(Bloomberg).- Estados Unidos autorizó la venta de petróleo y combustibles iraníes como parte de un acuerdo para poner fin a la guerra contra Teherán, en un giro radical tras años de sanciones económicas punitivas.
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos emitió una licencia de amplio alcance por 60 días que permite a Irán vender sus productos energéticos hasta el 21 de agosto. La autorización, que permite realizar pagos en dólares estadounidenses, llega mientras ambas partes participan en frágiles conversaciones para alcanzar un acuerdo de paz duradero.
La exención incluso permite a Estados Unidos importar crudo iraní y otros productos petroquímicos y derivados del petróleo, abriendo la puerta a los primeros envíos de este tipo en décadas.
El sorprendente cambio se produce después de casi una década de sanciones, incluida una campaña de “máxima presión” para paralizar la economía iraní, implementada por el presidente Donald Trump tras retirarse del acuerdo nuclear de 2015 con Teherán durante su primer mandato.
“Esta exención no solo debilita la campaña de presión. La pone en reversa”, dijo Brett Erickson, socio director de Obsidian Risk Advisors. “Washington pasó meses construyendo influencia económica y semanas entregando a Irán una vía para eludirla. Lo que tomó meses construir será desmantelado en una fracción de ese tiempo”.
La posible llegada masiva de petróleo iraní al mercado global también está alimentando crecientes expectativas de un exceso de oferta en el corto plazo, con precios que han caído a niveles no vistos desde que comenzó la guerra a fines de febrero. El Brent, crudo de referencia mundial, cotizaba cerca de US$77 por barril el lunes.
Irán ya se apresuraba a colocar millones de barriles de petróleo en el mercado global desde que se anunció la semana pasada el pacto de paz con Estados Unidos.
Ese suministro ahora podría ayudar, en teoría, a que los países afronten la peor interrupción de abastecimiento en la historia del mercado petrolero, provocada por el casi cierre del estrecho de Ormuz.
Cualquier reanudación de los flujos iraníes hacia Estados Unidos marcaría un cambio radical en rutas comerciales establecidas desde hace años en el mercado mundial. Estados Unidos no registra importaciones significativas de crudo o combustibles iraníes desde la década de 1990, según datos de la Administración de Información Energética de Estados Unidos.
Aun así, operadores y analistas advirtieron que podría ser demasiado pronto para determinar si los beneficios de volver a mover petróleo iraní compensan los riesgos, dado que siguen vigentes amplias sanciones de la Unión Europea.
“Creo que el efecto práctico de esto probablemente seguirá siendo bastante limitado”, dijo Richard Nephew, investigador principal del Centro de Política Energética Global de la Universidad de Columbia, citando obstáculos financieros y logísticos persistentes.
“Cualquier destino realista para la mayor parte del petróleo iraní seguirá siendo China y quizás India”, agregó Nephew.
Antes del anuncio del lunes, casi todo el crudo iraní tenía como destino China, proporcionando a las refinerías del país asiático barriles a bajo costo. India, por su parte, compró su primer cargamento de petróleo iraní desde 2019 durante la guerra.
Armadores, operadores y compradores deberán evaluar ahora si disponen del tiempo necesario para abastecerse, financiar y completar estas compras, después de años sin negociar con Irán debido a las sanciones. Además, Irán cuenta con una amplia flota de buques capaz de transportar sus cargamentos.
La medida adoptada por el Tesoro el lunes también permite el transporte de cargamentos en embarcaciones que previamente estaban sancionadas. Estados Unidos había sancionado a un gran número de buques por su participación en el comercio de petróleo iraní.
El acuerdo que Trump firmó el 17 de junio también exige que Estados Unidos levante su bloqueo sobre los puertos iraníes y, eventualmente, libere miles de millones de dólares en activos iraníes retenidos en distintas jurisdicciones.
La economía iraní ha sido golpeada por años de sanciones y depreciación de su moneda, y Teherán enfrentó protestas generalizadas contra el gobierno en los meses previos a que Estados Unidos e Israel iniciaran la guerra el 28 de febrero.
La exención ofrecerá cierto alivio económico a los líderes iraníes, y es probable que se emitan licencias adicionales en los próximos días. Sin embargo, las concesiones también han generado críticas internas en Estados Unidos, incluso entre algunos republicanos, que sostienen que la administración Trump está otorgando a Teherán un salvavidas económico que podría terminar financiando el terrorismo en la región.
