El Gobierno nacional activó esta semana una cláusula especial y suspendió temporalmente la regla fiscal. Esta decisión, aunque legal, marca un cambio importante en la forma en que el país maneja sus finanzas y, de inmediato, genera alertas por las implicaciones que puede tener en la economía, las empresas y, sobre todo, en el bolsillo de los ciudadanos.
Para entender el alcance de esta medida, es fundamental saber qué es la regla fiscal. Imagine esta norma como un «límite de gasto» para el Gobierno. Es una norma clara que le dice hasta cuánto puede endeudarse y cuánto puede gastar cada año con el fin de mantener las cuentas del país en orden. Es similar a cuando una familia se impone un tope para no gastar más de lo que gana, buscando así evitar que las deudas se salgan de control y se mantenga una salud financiera.
Al suspenderla, el Estado puede aumentar el gasto público sin las limitaciones tradicionales. De hecho, el Gobierno argumenta que necesita esta flexibilidad para mantener la inversión en obras públicas, impulsar programas sociales y, en general, reactivar la economía, especialmente en un momento donde la recaudación de impuestos no es la esperada.
Sin embargo, esta decisión no tiene el mismo sustento que en 2020, la única vez que se dejó en stand by la regla fiscal, la cual fue durante la pandemia. Al respecto, Olga Viviana Tapias, socia de Impuestos de la firma Russell Bedford Colombia, afirma: “Este tipo de decisiones, aunque son posibles dentro de la ley, deberían guardarse para momentos realmente excepcionales. Hoy no enfrentamos una situación tan alarmante como la de la emergencia sanitaria generada por el COVID-19, al contrario, esta medida pone a dudar sobre qué tan sólidas son las finanzas del país”.
Las consecuencias directas de esta decisión para el país y sus finanzas
Aunque este anuncio pueda parecer algo lejano o técnico para muchos colombianos, tenga en cuenta que tendrá efectos directos e indirectos en la economía.
En primer lugar, con esta suspensión, el Gobierno podrá gastar más dinero sin tener que recortar programas o proyectos. No obstante, esto significa que aumentará el déficit fiscal (la diferencia entre lo que gasta y lo que recauda) y, posiblemente, se endeudará más.
“Esta decisión envía un mensaje doble a los mercados financieros. Por un lado, muestra que el Gobierno quiere seguir apoyando el gasto social, pero por otro, genera preocupaciones sobre si el país podrá mantener sus finanzas saludables a largo plazo”, advierte Tapias.
Y esas preocupaciones ya están generando reacciones. El precio del dólar en Colombia se disparó este miércoles 12 de junio, superando los $4.189, un incremento de casi $100 frente al promedio de la semana pasada. Sin embargo, hoy, jueves 12 de junio, tuvo una leve caída y se cotiza a $4.183. Analistas del mercado atribuyen esta fuerte devaluación del peso a la incertidumbre que generó el anuncio del Ejecutivo, lo que ha motivado una salida de capitales y un aumento en la demanda de dólares como refugio frente al riesgo fiscal.
Además, el precio del barril de petróleo Brent, referencia clave para Colombia, cayó hasta los US$68,7 dólares, una baja que agrava el panorama, pues el país depende en buena parte de estos ingresos para equilibrar sus cuentas externas. Con un crudo a la baja y un dólar al alza, la presión sobre la inflación y las importaciones aumenta.
De acuerdo con Tapias, esta preocupación en los mercados puede generar un efecto dominó: “si Colombia es vista como un país que tiene menos control sobre sus gastos, los intereses de los préstamos que pide el Gobierno podrían subir. Y si a los bancos les cuesta más conseguir dinero, las tasas de los créditos que los ciudadanos de a pie solicitan para su casa, para consumir o para un negocio también podrían incrementarse”.
En segunda instancia, si la deuda pública crece demasiado, en el futuro podría ser necesario que el Gobierno recorte gastos o aumente los impuestos para solucionar ese desequilibrio. A esto se suma el riesgo de que haya más inflación, es decir, que los precios de los productos y servicios suban, especialmente si el gasto adicional del Estado impulsa la demanda en un momento de poco crecimiento económico.
“La gente debe entender que cuando el Gobierno gasta más sin tener un respaldo claro, en algún momento alguien tendrá que pagar esa cuenta. Eso podría ser a través de impuestos más altos, de precios más caros por la inflación, o de recortes en programas sociales”, señala la analista.
Empresas, empleo e inversión: ¿qué podemos esperar?
Para las compañías, esta medida también tiene efectos mixtos. A corto plazo, una mayor inversión pública puede activar sectores como la construcción, el transporte y los servicios. No obstante, los riesgos aparecen a mediano y largo plazo: “si la confianza en el país se deteriora, el acceso a créditos para las empresas podría volverse más difícil y las condiciones para invertir podrían empeorar”, agrega Tapias.
De igual forma, hay implicaciones para la inversión de empresas extranjeras. Colombia ha construido su buena reputación a nivel internacional, en parte, gracias a su disciplina fiscal. Romper con esa tradición, indica la experta, aunque sea temporalmente, “puede generar cautela entre los inversionistas de otros países. Y en un entorno donde hay menos inversión, la creación de nuevos empleos podría estancarse, lo que finalmente afectaría el ingreso de los hogares y el consumo de los ciudadanos de a pie”.
Si bien el Gobierno presentará en los próximos días un plan detallado en el Marco Fiscal de Mediano Plazo, donde se espera que se precise cómo y cuándo volverá a aplicarse la regla fiscal, por ahora, y hasta entonces, persiste la incertidumbre y se envía un mensaje que no tranquiliza del todo a los mercados financieros.
En conclusión, la suspensión de la regla fiscal puede darles un respiro a las finanzas del Estado hoy, pero también plantea riesgos importantes en cuanto a la deuda, la inflación, las tasas de interés y la confianza en la economía. El impacto ya se siente en la tasa de cambio y podría profundizarse poco a poco en las decisiones de consumo, inversión y ahorro de todos los colombianos.
