(EFE).- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó este martes, durante su intervención ante la Asamblea General de la ONU, con usar la fuerza militar en Latinoamérica si ve amenazados los intereses de su país.
«Estados Unidos ya no permitirá que las amenazas contra el país se afiancen en ningún lugar del continente americano. Y, si es necesario, utilizaremos nuestro poderío militar sin igual para proteger los intereses nacionales de Estados Unidos», advirtió.
Trump puso como ejemplo la operación militar estadounidense del 3 de enero en Caracas en la que fue arrestado y depuesto Nicolás Maduro, hoy preso en una cárcel de Nueva York donde afronta cargos por narcotráfico.
Desde ese día, dijo el líder estadounidense, «cientos de presos políticos han sido liberados» y aseguró que se trabaja para un «futuro mucho mejor para el pueblo venezolano», además de destacar el acuerdo por el que Estados Unidos controlará parte de las reservas del crudo venezolano.
Estados Unidos puso especial énfasis en el combate al narcotráfico, al asegurar que los carteles son «el EI (Estado Islámico) del continente americano» porque «torturan y extorsionan como instrumento de terror».
«Al igual que el EI, deberían ser eliminados, exiliados o detenidos como combatientes enemigos sin posibilidad de ser puestos en libertad, que es lo que estamos haciendo», agregó el mandatario, al reivindicar su campaña de bombardeos contra lanchas que supuestamente trasladan droga en el mar Caribe.
«Aniquilar» Irán
De otro lado, mencionó la posibilidad de «aniquilar» a Irán si no llega a un acuerdo para poner fin a la guerra, a la vez que se reivindicó a sí mismo como un pacificador mientras otros hablan de paz, pero no hacen nada.
En un gesto inédito desde el atril de la Asamblea General de Naciones Unidas, el mandatario estadounidense describió la decisión que dice tener ante sí: negociar una salida que permita a Teherán reconstruirse o destruir a la República Islámica.
«Debo tomar una gran decisión», afirmó Trump ante los líderes y diplomáticos reunidos en Nueva York. «¿Alcanzar un acuerdo con Irán que le permita reconstruirse (…) o aniquilo a la República Islámica y lo hago rápidamente?», preguntó.
La amenaza contrastó con el retrato que el propio Trump hizo de su política exterior, centrado en presentarse como un dirigente que resuelve conflictos frente a unos rivales internacionales que, según él, se limitan a formular discursos.
«Mientras otros han hablado de paz, yo he hecho la paz. Mientras otros han ignorado las amenazas, yo las he enfrentado. Mientras otros han hablado de valentía, Estados Unidos la ha demostrado», declaró.
Trump, que suele asegurar que ha puesto fin a ocho guerras y que merece el Premio Nobel de la Paz, pronunció esas palabras mientras Estados Unidos mantiene una guerra con Irán que amenaza con convertirse en un lastre político para los republicanos antes de las elecciones legislativas del 3 de noviembre.
El mandatario sostuvo, no obstante, que espera alcanzar un acuerdo con Teherán después de esos comicios, pues, según dijo, los iraníes aguardan a conocer el resultado electoral para zanjar el conflicto, y reclamó a otros países que mantengan la presión económica sobre la República Islámica.
Trump defendió además la decisión de Estados Unidos de entrar en guerra contra Irán y aseguró que su ofensiva ha impedido que Teherán obtenga un arma nuclear, al tiempo que reclamó la reapertura del estrecho de Ormuz, una de las principales rutas mundiales para el transporte de petróleo.
Sobre Ucrania, el mandatario, que había prometido que acabaría con el conflicto en un solo día, aseguró que la guerra terminará «más rápido» de lo que muchos creen y afirmó que su Gobierno trabaja «muy estrechamente» con los dirigentes de Rusia y Ucrania para resolver el conflicto.
Trump utilizó el escenario de la ONU para proyectar una imagen de poder estadounidense sin complejos, tanto en Oriente Medio como en Europa y América Latina, y para reivindicar que Washington está dispuesto a emplear todos sus instrumentos para defender sus intereses.
