A medida que crece el mercado de motocicletas en Colombia, también aumenta la necesidad de fortalecer las medidas de verificación y compra segura. Los delincuentes han comenzado a utilizar ubicaciones falsas en Google, páginas web fraudulentas, perfiles en redes sociales y canales de mensajería para suplantar concesionarios y marcas reconocidas, afectando a compradores que buscan adquirir una motocicleta de manera legítima. De acuerdo con datos recopilados por la Cámara de la Industria de Motocicletas de la ANDI, en los últimos años se han reportado cerca de 3.000 casos relacionados con este tipo de fraudes, lo que evidencia la importancia de que los consumidores consulten siempre canales oficiales y verifiquen la información antes de realizar cualquier pago.
“Los delincuentes están aprovechando la urgencia de algunos compradores por conseguir determinados modelos de motocicleta. Cuando una moto tiene alta demanda y baja disponibilidad, aumenta el riesgo de que las personas acudan a canales no autorizados y terminen siendo víctimas de fraude”, explica Iván Darío García, director ejecutivo de la Cámara de la Industria de Motocicletas de la ANDI.
El tema cobra especial relevancia si se tiene en cuenta que la motocicleta es hoy el principal vehículo de acceso al trabajo, al estudio y al emprendimiento para millones de colombianos, en su mayoría de estratos 1, 2 y 3. Más allá del impacto que estos delitos puedan tener sobre las empresas o las marcas, la principal preocupación es la afectación económica y social que sufren miles de personas que pierden sus ahorros al intentar adquirir una motocicleta. Por ello, promover una cultura de compra segura no solo protege el patrimonio de los consumidores, sino que contribuye a que más personas puedan avanzar en sus proyectos personales y económicos con confianza.
La alta demanda abre espacio para nuevas estafas
Las cifras recopiladas por el gremio evidencian que los delincuentes suelen enfocar sus estafas en motocicletas con alta demanda y disponibilidad limitada en el mercado, aprovechando el interés de los compradores por acceder rápidamente a determinados modelos. Por esta razón, categorías como las motos Scooter, las Doble Propósito y sobre todo, las motocicletas Street (motos de calle) aparecen con frecuencia entre los reportes recibidos.
Los casos reportados muestran que las motocicletas de hasta 200 cc concentran aproximadamente la mitad de las denuncias registradas. El resto se distribuye entre fraudes asociados a repuestos (22%), servicios de mantenimiento (16%) y motocicletas de mayor cilindraje (12%).
Del hurto tradicional a la suplantación digital
Uno de los hallazgos más relevantes es la transformación del fenómeno durante los últimos años, entre 2021 y 2022 predominaban los hurtos aislados y casos puntuales de abuso de confianza. En 2024 aparecieron modalidades más complejas como cartas de crédito falsas, facturas adulteradas, suplantación de marcas y cheques modificados. Mientras que en 2025 y 2026 se ha identificado un salto importante en la sofisticación de los fraudes donde hoy los delincuentes crean ubicaciones y perfiles falsos en Google cerca de concesionarios reales, utilizan fotografías auténticas de puntos de venta, suplantan asesores comerciales, crean páginas web fraudulentas e incluso modifican documentos enviados por WhatsApp para dar apariencia de legalidad. .
“Estamos viendo una transformación del fraude. Antes el riesgo estaba en una oferta sospechosa, hoy los delincuentes pueden aparecer en buscadores como Google como si fueran un concesionario legítimo, utilizar imágenes reales y documentos aparentemente válidos. Eso hace que la prevención y la verificación sean más importantes que nunca”, agrega García.
Prevención y alerta ante las principales modalidades de fraude
Casi uno de cada dos fraudes reportados entre enero de 2025 y mayo de 2026 se originó a través de perfiles falsos en Google complementadas con conversaciones por WhatsApp.
A esto se suman pagos solicitados a billeteras digitales de terceros como Nequi o Daviplata 30%, documentos adulterados 12% y páginas web falsas que utilizan la identidad visual de marcas y distribuidores autorizados 10%. Las compañías también han identificado más de 25 sitios web fraudulentos relacionados con marcas o concesionarios del sector motociclista.
Medellín, Cali y Bogotá lideran los reportes
Los reportes recopilados evidencian que estas modalidades de fraude se presentan tanto en grandes ciudades como en municipios intermedios del país. La distribución de los casos muestra una mayor concentración en algunas zonas urbanas, aunque ninguna región está exenta del riesgo. Entre mediados de 2023 y abril de 2026, una de las ensambladoras consultadas identificó que el 48% de los reportes se concentró en Medellín, el 28% en Cali y el 24% en Bogotá.
La industria también ha identificado una concentración relevante de reportes en algunos municipios de Córdoba, lo que evidencia que este fenómeno ya no se limita a las principales ciudades del país. Los casos reportados demuestran que estas modalidades de fraude afectan tanto a grandes ciudades como a municipios intermedios, por lo que ningún comprador debería asumir que está libre de riesgo por su ubicación geográfica.
Cinco claves para comprar una motocicleta de forma segura
Frente a este panorama, Movemos Colombia, iniciativa liderada por la Cámara de la Industria de Motocicletas de la ANDI y las principales ensambladoras del país, recomienda y comparte una serie de recomendaciones para que los compradores puedan realizar una adquisición informada, consciente y segura, reduciendo el riesgo de caer en fraudes o suplantaciones:
Verificar que el concesionario y los datos de contacto correspondan a los canales oficiales de la marca, incluyendo teléfonos, direcciones y redes sociales.
Realizar pagos únicamente a cuentas corporativas registradas a nombre de la empresa.
Desconfiar de ofertas con precios inusualmente bajos o promesas de entrega inmediata.
Validar la autenticidad de la documentación y consultar el historial del vehículo en el RUNT.
Llevar a cabo todo el proceso de compra, entrega y traspaso a través de canales formales.
Un desafío que exige más control y prevención
Desde el sector también se han puesto en marcha acciones para enfrentar esta problemática, incluyendo denuncias, monitoreo de plataformas digitales, campañas de prevención, alertas en redes sociales y solicitudes a empresas tecnológicas para eliminar perfiles y ubicaciones fraudulentas.
Frente a esta situación, el reto principal es fortalecer la capacidad de los ciudadanos para identificar señales de alerta antes de realizar una compra, al tiempo que se refuerzan los mecanismos de control sobre el uso fraudulento de marcas, ubicaciones comerciales y plataformas digitales.
“Cada caso de fraude representa a una persona o una familia que pierde recursos construidos con esfuerzo. Por eso, el llamado es a verificar siempre la información antes de realizar pagos y utilizar únicamente canales oficiales. Una validación de pocos minutos puede evitar pérdidas económicas muy importantes”, concluye García.
En Colombia, la motocicleta es mucho más que un vehículo. Para millones de personas representa una herramienta de trabajo, una oportunidad de emprendimiento y un medio para acceder a educación y empleo. Por eso, cada fraude no solo afecta el patrimonio de una familia, sino que compromete sus oportunidades de progreso. Promover compras seguras y fortalecer la cultura de verificación es una responsabilidad compartida entre autoridades, empresas y ciudadanos. Esta alerta busca precisamente que menos colombianos sean víctimas de estafas y que los delincuentes encuentren cada vez menos oportunidades para engañar a quienes buscan adquirir una motocicleta de manera legítima.
