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Menos horas, más eficiencia: las cinco claves para que las empresas se adapten a la jornada laboral de 42 horas

Por Economista Colombia 4 min de lectura
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El próximo 15 de julio culminará la implementación gradual de la Ley 2101 de 2021 y la jornada laboral máxima en Colombia quedará establecida en 42 horas semanales. Este cambio marcará una nueva etapa para más de 1,4 millones de empresas formales activas en el país1, que deberán adaptar la manera en que organizan sus operaciones, gestionan sus equipos y administran procesos clave para mantener sus niveles de productividad.

Si bien la reducción de la jornada representa un avance en materia laboral, también plantea nuevos desafíos para las organizaciones, especialmente para las pequeñas y medianas empresas, que deberán encontrar formas más eficientes de aprovechar el tiempo disponible sin afectar su crecimiento ni la calidad de sus servicios.

Para Carlos Huertas, Chief Financial Officer de Siigo Latam, este escenario representa una oportunidad para que las compañías revisen la manera en que están operando actualmente. «La implementación de esta Ley invita a las empresas a preguntarse cómo pueden trabajar mejor. Es un momento para optimizar procesos, automatizar tareas operativas y fortalecer la toma de decisiones con información en tiempo real, de manera que los equipos puedan dedicar más tiempo a actividades estratégicas para el negocio», afirma.

Precisamente, la búsqueda de mayor eficiencia ya hace parte de las prioridades empresariales. De acuerdo con el Foro Económico Mundial, el 84 % de los empleadores en América Latina planea fortalecer las capacidades digitales de sus colaboradores para responder a los cambios impulsados por la tecnología y la automatización. En este contexto, la transformación digital se ha convertido en un aliado para simplificar tareas, mejorar la gestión de la información y optimizar recursos.

La entrada en vigor de la jornada laboral de 42 horas también tendrá implicaciones en procesos como la planeación de horarios, el seguimiento de novedades, el control de horas extra y la administración de nómina. Por ello, contar con herramientas que permitan centralizar la información y facilitar la gestión operativa será cada vez más importante para las organizaciones.

Ante este panorama, Siigo comparte cinco recomendaciones para prepararse para esta nueva etapa:

Revisar la distribución de horarios y cargas de trabajo

La reducción de la jornada laboral es una oportunidad para analizar cómo se distribuyen actualmente las tareas dentro de los equipos. Una planeación adecuada permite optimizar tiempos, evitar sobrecargas y mantener la continuidad de la operación sin afectar la calidad del servicio.

Automatizar tareas administrativas repetitivas

Procesos como la facturación, la gestión documental o algunas actividades de nómina continúan realizándose de forma manual en muchas empresas. Automatizar estas tareas con softwares contables en la nube como Siigo, ayuda a reducir errores, ahorrar tiempo y permitir que los equipos se concentren en actividades estratégicas para el crecimiento del negocio.

Tomar decisiones con información en tiempo real

Contar con visibilidad sobre indicadores financieros, ventas, inventarios o flujo de caja permite reaccionar de manera más rápida frente a los cambios del mercado y aprovechar mejor los recursos disponibles. Tener acceso oportuno a la información se convierte en un factor clave para mantener la eficiencia operativa.

Fortalecer la gestión del talento humano

La correcta administración de horarios, ausencias, novedades, horas extra y recargos será fundamental en el nuevo escenario laboral. Herramientas que faciliten estos procesos ayudan a mejorar el control interno, reducir errores y garantizar el cumplimiento de las obligaciones laborales.

Medir y optimizar la productividad

Analizar indicadores de desempeño y resultados permite identificar oportunidades de mejora, eliminar tareas que no generan valor y fortalecer los procesos que contribuyen al crecimiento del negocio. La productividad no depende únicamente del número de horas trabajadas, sino de la capacidad de utilizarlas de manera eficiente.

En este proceso de adaptación, también es importante que empresas y trabajadores tengan claridad sobre el alcance de la medida. Aunque la jornada laboral se reducirá a 42 horas semanales, aspectos como el salario, las prestaciones sociales, las vacaciones, las cesantías y los demás derechos laborales adquiridos no tendrán modificaciones. Los principales ajustes estarán relacionados con la distribución de los horarios, el cálculo de horas extra y recargos, así como con la organización de la operación y los equipos de trabajo dentro de las empresas.

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