(Rodrigo Lama, Chief Business Officer de la fintech latinoamericana Global66).- La semana pasada llegó cargada de eventos relevantes en torno a las actas del FOMC y los primeros indicadores de actividad de mayo, en un contexto donde el conflicto en el Medio Oriente siguió marcando el pulso del mercado. La gran novedad institucional de la semana fue la consolidación del nuevo liderazgo de la Fed bajo Kevin Warsh, cuya primera acción relevante fue la publicación de las actas del FOMC el miércoles.
El evento más importante de la semana fueron las actas de la última reunión del FOMC, publicadas el miércoles 20. El documento confirmó lo que el mercado temía: una mayoría de participantes señaló que podría ser apropiado endurecer la política monetaria si la inflación persiste por encima del objetivo, adoptando explícitamente un marco de dos lados que deja abierta tanto la opción de alza como de eventual recorte. Las actas también mostraron profunda preocupación por el desplazamiento alcista de la curva de futuros del petróleo como driver de las expectativas inflacionarias. La publicación de las actas coincidió ese mismo miércoles con las declaraciones de Trump señalando que las negociaciones con Irán estaban en sus «etapas finales», lo que generó una caída abrupta del WTI de cerca de 5.3% en la sesión, mientras los activos de riesgo rebotaban con fuerza.
Ese cruce de señales, actas hawkish más esperanza de paz en el Medio Oriente, definió la dinámica de la semana. El WTI cerró con una caída cercana al 4.4% tras la corrección del miércoles. El dólar, medido por el DXY, se mantuvo prácticamente lateral, con episodios de fortaleza y debilidad que se compensaron. Los rendimientos de los bonos del Tesoro a 10 años cedieron levemente reflejando que el mercado digirió las actas sin pánico adicional. El oro cedió por cuarta semana consecutiva, mientras el cobre cerró con un alza semanal, en un escenario distinto al del resto de los metales.
Los PMI preliminares de mayo entregaron un cuadro mixto. El PMI manufacturero sorprendió al alza, marcando su nivel más alto desde mayo de 2022. El PMI de servicios, en cambio, decepcionó, quedando apenas por encima de la línea de expansión y reflejando que el consumidor sigue frenado por la incertidumbre y los altos precios de la energía. La divergencia entre ambos sectores sugiere una economía que resiste en la industria pero con presiones crecientes en el lado del consumo.
En la región, el peso colombiano experimentó la mayor apreciación de la semana, con el USD COP cayendo desde 3,794 hasta 3,681, su nivel más bajo en más de dos semanas, favorecido por el retorno del apetito por riesgo en emergentes y la moderación del dólar global. Sin embargo, el mercado también está procesando un factor local de creciente relevancia: la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia el próximo 31 de mayo, que añade una capa de incertidumbre sobre el tipo de cambio. Con la votación a solo días de distancia, el mercado está comenzando a incorporar el riesgo electoral en el COP, especialmente ante la incertidumbre sobre la dirección de política económica del próximo gobierno.
Esta semana la agenda vuelve a ser relevante, con la segunda estimación del PIB del primer trimestre y el PCE subyacente de abril como los eventos centrales. En un contexto donde la inflación sigue siendo el driver dominante, el PCE será especialmente vigilado como la medida de inflación preferida de la Fed, con implicancias directas sobre las expectativas de tasas para el segundo semestre. Adicionalmente, el mercado estará expectante ante cualquier avance significativo en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, que de concretarse podría cambiar el mapa energético global de forma abrupta.
Perspectivas a Corto Plazo
El mapa macro se ha vuelto más complejo cada semana que pasa. Las actas del FOMC confirmaron que el Comité tiene los ojos puestos en la inflación y que la opción de alza está sobre la mesa. El mercado lo entendió y las probabilidades de alza para el segundo semestre superaron el 50% en varios vencimientos. En este contexto, nuestra visión estructural de dólar débil en el mediano plazo enfrenta su mayor desafío: el diferencial de tasas reales comienza a operar a favor del dólar si la Fed sube mientras otros bancos centrales se mantienen o recortan.
Sin embargo, el factor que puede revertir todo este escenario es el mismo que lo generó: el conflicto en el Medio Oriente. Las declaraciones de Trump sobre negociaciones en «etapas finales» con Irán mostraron que una sola noticia puede mover el petróleo 5% en horas y cambiar completamente el mapa inflacionario. Mientras el Estrecho de Ormuz permanezca cerrado y el WTI sobre USD 90, la Fed tendrá dificultades para recortar, el dólar mantendrá soporte táctico y las monedas emergentes operarán bajo presión. Una resolución del conflicto, en cambio, sería el catalizador positivo más poderoso del año para los mercados globales. El déficit fiscal y la liquidez global siguen siendo los factores estructurales que limitan el upside del dólar en el largo plazo.
Barómetro de Tasas de Interés – Fed
Según el CME FedWatch Tool, el barómetro de tasas muestra un giro significativo tras las actas del FOMC. Para la reunión de junio, el mercado mantiene un 82.5% de probabilidad de mantención con un 17.5% ya asignado a una alza. Sin embargo, el escenario cambia dramáticamente hacia el segundo semestre: julio ya muestra casi paridad entre mantención (51.3%) y alza (48.7%), mientras que septiembre tiene al alza como escenario mayoritario con un 64% de probabilidad. La probabilidad de que la Fed haya subido tasas al menos una vez antes de fin de año supera el 50% según la curva de futuros. Es el reposicionamiento más significativo en las expectativas de política monetaria desde el inicio del conflicto en el Medio Oriente.
Esta semana (25 – 29 de mayo de 2026)
Estados Unidos:La semana arranca con los mercados estadounidenses cerrados el lunes por el feriado de Memorial Day.los eventos más relevantes son la segunda estimación del PIB del primer trimestre y el PCE subyacente de abril, la medida de inflación preferida de la Fed. Dado que tanto el IPC como el IPP de abril sorprendieron al alza, el mercado esperará una lectura similar en el PCE, lo que podría reforzar aún más las expectativas de ajuste de tasas en el segundo semestre. La semana incluye además la confianza del consumidor Conference Board de mayo como termómetro del estado de ánimo de los hogares, el ingreso y gasto personal de abril y las peticiones de subsidio por desempleo.
Colombia: el viernes se publicarán las tasas de desempleo de abril.
Perspectiva y escenarios para esta semana:
“Seguimos en un escenario de incertidumbre donde el conflicto en el Medio Oriente y la trayectoria de la inflación determinan el mapa. Esta semana el PCE del jueves será el dato más relevante para las expectativas de tasas, mientras cualquier novedad en las negociaciones con Irán podría cambiar el escenario energético de forma abrupta.
En un escenario favorable para las monedas emergentes, el PCE de abril llega en línea o por debajo de lo esperado, sugiriendo que la inflación energética no se ha trasladado plenamente. Esto reduciría las probabilidades de ajuste de tasas y daría respiro al dólar. Si además hay avances concretos en las negociaciones con Irán y el WTI cede, el COP recuperaría terreno. Bajo este escenario, el USDCOP podría profundizar hasta la zona de 3,600, aunque este último seguirá influenciado por el escenario político local de las elecciones del 31 de mayo.
En un escenario adverso, el PCE sorprende al alza confirmando el traslado del shock energético a la economía real, las negociaciones con Irán no progresan y el WTI rebota sobre los USD 100. En ese caso las probabilidades de ajuste de tasas de la Fed escalarían y el dólar recuperaría fuerza. El USDCOP podría rebotar hacia la zona de 3,750”, indica el experto de la fintech Global66.
