(Bloomberg) — El presidente Donald Trump dijo que impondrá un arancel del 25% a los bienes procedentes de países que estén “haciendo negocios” con Irán, intensificando la presión sobre el gobierno de Teherán, que ha sido sacudido por protestas generalizadas.
Trump publicó el lunes en redes sociales que el nuevo gravamen sería “efectivo de inmediato”, sin ofrecer detalles sobre el alcance o la implementación de los cargos. La medida tiene el potencial de alterar importantes relaciones comerciales de Estados Unidos en todo el mundo. Los socios de Irán incluyen no solo a Estados vecinos, sino también a grandes economías como India, Turquía y China.
“Cualquier país que haga negocios con la República Islámica de Irán pagará un arancel del 25% sobre cualquier y todo negocio que se realice con Estados Unidos de América. Esta orden es final y concluyente”, dijo.
El presidente de Estados Unidos ya había impuesto gravámenes de hasta el 50% a productos indios vinculados a la compra de petróleo ruso. Ambas partes han trabajado durante meses para cerrar un acuerdo que otorgue a Nueva Delhi un alivio arancelario largamente buscado.
Los vínculos comerciales del país del sur de Asia con Irán son modestos y representan apenas el 0,15% del comercio total de India. Irán fue alguna vez el tercer mayor proveedor de crudo del país, pero Nueva Delhi suspendió las compras en 2019 después de que Estados Unidos reinstalara sanciones contra Teherán.
Si bien el alcance de las últimas medidas arancelarias de Trump sigue siendo incierto, los intereses de India en el puerto iraní de Chabahar podrían quedar bajo escrutinio. El puerto ofrece a India una vía clave hacia Afganistán y Asia Central a través del Corredor Internacional de Transporte Norte-Sur, lo que le permite eludir a su rival Pakistán. India firmó en 2024 un acuerdo de largo plazo para operar el puerto estratégico y ampliar su presencia regional.
Un arancel adicional del 25% que afecte a productos procedentes de Pekín presenta el riesgo de desestabilizar la tregua comercial que Trump negoció con el presidente chino, Xi Jinping, a finales del año pasado. China es el mayor comprador mundial de crudo iraní y las refinerías independientes del país estaban incrementando su consumo de ese petróleo hasta el mes pasado.
Sobre la amenaza pesa además una decisión inminente de la Corte Suprema de Estados Unidos sobre la legalidad de los aranceles globales de Trump. Si los jueces fallan en su contra, podría verse limitada su capacidad para imponer rápidamente gravámenes a los socios de Irán. El próximo día de publicación de fallos del tribunal es el miércoles.
Irán ha atravesado semanas de disturbios masivos, que inicialmente fueron provocados por una crisis cambiaria y el deterioro de las condiciones económicas, pero que cada vez más se han dirigido contra el régimen. Esto se ha convertido en el mayor desafío para el sistema gobernante de la República Islámica desde 1979.
Aunque el régimen del líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, ha superado protestas en el pasado, las manifestaciones se están extendiendo y, según algunas estimaciones, reunieron a cientos de miles de personas en todo el país durante el fin de semana. Las autoridades iraníes han intentado sofocar las protestas, en una medida que ya arroja más de 500 personas muertas y más de 10.000 arrestos, según la agencia Human Rights Activists News Agency.
Trump ha respaldado abiertamente a los manifestantes y advirtió a Teherán contra una represión violenta de las manifestaciones. En una entrevista con Fox News la semana pasada, dijo que Estados Unidos golpearía a Irán “muy duro” si continuaba disparando contra los manifestantes.
El domingo, el presidente dijo a periodistas que el liderazgo iraní se había puesto en contacto para buscar conversaciones y que se estaba organizando una reunión, sin ofrecer detalles sobre fechas. Aun así, señaló que su administración está considerando posibles opciones e indicó que estaba coordinando con aliados en la respuesta a Irán.
“Lo estamos analizando muy seriamente. El Ejército lo está analizando y estamos evaluando algunas opciones muy fuertes”, dijo Trump a los periodistas. “Estoy recibiendo informes cada hora y vamos a tomar una determinación”.
Trump ha sido informado sobre una serie de opciones para ataques militares en Irán, incluidos objetivos no militares, según dijo un funcionario de la Casa Blanca durante el fin de semana. El presidente está considerando seriamente autorizar un ataque, de acuerdo con el funcionario, que solicitó el anonimato para detallar las discusiones internas.
El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, abrió canales de comunicación con el enviado de Medio Oriente de Trump, Steve Witkoff, dijo el lunes un portavoz del ministerio.
Irán advirtió a Estados Unidos e Israel —que coordinaron ataques contra instalaciones nucleares del país el año pasado— contra cualquier intento de intervención. Teherán y Washington no mantienen relaciones diplomáticas formales desde hace décadas.
Las amenazas de Trump a Irán mantienen a la región en vilo, tras el ataque de Estados Unidos a inicios de este mes en Venezuela —otro país rico en petróleo— que derivó en la captura del expresidente Nicolás Maduro. Si Estados Unidos o Israel intervienen, existe el riesgo de arrastrar a países vecinos al conflicto y de poner en peligro el acceso al Estrecho de Ormuz, una vía marítima clave para los exportadores de energía.
