(EFE).- El centrista Rodrigo Paz cumple este 8 de mayo seis meses en la Presidencia de Bolivia, con cambios significativos en la política exterior y en la economía, aunque limitados por el modelo heredado del Movimiento al Socialismo (MAS) y la resistencia de los sindicatos que fueron aliados de ese partido izquierdista que gobernó el país durante 20 años.
Estas son algunas claves del medio año del Gobierno de Paz:
1. Giro exterior
Desde su triunfo electoral, Paz ha señalado que quiere poner a «Bolivia en el mundo» y que «el mundo venga a Bolivia», con un giro en la política exterior del país respecto a lo que hicieron las Administraciones de los izquierdistas Evo Morales (2006-2019) y Luis Arce (2020-2025).
Esto supuso acercamientos con países con los que estaban enemistados Morales y Arce, como Estados Unidos e Israel, y distanciamientos de los aliados del MAS, como Cuba, Venezuela, Nicaragua, Rusia e Irán.
Paz también acudió a organismos multilaterales para afrontar con nuevos créditos la crisis económica en Bolivia y busca abrir un «nuevo ciclo» con Chile, con una agenda sobre todo económica y comercial, sin hacer énfasis de inicio en la centenaria reclamación marítima boliviana.
2. Economía
El cambio de gobierno ocurrió en un contexto de crisis por la falta de dólares, el desabastecimiento de combustibles y una inflación que en 2025 cerró en 20,40 %, con una economía «quebrada», según el mandatario.
El Gobierno dio algunos pasos para cambiar el modelo económico que rigió en los últimos 20 años con el Estado como protagonista, como la retirada de la subvención a los combustibles, un recorte del gasto público y la emisión diaria de una cotización «referencial» del dólar respecto a la moneda nacional para frenar la especulación en el mercado paralelo, aunque el oficial se mantiene en 6,96 bolivianos.
Al primer trimestre, las reservas internacionales netas (RIN) llegaron a 3.542,9 millones de dólares y se registró un superávit comercial de 1.268 millones. No obstante, la falta de dólares sigue afectando al país porque destina las divisas que consigue a la importación de los combustibles.
3. Reformas estratégicas
Paz ha criticado las nacionalizaciones decretadas durante el Gobierno de Morales, sobre todo en hidrocarburos porque, según dijo, no dieron los resultados prometidos, ahuyentaron las inversiones y agotaron los yacimientos sin hacer nuevas exploraciones.
Su Gobierno enviará al Parlamento nuevas leyes para sectores estratégicos como los hidrocarburos, energías y minería, y una de inversiones para dar seguridad jurídica a los capitales privados nacionales y extranjeros.
No obstante, cualquier iniciativa legislativa deberá sujetarse a la Constitución vigente desde 2009 que, entre otros, otorga al Estado los derechos propietarios de los recursos naturales y el «control estratégico» de las respectivas cadenas productivas.
4. Criminalidad
Entre los sucesos destacados está la captura en marzo del presunto narcotraficante uruguayo Sebastián Marset, el tercero más buscado por la DEA que cayó en una operación policial en la región oriental de Santa Cruz y fue enviado inmediatamente a EE.UU.
En coincidencia con la captura del uruguayo empezaron a ocurrir con más frecuencia los crímenes por sicariato, sobre todo en el centro y oriente bolivianos, lo que Paz atribuyó a pugnas por la reorganización de las mafias que operan en el país.
El caso más reciente fue el asesinato a tiros de un alto magistrado, Víctor Hugo Claure, presuntamente por sus decisiones sobre temas de tierras, ante lo cual, el órgano judicial exigió al Gobierno la aplicación de medidas de seguridad y protección permanentes.
5. Alta conflictividad
Los cambios planteados por Paz se han topado con la resistencia de los sindicatos y organizaciones sociales que fueron aliados políticos del MAS, con un primer conflicto fuerte a fines de 2025 por la retirada de la subvención de los combustibles.
Las protestas contra esa medida fueron lideradas por la Central Obrera Boliviana (COB), que ahora ha vuelto a confrontarse con el Gobierno por demandas salariales y para exigir que no se privaticen las empresas estatales, en alianza con sectores campesinos que exigen la renuncia del mandatario.
Paz reconoció que entre los momentos difíciles de sus primeros meses de gestión estuvo el problema por la mala calidad de la gasolina que desató la airada reclamación de miles de usuarios, sobre todo los transportistas que pararon en numerosas ocasiones para exigir un resarcimiento por los daños a sus vehículos.
