TRM $ 3.593 • 0,00%
Tasa Banrep 9,25% • 0,00%
Brent US$ 116,63 • 0,00%
WTI US$ 96,46 • 0,00%

Exministros y académicos también rechazan alza inexplicable del salario mínimo

Por Economista Colombia 5 min de lectura
Compartir: Facebook X LinkedIn

Van en aumento las voces que rechazan el alza del 23% del salario mínimo del 2026 decretada por el presidente Gustavo Petro, sin tener en cuenta las normas que existen para su determinación.

Exministros del mismo gobierno Petro, como es el caso de José Antonio Ocampo, se manifestaron sobre dicho aumento. A través de su cuenta en la red social X, Ocampo señaló que a través de los aumentos de costos laborales se verán afectadas todas las empresas, especialmente las micro y pequeñas.

De acuerdo con el exministro, el «elevado aumento»del salario mínimo tendrá efectos positivos solo para una décima parte de los trabajadorescolombianos. Sin embargo, sus efectos negativos se verán reflejados en la inflación, el alza de los costos laborales así como el incremento en las tasas de interés.

«La inflación aumentará, directamente por el amplio grupo de bienes y servicios que están indexados al salario mínimo, y por los aumentos en costos de producción, incluyendo en ambos casos componentes de la canasta familiar», advirtió.

Ocampo explicó que este incremento podría impactar el empleo formal en un país con altos niveles de informalidad. “En primer término, se agrega a los costos laborales que genera la reforma laboral, lo cual tendrá efectos sobre el empleo formal, en un contexto en el cual casi la mitad de los trabajadores urbanos colombianos y más del 80% de los rurales son informales”, afirmó.

Teniendo en cuenta que los trabajadores informales no tienen un incremento conforme al alza del salario mínimo, es un panorama preocupante, pues de acuerdo con estadísticas oficiales del Dane, durante el primer trimestre de 2025, la informalidad laboral en Colombia alcanzó 57,2 %de la población.

Ocampo hizo un llamado al presidente Petro para que explique cómo enfrentará estos impactos y cuestionó el momento de la decisión. Una decisión que dice, sus consecuencias tendrá que manejarlas el próximo mandatario o mandataria.

“El gobierno debe explicar públicamentecómo va a manejar estos efectos negativos y además por qué, si tenía la convicción de la conveniencia de un salario vital, adoptó esta decisión al final de su mandato, dejando que sus efectos tuvieran que manejarlos el próximo gobierno”.

El también exministro de Hacienda y aspirante presidencial, Mauricio Cárdenas, se unió a las voces críticas. El líder no dudó en calificar la medida como “irresponsable” y alertó sobre sus posibles efectos negativos en la economía, como el aumento del desempleo y la informalidad.

“Al tendero, al empleador, pequeño, mediano o grande, que lo ponen a pagar ese salario, simplemente dice: ‘Mis números no me dan’. Y acaba despidiendo. Muchos trabajadores terminarán en la informalidad, ganando menos del salario mínimo, sin beneficios, sin prestaciones”.

Juan Pablo Herrera, decano de la Facultad de Economía de la Universidad Externado de Colombia, calificó como desafortunado el reciente anuncio del presidente Gustavo Petro sobre el salario mínimo. Señaló que se trata de un costo laboral importante para las empresas, lo que podría desencadenar una destrucción de empleos.

Asimismo, advirtió que este incremento también puede hacer que el sistema económico en su conjunto se vea afectado, ya que los precios de bienes y servicios podrían aumentar, impactando con mayor fuerza a las personas con menor poder adquisitivo. “Es un motivo de total preocupación; es una medida populista y no tiene soporte técnico”, concluyó.

Desde JP Morgan

El banco JP Morgan también reaccionó al alza del salario mínimo en Colombia y en un análisis advierte que el incremento, muy por encima de los parámetros técnicos de inflación y productividad, tendrá efectos transversales sobre precios, tasas de interés, mercado laboral y finanzas públicas a lo largo de 2026.

De acuerdo con una publicación del diario El Heraldo, el análisis resalta que, dado el peso del salario mínimo en la estructura salarial del país, su incremento tiende a trasladarse de forma rápida a costos empresariales, precios de servicios y gasto público indexado.

J.P. Morgan estima que el aumento del salario mínimo podría sumar cerca de 140 puntos básicos a la inflación de 2026, elevando su proyección a 6,1% anual en diciembre, frente al 4,7% estimado antes del anuncio.

El informe anticipa que el Banco de la República adoptaría una postura monetaria más restrictiva, con tres incrementos consecutivos de 50 puntos básicos hasta abril, seguidos de nuevas alzas en junio y julio.

Este ritmo de ajuste, señala J.P. Morgan, sería superior al previsto inicialmente y reflejaría la necesidad de contener el impacto del salario mínimo sobre la inflación subyacente.

Aunque no se proyecta un aumento abrupto del desempleo, el banco advierte que el mayor costo laboral podría impulsar un aumento de la informalidad, en un contexto en el que algunos sectores tendrían dificultades para absorber el ajuste salarial.

Este efecto podría revertir avances recientes en formalización, especialmente entre pequeñas y medianas empresas.

En materia fiscal, J.P. Morgan calcula que el mayor gasto indexado al salario mínimo elevaría el déficit fiscal primario en 0,5 puntos del PIB, hasta alrededor del 3,5 % del PIB en 2026, con riesgos sesgados hacia un deterioro adicional.

Asimismo, el informe prevé un ensanchamiento del déficit en cuenta corriente, asociado a un mayor consumo interno y a ajustes en el tipo de cambio real.

PUBLICIDAD (banner)