En su alocución televisada, el Presidente Abelardo De La Espriella reafirmó que “la autonomía universitaria no está por encima del orden público. Lo que está ocurriendo en algunas universidades del país es inaceptable”.
Para el Jefe de Estado es claro que “la protesta pacífica ejercida dentro del marco de la Constitución y la ley será respetada y garantizada por mi Gobierno”, sin embargo “el terrorismo urbano, el vandalismo, la destrucción de infraestructura y los ataques contra nuestra Fuerza Pública y la población civil no son protestas, son conductas que el Estado tiene el deber de enfrentar de manera decidida”.
Por esta razón, el Mandatario anunció que dio instrucciones para “establecer un protocolo nacional de actuación, que permita distinguir cuándo estamos frente al ejercicio legítimo de la protesta y cuándo existen hechos de violencia, flagrancia, peligro o alteraciones extraordinarias del orden público que exigen, sin lugar a dudas, la intervención de las autoridades”.
Con base en este panorama, el Presidente De La Espriella dijo que la Policía Nacional será “la primera autoridad operativa para atender estas situaciones y podrá actuar cuando, desde las universidades, se preparen actos vandálicos o terroristas” y enfatizó: “No voy a permitir que las universidades públicas sigan siendo santuarios de la violencia bajo ninguna circunstancia”.
Explicó que esta decisión “protege a los estudiantes, protege a la Fuerza Pública y protege al propio Estado, a los estudiantes que quieren estudiar, debatir y protestar pacíficamente todas las garantías”.
No obstante, “quienes pretendan utilizar una universidad para preparar ataques terroristas, almacenar elementos destinados a la violencia, agredir ciudadanos o a miembros de la Fuerza Pública, les digo con absoluta claridad: la autonomía universitaria no es una patente de impunidad y voy a ir por ustedes, incluso entrando a las universidades para sacarlos y hacerlos pagar”, dijo el Mandatario.
“La universidad es territorio del conocimiento, de las ideas y del debate, no puede convertirse jamás en refugio para la violencia ni para el terrorismo”, aclaró.
