La autorización otorgada por la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA), permitirá aumentar gradualmente el almacenamiento de agua en el embalse del Proyecto Hidroeléctrico Ituango y contar con una mayor reserva para afrontar los meses de menores aportes hídricos asociados al fenómeno de El Niño.
La decisión adquiere especial importancia por las actuales condiciones climáticas. De acuerdo con la información de los caudales que ingresan a la estación hidrométrica Olaya situada aguas arriba del embalse, estos se encuentran alrededor del 40 % de la media histórica y las perspectivas indican que las condiciones podrían hacerse más exigentes entre diciembre de 2026 y marzo de 2027.
Elevar el nivel del embalse hasta la cota 420 metros sobre el nivel del mar representaría un almacenamiento adicional estimado de 431 millones de metros cúbicos de agua.
Para dimensionar esa cifra, este volumen equivaldría aproximadamente a siete días de generación continua de Hidroituango a plena carga con las cuatro unidades de su primera etapa. También corresponde, aproximadamente, al volumen de agua que transporta el río Medellín, en promedio, durante 200 días.
Esta posibilidad surge de la Resolución 002230 del 20 de agosto de 2026. Antes de esta decisión existía una restricción que limitaba el almacenamiento bajo estas condiciones. La ANLA autorizó temporalmente aplicar la regla de operación establecida en 2009 sin la restricción incorporada en 2019.
La medida no significa dejar de entregar agua, aguas abajo del Proyecto. De acuerdo con el análisis técnico de la ANLA, disponer de una ventana temporal más amplia permite distribuir gradualmente la retención necesaria y no implica, por sí misma, una reducción sustancial del flujo diario aguas abajo.
Este es uno de los principales beneficios de la autorización: poder comenzar el almacenamiento de manera anticipada y gradual. Los pronósticos de las agencias internacionales del clima indican que, entre septiembre y noviembre, aunque los caudales continuarían por debajo de sus niveles históricos, podrían registrarse mejores aportes que entre diciembre y marzo, periodo en el que se esperan condiciones más deficitarias asociadas a la evolución del fenómeno El Niño de características severas.
Aprovechar esa ventana permitirá disponer de una mayor reserva para los meses de mayor exigencia. Existe, además, otro beneficio: a mayor nivel del embalse, las turbinas requieren un menor caudal para producir una misma cantidad de energía, lo que permite hacer un uso más eficiente del agua disponible.
De acuerdo con los cálculos técnicos suministrados por la Sociedad, el almacenamiento adicional representaría aproximadamente 211 GWh de energía y permitiría que Hidroituango, operando a plena carga con las cuatro unidades de su primera etapa, aporte alrededor del 12 % de la demanda de energía del país durante ese periodo.
Contar con una mayor reserva hídrica cobra especial valor durante una temporada seca. Una mayor disponibilidad de generación hidroeléctrica puede, dependiendo de las condiciones del sistema, reducir la necesidad de recurrir en la misma proporción a generación térmica proveniente de combustibles fósiles, generalmente más costosa. El beneficio, por tanto, trasciende al Proyecto: mejor aprovechamiento del recurso hídrico y mayor respaldo para la generación de energía durante los meses de menores aportes.
La autorización fue concedida después de que la ANLA evaluara los análisis y modelaciones del comportamiento del embalse frente a escenarios de caudales extraordinariamente bajos, cambio climático y eventos hidrológicos extremos.
Su aplicación será temporal, reversible y sometida a seguimiento continuo de las condiciones hidrológicas, hidráulicas, ambientales y sociales establecidas por la autoridad ambiental.
La Sociedad Hidroituango S.A. E.S.P. continuará realizando una gestión responsable del embalse y cumpliendo las obligaciones establecidas por la ANLA para aprovechar esta herramienta frente a las condiciones hidroclimáticas previstas.
