya está marcando el camino de lo que se discute en todo el mundo y, de hecho, también en el país.

Más allá del nombre y el correo: el nuevo valor de los datos invisibles

El foco de esta discusión debe ir más allá de lo evidente. “Cuando pensamos en datos personales, por lo general nos referimos al nombre, el mail o el número de identificación. Pero hoy también lo son la geolocalización, los intereses, la imagen, la voz, los patrones de navegación. Todo eso dice quiénes somos”, señala Lozano.

Precisamente, una de las mayores preocupaciones que dejó como antecedente preocupante el caso TikTok es el nivel de perfilamiento que permite esta red social gracias a la enorme cantidad de información que recolecta, la cual no solo se usa para personalizar contenido, sino también para direccionar publicidad o incluso —según alertan gobiernos— influir políticamente en audiencias masivas. “Es medio o canal digital que recopila datos biométricos, de comportamiento, de consumo… y todo eso tiene un valor estratégico en un entorno globalizado”, advierte Enríquez.

Pero más allá de esa coyuntura, el análisis de Posse Herrera Ruíz deja lecciones importantes para Colombia, además de inquietudes que no se pueden pasar por alto. ¿Están los ciudadanos informados sobre cómo se usan sus datos? ¿Cumplen las empresas con las reglas de protección? ¿Tiene el Gobierno las herramientas suficientes para fiscalizar el manejo de esa información?

En contexto, vale mencionar que en el país la Ley 1581 de 2012 establece los principios de protección de datos personales. Sin embargo, Enríquez coincide en que aún falta conciencia tanto en las personas como en las empresas sobre la importancia y los riesgos del tratamiento de esta información. “Las políticas de privacidad no deben ser vistas como letra muerta. Son las reglas del juego, y cuando están claras, todos saben qué esperar”, afirma Enríquez.

Además, las compañías que subcontratan servicios tecnológicos deben asegurarse de que los terceros —como proveedores de almacenamiento o plataformas externas— también respeten los derechos del usuario. Aquí entran en juego, por ejemplo, mecanismos como los contratos de transmisión de datos, que obligan a un manejo responsable y transparente de la información. “El hecho de delegar el servicio no elimina la responsabilidad”, añade Lozano.

Tres claves de lo que puede hacer para proteger sus datos en redes sociales

Lea las políticas de privacidad con atención. Aunque no sea común, es crucial entender qué uso se le dará a su información. Esto le evitará sorpresas futuras.

Ajuste las configuraciones de privacidad. Las redes permiten limitar el acceso a su ubicación, cámara o contactos. No todo lo que piden en configuración es necesario activarlo.

Sospeche del “gratis total”. Si no paga con dinero, probablemente pagará con sus datos. Evalúe si realmente vale la pena ese intercambio.

No hay duda que el caso TikTok ha puesto sobre la mesa una verdad incómoda pero necesaria: la privacidad digital ya no es un asunto técnico o secundario, sino una cuestión de soberanía, seguridad y derechos fundamentales. Y aunque el debate se esté dando a nivel global, cada persona —en Colombia o en cualquier parte del mundo— tiene un papel clave en la defensa de su información.

“Ya no se trata solo de quién recolecta los datos, sino de quién los controla, con qué fines y bajo qué reglas. Si no entendemos eso, corremos el riesgo de entregar mucho más que contenido a las redes sociales: estamos entregando poder”, concluyen Enríquez y Lozano.

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