Tras el terremoto del pasado 10 de agosto, la recuperación de las zonas afectadas tendrá un componente fundamental: volver a dinamizar las economías locales. Una vez las autoridades determinen que existen condiciones adecuadas para recibir visitantes, el turismo puede contribuir a este proceso al movilizar ingresos hacia hoteles, restaurantes, transportadores, operadores, guías y pequeños comercios.
La agenda turística de los próximos meses muestra algunas de las actividades que pueden movilizar visitantes y gasto en las regiones. En Cali, por ejemplo, el segundo semestre contempla más de 40 eventos. Entre los próximos se encuentran Smart City Expo Cali, El Festival Mundial de la Salsa y La Sucursal Fest, entre otros. La ciudad también tiene prevista la Feria de Cali entre el 25 y el 30 de diciembre. La Alcaldía señala que esta programación busca atraer visitantes y dinamizar sectores como hotelería, gastronomía, comercio e industrias creativas.
En Chocó, la temporada de avistamiento de ballenas representa otro ejemplo del potencial del turismo de naturaleza para las economías locales. La actividad, especialmente en destinos como Nuquí y Bahía Solano, involucra a operadores, guías, lancheros, alojamientos, restaurantes y otros prestadores de servicios. El turismo de naturaleza y el avistamiento de ballenas hacen parte de las apuestas de desarrollo turístico del Pacífico colombiano.
Para la zona cafetera, la agenda cultural y de turismo MICE muestra una oportunidad pra movilizar la economía regional. En Pereira, el Foro de Gerentes, el XVII Congreso Colombiano de Neurología y ExpoISP, programados entre septiembre y octubre, reunirán a empresarios y profesionales en Expofuturo. En Manizales, eventos como la Feria del Libro, el Festival Internacional de la Imagen y Café Fest, previstos entre finales de agosto y septiembre, pueden generar igualmente movimiento para hoteles, restaurantes, transporte y comercio local, siempre que las condiciones de seguridad permitan su realización.
El potencial de esta actividad es significativo. De acuerdo con cifras de la Cuenta Satélite de Turismo divulgadas por ANATO, durante el 2025, el turismo interno generó 50,8 millones de viajes y $23,6 billones de gasto, mientras que más de 995.000 personas estuvieron ocupadas en actividades relacionadas con el turismo. Además, en el primer trimestre de 2026, el 18,7 % de las personas mayores de 10 años realizó turismo interno y/o excursionismo.
“La prioridad siguen siendo las personas afectadas y la recuperación de las comunidades. El turismo puede contribuir posteriormente a esa recuperación, pero debe hacerse de manera responsable: viajando únicamente a destinos que hayan sido habilitados y cuenten con las condiciones de seguridad necesarias. Allí donde sea posible retomar la actividad, cada visitante puede contribuir a que el gasto vuelva a circular entre hoteles, restaurantes, transportadores, operadores y pequeños comercios”, señala Luz Doris Bustamante, Country Manager de Universal Assistance Colombia.
Por eso, reactivar el turismo no significa incentivar viajes indiscriminados hacia las zonas afectadas. Antes de desplazarse, los viajeros deben consultar el estado de las vías, aeropuertos, establecimientos, atractivos y escenarios que planean visitar, así como las recomendaciones de las autoridades. La situación puede ser diferente incluso entre municipios de una misma región. Es allí donde los operadores turísticos y agencias de viajes juegan un papel importante para guiar a los viajeros de la mejor manera.
Esto es especialmente importante para recuperar la confianza de quienes puedan sentir preocupación por posibles daños estructurales después del sismo. La recomendación es viajar únicamente cuando el destino y los establecimientos hayan sido habilitados por las autoridades competentes y contar con información actualizada sobre las condiciones del lugar.
Para quienes decidan viajar una vez existan estas condiciones, incorporar medidas de prevención al plan de viaje también puede brindar mayor tranquilidad. Contar con asistencia al viajero permite tener respaldo ante eventuales situaciones médicas o logísticas durante el desplazamiento y la estadía, complementando las medidas de seguridad y prevención que debe adoptar cada viajero.
La necesidad de avanzar de manera gradual es evidente en algunos territorios. En Armenia, por ejemplo, la Administración Municipal mantiene suspendidos preventivamente los eventos que impliquen aglomeraciones de público hasta el 27 de septiembre de 2026, mientras avanzan las evaluaciones y se establecen las condiciones para su eventual reanudación.
“La recuperación debe encontrar un equilibrio entre seguridad y actividad económica. No todos los territorios afectados están hoy en condiciones de recibir visitantes. Pero cuando las autoridades confirmen que un destino es seguro, viajar responsablemente puede convertirse también en una forma de apoyar su recuperación económica”, agrega Bustamante.
Así, el turismo puede convertirse en parte de una recuperación más amplia: no como una respuesta inmediata a la emergencia, sino como una actividad que, una vez garantizadas las condiciones de seguridad, permita que el gasto de los visitantes vuelva a circular por las comunidades.
