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Así se comportará el dólar esta semana

Por Economista Colombia 7 min de lectura
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(Rodrigo Lama, Chief Business Officer de la fintech latinoamericana Global66).- La semana pasada estuvo dominada por un aumento relevante de la incertidumbre global, con dos factores geopolíticos y comerciales ocupando el centro del escenario: la reescalada del conflicto en Medio Oriente y el anuncio de nuevos aranceles por parte de la administración Trump. Ambos eventos operaron en la misma dirección, elevando la aversión al riesgo, fortaleciendo al dólar como activo de refugio y presionando al alza al petróleo, que cerró la semana en torno a los USD 85. El VIX subió un 12% en la semana, reflejando con precisión ese aumento de la incertidumbre que los mercados estuvieron procesando durante las cinco sesiones.

La reescalada en Medio Oriente alejó aún más las posibilidades de un eventual acuerdo con Irán, reduciendo la expectativa de una reapertura definitiva del Estrecho de Ormuz y devolviéndole al petróleo un piso estructural que el mercado había comenzado a descontar como superado. Simultáneamente, la vuelta de la imposición de nuevos aranceles por parte de EE.UU. reactiva el debate sobre presiones inflacionarias adicionales y cadenas de suministro globales, lo que complica aún más el mapa de la Fed: más aranceles implican más inflación importada, lo que le quita margen a Fed para relajar su postura. El resultado fue un mercado que operó con mayor cautela, con los rendimientos del Tesoro a 10 años escalando hasta el 4.70%, su nivel más alto desde enero de 2025, acumulando 30 puntos base en las últimas cuatro semanas, con analistas ya advirtiendo que el 5% está en el radar. El DXY tocó un máximo de un mes en 101.5, su nivel más alto desde finales de junio, reflejando la búsqueda de refugio en el dólar ante la escalada de riesgos globales.

En ese contexto, los datos macro de la semana pasaron a segundo plano. Las peticiones de desempleo sorprendieron positivamente, el PMI de servicios superó ampliamente las expectativas y las ventas de viviendas nuevas también resultaron sólidas. Sin embargo, ninguno de esos datos tuvo la capacidad de reorientar un mercado que estaba procesando señales de mayor riesgo geopolítico y comercial. La narrativa macro quedó subordinada a la narrativa geopolítica durante toda la semana.

El peso colombiano fue la excepción regional, sostenido por el alza del petróleo y manteniendo su sólida tendencia estructural a la baja que lo sitúa entre las monedas emergentes más apreciadas de la región en lo que va del año.

Esta semana los mercados abren con mayor optimismo ante un cese al fuego momentáneo en Medio Oriente que abre un frágil espacio a la diplomacia, lo que ha generado un leve alivio en el petróleo y en la percepción de riesgo global. Además, la atención vuelve a los datos con una agenda relevante tanto en EE.UU. como a nivel local. El evento central en EE.UU. es la decisión de tasas del FOMC del miércoles 29 bajo Fed, con el mercado asignando casi un 40% de probabilidad de alza, complementada por la estimación preliminar del PIB Q2 y el PCE de junio. A nivel local, Colombia tiene sus bancos centrales decidiendo política monetaria esta semana, en un contexto cambiario desafiante para ambas monedas. Ambos países publican además cifras relevantes de desempleo que entregarán una lectura actualizada del estado de sus mercados laborales.

Perspectivas a corto plazo

El mapa de corto plazo está dominado por la reunión del FOMC del miércoles 29. Con el mercado asignando casi un 40% de probabilidad a una alza esta semana, cualquier decisión generará un movimiento relevante en el tipo de cambio, en los bonos soberanos y en los activos de riesgo. Un alza sorpresiva de la Fed sería el evento más hawkish desde el inicio del ciclo en 2022 y podría generar una fuerte apreciación del dólar a nivel global, con impacto directo sobre todas las monedas emergentes. Una mantención con tono neutral moderaría la presión, pero si Fed mantiene el sesgo de alza para septiembre, el alivio sería transitorio.

La liquidez global sigue siendo el factor estructural que en el mediano plazo presiona al dólar a la baja, pero en el corto plazo esa fuerza está siendo dominada por dos variables que operan en la misma dirección: la inflación en EE.UU. que se resiste a ceder de forma sostenida y el diferencial de tasas reales que genera la postura de la Fed respecto al resto del mundo. Mientras esas dos variables no cedan, el dólar tiene soporte estructural y las monedas emergentes enfrentan un techo natural de apreciación.

Barómetro de tasas de interés – Fed

El CME FedWatch experimentó su giro más brusco en semanas. La probabilidad de alza para el 29 de julio pasó del 13.3% de la semana anterior al 38.8%, mientras que para septiembre el mercado ya descuenta un alza como escenario mayoritario con el 54.5% para el rango 3.75%–4.00% y un 27.2% adicional para un alza de 50 puntos base. Lo más relevante para el segundo semestre es la lectura de diciembre: el mercado está descontando que la alza sería puntual, con la mantención recuperando el 78.2% de probabilidad para diciembre e incluso un 15.4% de probabilidad de recorte. En otras palabras, el mercado ve un ciclo corto de una sola alza en septiembre, no el inicio de un nuevo ciclo restrictivo prolongado. El comunicado de Fed del miércoles y el PCE del jueves definirán si ese escenario se consolida o se revierte.

Esta semana (28 – 31 de julio)

El miércoles 29 es el evento central con la decisión del FOMC y la rueda de prensa de Fed, donde el mercado busca señales definitivas sobre si el ciclo de alzas está activo o si la mantención de junio fue la última pausa antes de recortar. El viernes cierra con datos de tasas del Banrep en Colombia.

Perspectiva y escenarios para esta semana: 

“Es una semana importante donde la evolución del conflicto geopolítico y comercial decidirá si seguirá siendo el factor de primer plano, o si los resultados de las cifras macro dictarán la pauta. El FOMC del miércoles, el PCE y el PIB Q2 del jueves concentran la mayor parte del poder de movimiento de los mercados, en un contexto donde el cese al fuego momentáneo en Medio Oriente abre un frágil espacio diplomático que el mercado está monitoreando con atención. El petróleo sobre los USD 85 sigue actuando como presión inflacionaria adicional que no desaparece y que complica el mapa de la Fed.

Escenario favorable para monedas emergentes: Fed mantiene tasas con un tono neutral o levemente dovish, el PCE de junio sorprende a la baja y el PIB Q2 muestra desaceleración. El mercado podría revertir el repricing hawkish de las últimas semanas, el USDCOP podría profundizar su apreciación hacia 3,150–3,200.

Escenario adverso para monedas emergentes: Fed sube tasas 25 puntos base o mantiene con tono explícitamente hawkish, el PCE resulta neutral o al alza y el PIB Q2 muestra resiliencia. El USDCOP podría revertir su apreciación hacia 3,280–3,350.

En ambos escenarios, la evolución del conflicto geopolítico actúa como variable amplificadora: una desescalada sostenida en Medio Oriente podría profundizar los movimientos favorables para las monedas emergentes más allá de los niveles proyectados, mientras que una nueva escalada podría acelerar la presión sobre el tipo de cambio independientemente de lo que digan los datos macro“, indica el experto de la fintech Global66.

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