Hay amistades que han sobrevivido a mudanzas, matrimonios, separaciones, cambios de trabajo y hasta discusiones políticas. Pero algunas no sobreviven a una deuda.
La escena es bastante conocida: un amigo necesita plata “por unos días”, promete devolverla pronto y, como existe confianza, nadie habla de fechas, cuotas ni condiciones. Al principio todo parece normal. Después pasan las semanas, llega el momento de cobrar y aparece una situación incómoda: ¿cómo pedirle la plata a un amigo sin sentir que se está dañando la amistad?
Y no es un asunto menor. De acuerdo con la Encuesta de Demanda de Inclusión Financiera de la Superintendencia Financiera de Colombia, el 7,6 % de las personas encuestadas que utilizaron crédito recurrieron a familiares o amigos como fuente de financiación informal. El dato cobra relevancia en un país donde, según el Reporte de Inclusión Financiera 2025, presentado en 2026, 20,3 millones de adultos accedieron al menos a un producto de crédito o financiación. Las cifras muestran que, aunque el sistema financiero tiene una amplia cobertura, el círculo cercano sigue siendo una alternativa para quienes necesitan resolver una necesidad de plata.
Para Fincomercio, el problema no está necesariamente en prestar dinero, sino en hacerlo sin tener claro cuánto se puede prestar, cuándo se espera recibirlo de vuelta y qué pasará si la persona no puede pagar.
“Cuando se mezclan amistad y dinero, la confianza es importante, pero no reemplaza una conversación clara. Antes de prestar, hay que preguntarse si realmente podemos hacerlo sin afectar nuestras propias finanzas y, si decidimos hacerlo, acordar desde el comienzo cómo y cuándo se devolverá el dinero”, explica Jairo Eduardo Ramírez, gerente general de Fincomercio.
Cinco conversaciones que pueden salvar una amistad
1. Primero mire su propio bolsillo.
Decir “sí” por no quedar mal puede salir caro. Antes de prestar, conviene revisar si ese dinero hace falta para pagar el arriendo, las obligaciones del mes, la alimentación o cualquier otro compromiso. Un favor no debería convertirse en un problema financiero para quien lo hace.
2. Preguntar cuándo van a devolver la plata no es ser mal amigo.
Por confianza, muchas personas evitan hablar de fechas y terminan diciendo: “tranquilo, cuando puedas”. El problema es que cada uno puede entender algo diferente.
Es mejor acordar desde el principio cuánto se presta, cuándo se devuelve y de qué manera. Hablar de plata puede resultar incómodo, pero cobrar una deuda meses después puede serlo mucho más.
3. Un WhatsApp también puede evitar malos entendidos.
No hace falta convertir un préstamo entre amigos en un contrato de veinte páginas. Un mensaje sencillo puede dejar las cosas claras: “Te presto $500.000 y me los devuelves el 30 de octubre”.
No es una cuestión de desconfianza. Es simplemente evitar que, con el paso del tiempo, cada uno recuerde el acuerdo de una manera diferente.
4. Si el amigo no puede pagar, hay que hablar antes de desaparecer.
También puede ocurrir que llegue la fecha y la plata no esté. En ese momento, lo peor puede ser dejar pasar el tiempo y evitar la conversación.
Si existe una dificultad real, hablar a tiempo permite buscar una alternativa. Lo que suele deteriorar más una relación no es solamente la deuda, sino el silencio, las excusas y la sensación de que el otro está evitando el problema.
5. Si necesita plata con frecuencia, quizá un préstamo entre amigos no sea la solución.
Una cosa es ayudar a alguien en una emergencia y otra muy distinta convertirse en su fuente habitual de financiación. Cuando una persona necesita dinero de manera recurrente, puede ser más conveniente explorar una alternativa financiera formal, en la que existan condiciones, plazos y una evaluación de la capacidad de pago.
En el mes de Amor y Amistad, la recomendación de Fincomercio cabe en una frase: antes de prestar, piense en su bolsillo; y si decide hacerlo, hable claro desde el comienzo.
Porque hay favores que fortalecen una amistad, pero también hay préstamos que pueden ponerla a prueba. Y en asuntos de plata, poner las reglas claras también es una forma de cuidar a los amigos.
